
Buenos Aires quiere ser sede olímpica
Se postulará si consigue armar una plataforma que cumpla con lo que prometió para la elección de 2004, cuando perdió
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Seúl 88 volvió más exitosa aún la industria coreana. Barcelona 92 impulsó a la capital de Cataluña y la ubicó como cabeza de la región mediterránea. Sydney 2000 provocó la ebullición de los australianos e hizo que más de medio planeta se sentara al mismo tiempo ante una pantalla de TV para ver las bondades de una urbe olímpica. Pues ahora resulta que Buenos Aires pretende lo mismo para 2012.
Aunque aún se analizan aristas que puedan terminar por inhibir el proyecto, la capital argentina estudia por estos días cómo incidiría en el desarrollo de la ciudad la organización de unos Juegos Olímpicos, tal vez con Montevideo como variante para el yachting.
Aníbal Ibarra, jefe de Gobierno porteño, ya pidió consejos y sugerencias al alcalde de Barcelona, Joan Clos. Y se reunió con dirigentes del gobernante partido comunista chino, con los que dejó entendido el apoyo argentino para Pekín 2008 a cambio de una contrapartida para Buenos Aires 2012, como lo consignó La Nación en septiembre último, durante el viaje de Ibarra a China.
Esto último, de todas maneras, excede a Ibarra, ya que el único argentino con derecho a sufragio olímpico es el presidente del Comité Olímpico nacional (COA), coronel (R) Antonio Rodríguez. Sin embargo, Ibarra no deberá temblar por no poder controlar el voto en la elección que se realizará en junio próximo, en Moscú: el coronel ya tenía pensado alistarse detrás de la candidatura china...
La idea de Ibarra, que también mantuvo conversaciones con el secretario de Deportes de la Nación, Marcelo Garraffo, y que no debería chocar contra la voluntad del presidente De la Rúa (vale recordar que el actual primer mandatario apoyó los Juegos cuando era el jefe de Gobierno de la Ciudad, en 1997), es que los Juegos Olímpicos sean parte de una estrategia general de crecimiento y desarrollo.
Esto es: no armar una ciudad para los Juegos, sino lograr la competitividad local con una serie de medidas que incluirían al mundo olímpico. Ibarra lo confirmó en una charla con La Nación :"Organizar los Juegos es un objetivo muy importante que ayudaría a lograr la maduración que pretendemos para Buenos Aires, pero no es que si no ganamos la sede se quiebra el proyecto de ciudad competitiva. Es una parte del proyecto; no la causa del desarrollo".
En el mismo sentido, Buenos Aires quiere traer en 2010 la Exposición Mundial que ahora se realiza en Hannover, Alemania. Ytodo forma parte de un paquete de organizaciones que incluye al Mundial de voleibol en 2002, el Mundial Sub 20 de fútbol el año próximo, "y otras ferias, congresos y eventos que atraerán al turismo y generarán inversiones".
Así, con esta premisa, BuenosAires aspira a que los Juegos Olímpicos sean una especie de cierre a lo grande de un proyecto de posicionamiento que llevará no menos de 12 años.
Para ello, tomará al modelo ideado por Barcelona 92, uno de los más exitosos de los últimos tiempos.
El modelo en cuestión incluye un financiamiento mixto. La primera muestra aquí ya se dio con el estadio cubierto que se construirá en Villa Soldati:los capitales serán privados.
Y como hay que levantar unos cuántos estadios, ese dinero lo aportarían los inversores a cambio de la explotación por un tiempo determinado.
Buenos Aires ya conoce de postulaciones olímpicas. De hecho, cinco veces se presentó como candidata. Como es conocido, nunca ganó, aunque una vez estuvo muy cerca:perdió la organización de los Juegos de 1956 por un voto (21 a 20) con Melbourne.
La última postulación resultó para los Olímpicos de 2004, finalmente otorgados a Atenas. Aquella elección se realizó en 1997, en Suiza, y Buenos Aires fue la primera eliminada en la rueda final (eran cinco finalistas que ya habían superado un corte clasificatorio con seis ciudades más).
Aquel proyecto menemista preveía invertir 7.148.272.307 dólares entre capitales del Estado y dineros privados, destinados a infraestructura, construcciones de estadios, saneamiento del Riachuelo, etcétera. El principal argumento de seducción era el corredor olímpico, una traza que incluía a 24 de las 28 sedes entre La Boca y Tigre, alrededor de la Avenida del Libertador.
Ahora, el plan será diferente. El hecho de haber llevado la construcción del estadio cubierto al Sur (en el proyecto 2004 se decía que sería levantado en Costa Salguero) demuestra el objetivo de descentralizar los Juegos.
Y también deja expuesto que faltan estadios de primer nivel para poder competir por la sede olímpica. Por ahora, hay que invertir mucho en el velódromo, en el centro de exposiciones, en la Rural, en el Buenos Aires Lawn Tennis, en el parque Sarmiento y en el Estadio Nacional de Beisbol, ubicado en Ezeiza. Además, hay que construir una pista de remo y canotaje, una pileta, un estadio para handbol, otro para basquetbol, uno más para el hockey (o reacondicionar el Estadio Nacional, que queda en Quilmes) y otro para el beach voley. Y falta lo más grande:el estadio de River no sirve como estadio olímpico. Ergo, si Buenos Aires quiere ser sede de los Juegos, debe construir un nuevo estadio con dimensiones superiores a las de River, que es el más grande del país. En total, entre arreglos y novedades, las erogaciones superarían los 300.000.000 de pesos.
"No hay problema. Si finalmente decidimos competir por los Juegos Olímpicos, se hará todo lo que haya que hacer", señaló Ibarra. Claro, en general ese dinero debería salir de inversores privados. Mucho se construiría después de saber el resultado de la elección (el Estadio Olímpico), y el resto se levantaría antes, pues resulta una necesidad deportiva (la pista de remo).
Sin embargo, el "todo lo que haya que hacer" implica más que la construcción de estadios. Sucede que en el dossier de Buenos Aires 2004 se prometía, entre otras cosas, que para esta fecha estaría terminada la autopista Buenos Aires-La Plata. También que para 2004 ya se habrían saneado el río Matanza y el Riachuelo. O que habría más líneas de subte. Y todo esto debería estar concluido para la elección de 2005. Si no, la ciudad arriesgaría demasiado con una presentación olímpica. Sería poco creíble.
Ahora bien, más allá de las inversiones y de las intenciones de crecimiento, hay un objetivo político:que Buenos Aires se convierta en la cabeza del Mercosur.
También se pretende que disminuya el desempleo y que se produzca el auge de varios sectores de la industria (el de la construcción en primer lugar). Según el modelo catalán, allí dio resultado. El desempleo bajó del 18,4% al 9,6%, la construcción creció un 74% y los llamados a licitaciones oficiales aumentaron un 175 por ciento.
"Los Juegos Olímpicos producen un tangible impacto urbanístico y un intangible impacto en la opinión internacional", señala Ferrán Brunet en su estudio sobre Barcelona 92.
Eso es lo que busca Buenos Aires. Más ingreso de capitales, mejor posición estratégica, mayor ocupación y superior calidad de vida es el objetivo del proyecto. Y los Juegos Olímpicos surgen como uno de los potenciadores más grandes para lograrlo.
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