
Breve historia del uranio tan temido
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El químico alemán Martín Klaproth, que en 1789 trabajaba sobre muestras de pechblenda en las minas de plata de Joachimsthal, en Bohemia, aisló un óxido de uranio. Durante casi cien años la única aplicación que se le dio fue como colorante en esmaltes cerámicos y como tinte para fotografía.
El uranio era extraído de Bohemia, Cornwall (Gran Bretaña), Portugal y Colorado (Estados Unidos).
Con la fisión nuclear, en 1939, la industria del uranio entró en una nueva era: el 2 de diciembre de 1942 se produjo la primera reacción nuclear controlada en cadena en Chicago, y tres años más tarde las explosiones nucleares demostrarían el enorme potencial de la fisión nuclear. Dos nombres de ciudades japonesas están unidos a esta demostración de fuerza: Hiroshima y Nagasaki.
Desde que, en 1951, se generó por primera vez electricidad proveniente de la energía nuclear, la industria tuvo un desarrollo vertiginoso. En el mundo, el 17 por ciento de la electricidad proviene de ella y su utilización en el campo de la investigación científica y de las aplicaciones médicas se ha expandido rápidamente. El 78 por ciento de la electricidad de Francia se genera en centrales nucleares y las encuestas alemanas dicen que el 81% de la población apoya esa fuente de energía.
Los socios
En el Foro Atómico Europeo (Foratom) se asocian Bélgica, Francia, Finlandia, Alemania, Holanda, España, Suecia, Suiza y Gran Bretaña. Austria, Italia y la República Checa son recientes adiciones a la lista.
Con la consigna de que es una industria tecnológicamente avanzada, viable económicamente y limpia en cuanto a la no emisión de CO2, la nuclear quiere brindar su contribución a los objetivos de la Comunidad Europea de reducir la contaminación con gases de efecto invernadero, que provoca el calentamiento global.
Voces críticas se alzan en todas partes sobre los residuos de la industria y los expertos se encargan de aclarar que, de todo el remanente dejado, el 90 por ciento es de bajo nivel radiactivo.
Este consiste en el material descartable y las vestimentas de los trabajadores nucleares y el que se usa en prácticas médicas. Se lo compacta e incinera, y se lo coloca en barriles que se entierran.
La preservación
El combustible usado de los reactores es almacenado luego de haber permanecido entre 5 y 10 años en las piletas del reactor. En algunos países se lo convierte en una estructura vítrea que se entierra en los repositorios nucleares, de los que tanto se habla, y que están en una zona geológicamente estable.
El reprocesamiento es el proceso que permite reutilizar el 97 % del combustible de los reactores, y hay plantas europeas que se encargan de ello, Thorp en Inglaterra y La Hague (Cadarache y Melox), en Francia. El 3% restante es de alta radiactividad y de él se ocupa la propia industria, que lo convierte en pellets y lo almacena bajo regulaciones internacionales.
Mujeres
En la cumbre sobre modificación del clima, los defensores de la energía nuclear se sentarán codo a codo con los ambientalistas para intercambiar propuestas.
Además de Gastón Meskens y su grupo, hay otro que también defiende la energía nuclear, Women in Nuclear (WIN), que está dispuesto a hablar de todo. Y con energía.




