
Brutal homicidio en Santa Rosa
Era el encargado del aeropuerto local; fue descuartizado
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SANTA ROSA.- El cuerpo de un hombre que se encontraba desaparecido desde el sábado pasado fue hallado sin vida anteanoche en un campo situado a 50 kilómetros de esta ciudad con evidentes signos de haber sido brutalmente asesinado.
A pesar del mutismo de la policía provincial, las macabras circunstancias que rodean el hallazgo circularon extraoficialmente en esta ciudad y causaron una gran conmoción en la población. La víctima, Eduardo Miravalle, tenía 38 años y era el encargado local de Aeropuertos Argentina 2000.
Había sido visto por última vez el sábado, antes de dirigirse hacia el campo donde criaba chanchos con su socio, Héctor Ortellado, a quien ayer se sindicaba como el principal sospechoso del crimen, y a quien la policía habría demorado, al igual que a otras tres personas cuya identidad no trascendió, por orden del juez Carlos Flores, según se supo ayer.
La desaparición de Miravalle -que vivía solo en una quinta situada en las afueras de la ciudad- fue denunciada por su familia anteayer, al comprobarse que no se había presentado a trabajar en el aeropuerto local.
El último que lo vio
Se cree que la última persona que estuvo con él fue Ortellado, quien declaró que Miravalle lo había traído desde el campo a su domicilio de Toay antes de irse a su casa, el sábado a la noche.
Pero la policía encontró la camioneta de Miravalle abandonada en el centro de esta capital, con las llaves puestas, y la búsqueda se orientó entonces al campo La Estelita, de Chapalcó, donde funcionaba el emprendimiento porcino.
Tras un breve rastrillaje policial, los investigadores encontraron su cuerpo, semienterrado y mutilado -habría sido desmembrado- y arrojado a los animales.
En la autopsia, realizada ayer, ha quedado establecido que Miravalle recibió dos disparos y que su muerte databa del sábado, se supo. Los eventuales motivos del homicidio son todavía meras conjeturas.
Miravalle era ingeniero, tenía cuatro hijos y su muerte provocó hondo pesar entre quienes lo conocieron, que lo recuerdan como un buen hombre, trabajador y bondadoso.





