
Ayer y hoy de la Panamericana
Realidad: tras dos años de obras una inversión de casi 500 millones y el trabajo de 3000 personas la nueva vía de acceso a la ciudad promete terminar con históricos y gravosos congestionamientos.
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Diseñada en 1946 pero ejecutada sólo 24 años después la Panamericana fue hasta hace sólo dos años una fuente inagotable de accidentes congestionamientos y refugio de vendedores ambulantes.
El panorama que advierte hoy el conductor que recorre sus 19 km de extensión es diametralmente opuesto.
Un domingo cualquiera anterior al comienzo de los trabajos de ampliación (agosto de 1984) un automovilista tardaba pasadas las 18 entre una y dos horas para salvar la distancia que media entre el acceso a Pilar y la avenida General Paz. Hoy se tardan 18 minutos.
A la hora del cobro
Con sus 12 carriles centrales sujetos a peaje las seis vías gratuitas a las que se suman las dos colectoras frentistas la remodelación del Acceso Norte se constituye en la primera concesión vial por peaje del país en la que su operador comienza a cobrar una vez concluida íntegramente la obra.
No ocurrió lo mismo con la autopista Buenos Aires-La Plata donde a poco de habilitada se advirtieron serias carencias de iluminación y de sistemas de seguridad como lo reflejó La Nación en enero último.
Ni con la autopista Arturo Illia (9 de Julio Norte) donde se inauguró primero un sentido de circulación y seis meses después el restante no obstante lo cual se cobró peaje desde el primer minuto.
Una de las claves para entender la magnitud de la obra y el aporte a la calidad de vida de los usuarios y vecinos a la traza es echar nuevamente una mirada al pasado reciente.
Se verá entonces que mientras en 1984 la traza original soportaba el paso de 118.000 vehículos por día el desordenado crecimiento del parque automotor llevó esa cifra 10 años después a 243.000 usuarios.
La existencia de cruces a nivel la falta de carriles exclusivos para las 21 líneas de colectivos y 30.000 camiones de gran porte diarios y la escasa o nula iluminación era una invitación al caos.
Como resultado de los congestionamientos que se producían a diario y en particular los días de semana se calcula que los usuarios reunían una media de 30.000 horas anuales perdidas en molestas esperas.
Entre la Panamericana y la avenida General Paz según estadísticas policiales moría un promedio de 60 personas en accidentes de tránsito.
Otra de las causas que inducían a la distracción de los conductores y por consiguiente que se transformaba en causal de accidentes era la gran cantidad de publicidad vial no autorizada.
La cuestión llevó a Autopistas del Sol a retirar más de 500 cartelones que no serán repuestos durante los 22 años que durará la concesión.
Los colectivos tenían sus paradas en puentes y túneles; obstruían la circulación vehicular y los pasajeros subían y bajaban del transporte en malas condiciones.
En el tramo comprendido entre General Paz y Márquez se construyeron dársenas exclusivas para ese movimiento; en los sectores restantes el autotransporte de pasajeros circulará sólo por las calles colectoras frentistas.
Hoy quedará habilitado también el primer tramo de la nueva General Paz desde Panamericana hasta el Acceso Oeste.
Ambas obras que con una inversión privada de 470.000.000 de pesos inaugurará hoy el Presidente exhibirá una cara nueva y más segura en los accesos más importantes a la ciudad Buenos Aires.



