En la ansiedad de la cuarentena, la búsqueda de buenas noticias ha crecido notablemente en los últimos meses. Por eso te acercamos historias de esperanza de personas y marcas que están haciendo un mundo mejor.
En la ansiedad de la cuarentena, la búsqueda de buenas noticias ha crecido notablemente en los últimos meses. Por eso te acercamos historias de esperanza de personas y marcas que están haciendo un mundo mejor.
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25 de abril de 2020  • 20:27

En LA NACION las audiencias siempre son protagonistas. Hoy lo son más que nunca para contar historias, compartir, contagiar y recibir buenas noticias que hacemos entre todos.

Creamos este suplemento especial para todas las plataformas de LA NACION y así llevarle a cada argentino un mensaje positivo de fortaleza, seguridad y confianza para seguir en pie frente a esta causa, siendo portadores de esperanza en esta batalla.

Llevamos más de un mes de aislamiento social, preventivo y obligatorio. Quedarse en casa es la consigna, la clave y la vacuna. Las noticias de infectados y pérdida de vidas en el mundo son constantes e impactantes. Ya es momento de buscar el equilibrio, de comunicar las buenas noticias que también son parte de la realidad. No para escapar de ella ni de la información del Covid-19, sino como respuesta contra el virus y para aliviarnos.

Si de esta situación saldremos fortalecidos y mejores, esa transformación ya se puso en marcha y comunicarla nos fortalece.

Historias de personas que dan, que cuidan, que se conectan con otras y con lo que les hace bien. Hechos concretos y números positivos. Empresas y marcas que forman parte de nuestra vida cotidiana y tienen muchas buenas acciones y noticias para contar, para compartir, para estar más cerca de sus consumidores y clientes, para mantenernos positivos y motivarnos a seguir.

Hay quienes se reconvirtieron, se adaptaron, entendieron que esta crisis es una oportunidad y tienen mucho para aportar y contagiar. Se dedicaron a hacer barbijos, cofias y delantales para el personal sanitario o tapabocas para la comunidad; donaron almuerzos para médicos, enfermeras o comedores; buscaron la manera de construir respiradores; de acercar dinero a quienes no están bancarizados; de poner todos sus conocimientos y beneficios al servicio de la comunidad; de ayudar a los mayores; se sumaron a acciones solidarias con sus insumos o saberes; crearon un protocolo de servicio pensando en el usuario; profundizaron sus normas de higiene; modificaron su manera de trabajar y producir; y mucho más.

Las personas son lo que hace único a cada país. Ahora es cuando las caras y acciones detrás de las historias, instituciones, empresas y organismos, se hacen visibles porque con su esfuerzo, valentía y empatía nos empujan para seguir adelante. Ahora, más que nunca, comunicar con responsabilidad es tarea de todos

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