Cada vez hay más señales caseras que restringen el estacionamiento
Las colocan los vecinos, pero están prohibidas; sólo el gobierno puede delimitar lugares; faltan controles
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Caños incrustados en veredas y calles para delimitar los accesos a los garajes, cordones pintados de amarillo por los frentistas, de manera indebida, para impedir que estacionen vehículos en la vereda de sus domicilios; conos plásticos o bloques de cemento para reservar un lugar en la calle.
Son las numerosas señalizaciones viales caseras que nadie sanciona y que, más de una vez, causan incidentes en la vía pública, además del avance no sancionado del derecho de un vecino por sobre el de otro.
Los casi 1.750.000 vehículos que transitan diariamente por la ciudad, las acciones que no se ajustan a la normativa vial y las faltas que el Estado no controla contribuyen a que circular y estacionar en el distrito sea cada vez más caótico.
En numerosos barrios porteños abundan espacios reservados por los propios vecinos en las puertas de sus casas, de modo de poder ingresar los automóviles en los garajes sin tener que realizar muchas maniobras. En algunas viviendas, incluso donde no hay garajes, las franjas amarillas en los cordones y la colocación de objetos sobre la acera también delatan la "negativa" del dueño del inmueble a que haya vehículos estacionados junto a su vereda.
Caballito, Belgrano, Núñez, Puerto Madero y el microcentro, entre otros puntos recorridos por LA NACION, son una muestra acabada de estos artilugios. Subsisten porque nadie los controla y porque mucho menos se labran multas.
Por caso, a lo largo de buena parte de la calle San José de Calasanz, en Caballito, algunos edificios tienen en sus fachadas cordones pintados de amarillo, cuando en realidad se puede estacionar allí.
En Báez al 500, en Las Cañitas, hasta pintaron rectángulos sobre el pavimento. Esas señalizaciones no sólo confunden a los automovilistas, sino que, en algunos casos, resultan peligrosas, tal el caso de los hierros perpendiculares a los cordones, que suelen romper la carrocería de los vehículos si se los roza.
El gobierno porteño informó que desde enero hasta agosto pasado se labraron 372 intimaciones a frentistas para que retiraran esos anclajes y que sólo 15 lo hicieron.
La Asociación Luchemos por la Vida, que preside Alberto Silveira, presentó un proyecto en la Legislatura porteña para que se sancione a "todo aquel que pinte de amarillo, rojo o de otro color el cordón de la vereda o instale caños u otros elementos fijos en cordones o calzadas o bien ocupe mediante conos reflectantes, cajones, carteles, caballetes, materiales de construcción, o de la forma que sea se impida y/o obstaculice el libre estacionamiento de cualquiera o la visión de conductores o peatones".
El presidente de la Comisión de Tránsito y Transporte de la Legislatura, Daniel Amoroso, sostuvo que "en general no hay un respeto absoluto por todas las normas. Uno -dijo- lo puede ver en la calle a cada instante. En otras ciudades del mundo la señal de «Pare» significa que el automovilista frena totalmente el vehículo, observa que no cruce alguien y sólo después arranca. Pero aquí la mayoría baja la velocidad un poco o ni siquiera eso. Es como si el cartel no existiera".
Amoroso, diputado por el macrismo, recordó que "el gobierno porteño es el único autorizado para colocar señales en las calles o pintar de amarillo los cordones.
"Eso lo realiza de acuerdo con las normativas vigentes. Por lo tanto -dijo el legislador-, los particulares que lo hacen, así como quienes colocan topes de hierro porque no quieren que nadie les estacione en la puerta, deben ser multados."
La legisladora kirchnerista Silvina Pedreira, presidenta de la Comisión de Planeamiento Urbano de la Legislatura porteña, expresó: "El uso indebido del espacio público es responsabilidad del conjunto; del Estado, que debe promover la calidad del espacio público, y de los ciudadanos, que debemos entender que dicho espacio es de todos".
Señales desconocidas
También hay en la ciudad señalizaciones oficiales que los conductores desconocen y, por lo tanto, no respetan.
Ello ocurre, por ejemplo, con el carril reservado para la circulación de bicicletas. En la avenida Rivadavia, entre el 4600 y 5000, sobre la mano izquierda, hay constantemente automóviles estacionados sobre la bicisenda.
Los círculos rojos pintados en esquinas críticas donde está prohibido detenerse, como en Corrientes y la avenida 9 de Julio, que fueron colocados para evitar los accidentes de tránsito, parecen haber pasado al olvido.
"Aunque suene gracioso, la señal de «Pare» es la que más confunden los conductores en la calle: la ven como una señal de atención para disminuir la velocidad, pero nunca paran", dijo Silveira a LA NACION.
Carriles exclusivos
- Hoy, entre las 8 y las 20, colectivos y taxis tendrán dos carriles exclusivos para circular por la avenida Córdoba y por el eje Entre Ríos-Callao. La única limitación será entre las 17 y las 20, pues no podrán usarlos los taxis que viajen sin pasajeros. Tales carriles ocupan Córdoba, entre Reconquista y Medrano, y el eje Entre Ríos-Callao, entre San Juan y Marcelo T. de Alvear. Experimentalmente, durante 90 días, las paradas de colectivos estarán, en esas sendas, cada 400 metros.




