
Buenos Aires Vivo: aún sin culpables
Informe: a 17 días de la muerte de dos jóvenes en el megaconcierto, la comuna no pudo dar mayores pre- cisiones a la Legislatura.
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El secretario de Cultura de la ciudad de Buenos Aires, Darío Lopérfido, concurrió ayer a la Comisión de Cultura y Comunicación Social de la Legislatura porteña para brindar un informe sobre los sucesos registrados durante el ciclo Buenos Aires Vivo III, en el que murieron dos jóvenes electrocutados.
En la reunión, Lopérfido dijo que se trató de un "hecho desgraciado" porque existieron los controles pertinentes como para que no se produjeran desmanes, y lamentó que el ciclo haya tenido que ser suspendido "por algo tan desgraciado".
El 1º del corriente, Alejandro Lumelli, de 20 años, y Diego Aguilera, de 21, fallecieron cuando se apoyaron en el alambrado perimetral del boulevard Rosario Vera Peñaloza, tendido por la empresa Edesur, caído por una avalancha de jóvenes que asistían al recital de los grupos Divididos y Los Caballeros de la Quema.
Otras 15 personas resultaron heridas, algunas con armas blancas, otras a puñetazos y patadas, mientras que seis efectivos de la Prefectura Naval, fuerza encargada de la seguridad del concierto, tuvieron que ser evacuados con severas contusiones.
Explicaciones
Para el diputado Arellano (PJ), presidente de la comisión que escuchó el informe del secretario de Cultura, el lugar de la Costanera que se eligió para los recitales "no era el adecuado", sin dar detalles del porqué.
Lopérfido respondió: "Sinceramente, al observar lo cerca que se encontraban los chicos del río, también pensé lo mismo. Pero cuando vi que Prefectura custodiaba el lugar con lanchas y buzos, me quedé muy tranquilo. Lo que pasó fue un hecho insólito del cual no teníamos registros".
Lopérfido explicó, además, que "la decisión de seguir con el recital, a pesar de lo que sucedía en las inmediaciones, fue nuestra. Los músicos no sabían nada de lo que estaba pasando; es más, se fueron sin saberlo", dijo el funcionario.
Lopérfido se quejó de los "quiosqueros inescrupulosos que les vendieron bebidas alcohólicas a los jóvenes" y aceptó que eso no estaba bajo su control.
Otra de las preguntas que se le formularon al funcionario fue respecto del consumo de drogas durante los conciertos. "Se las venden. Nosotros no podemos hacer nada", y dio a entender que se trataba de un problema social que debe prevenir la policía.
Varios de los legisladores presentes le recordaron al funcionario que ya durante el concierto de Charly García se habían advertido deficiencias en el alambrado perimetral.
"La persona que lo dijo me llamó a la oficina después del lamentable accidente, para intentar sobornarme. Le respondimos que se remitiera a la Justicia", explicó.
Recitales, ¿sí o no?
Luego de escuchar a Lopérfido, Arellano dialogó con La Nación . "No estamos en contra de los recitales, pero planteamos la necesidad de hacerlos en lugares que ofrezcan mayor seguridad para los chicos, como por ejemplo, un estadio."
En cuanto a la actitud de Lopérfido, Arellano aclaró que el funcionario "no peligra en su cargo porque asumió toda la responsabilidad del caso".
Respecto de la causa judicial, el funcionario dijo: "Hemos puesto todo de nuestra parte para la investigación que está llevando adelante el juez Juan Cicciaro. El expediente avanza y se realizaron infinidad de peritajes cuyos resultados no tenemos, pero me consta que los trámites están bien encaminados".





