Cada vez más gente teme viajar en taxi
Muchos usuarios afirman que tienen miedo de ser asaltados o estafados cuando utilizan el servicio; reclaman seguridad.
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Ya no es como antes. Viajar en taxi dejó de ser una manera cara pero segura de viajar en Buenos Aires. Muchos de los usuarios porteños consultados ayer por La Nación en distintos barrios de la ciudad aseguraron que tienen miedo de ser robados, estafados o lastimados por delincuentes disfrazados de taxistas. Muchos, incluso, explicaron que el temor los llevó a dejar de usar ese servicio.
Algunos ya habían sido víctimas, otros estuvieron cerca de serlo. Casi todos afirmaron que conocen a algún familiar o amigo que vivió una historia traumática dentro de un taxi. Esto ocurre mientras en la ciudad aumenta la cantidad de paradas ilegales regenteadas por delincuentes que amenazan y obligan a los choferes a pagar para dejarlos trabajar. Brenda Harari, una estudiante de 15 años, de Palermo, relató: "Viajar en taxi es inseguro; hay una mafia que no se puede creer. Un día mi papá subió a un taxi, pero también entraron dos personas desconocidas y lo robaron, con la complicidad del conductor".
Ese tipo de asalto se ha hecho muy frecuente, según señaló una fuente de la Policía Federal.
De eso podría dar cuenta Enrique Finocchietti, un ingeniero civil cordobés, que denunció ante La Nación el robo que sufrió el 3 de diciembre último, tras tomar un taxi en Corrientes y Reconquista. "El chofer iba muy lento y le advertí que acelerara. Entonces paró y entraron dos hombres que empezaron a dirigirlo. Protesté y recibí duros puñetazos, que me causaron heridas sangrantes. Querían dinero. Me palparon hasta en las medias y se llevaron 280 pesos, una credencial de la obra social y mi carnet de jubilado."
Miedo y engaños
Raquel Medina, profesional del barrio de Caballito, fue contundente: "Cada vez que voy en taxi tiemblo. No son seguros, te roban en distintos lugares, especialmente en el microcentro, y lo peor del caso es que hay taxis truchos. A mí no me robaron, pero sí a mis amigas".
Con ella coincidió Juan Manuel Stievani, un comerciante de 25 años, del barrio de Flores:"Es terrible. Cada vez más seguido viene alguien y me cuenta que lo robaron. La verdad es que da miedo. Yo ya no tomo más taxis".
Pero no todos son asaltos. Marta Storni, de 31 años, médica de Belgrano, contó:"Tomo taxi en contadas ocasiones. En una oportunidad tuve una experiencia desagradable, porque me dieron un billete de 10 pesos falso. Me di cuenta cuando tuve que pagar en un negocio, después de usar el servicio".
Precisamente la modalidad de estafar a los pasajeros se extendió, según señalan fuentes policiales y hasta algunos taxistas, a partir de la necesidad de algunos conductores de recuperar las sumas que pagan a los matones de las paradas ilegales.
Otra vecina que sufrió esos inconvenientes fue Carlota Mare, de 35 años, arquitecta de San Nicolás, que indicó:"El servicio de taxis es pésimo. Como los tacheros entregan billetes falsos en el vuelto, decidí tener cambio y pagar siempre con lo justo".
Otra metamorfosis del engaño es la del "reloj pinchado", como se conoce en la jerga de la calle. Método simple y antiguo: hay conductores que cambian el ritmo con que caen las fichas y así encarecen los viajes.
"Tomo taxi todos los días y en varias oportunidades viajé en autos truchos. Me di cuenta porque el reloj corría más rápido con respecto a otros autos", se quejó Clara Lynch, comerciante de Palermo, de 50 años.
Ana María Scerbo, una vecina de Belgrano, de 54 años, comentó su caso. "Esto me pasó ayer. Tomé un taxi de la fila que estaba en Lacroze y Corrientes, en Chacarita. El conductor manejaba bruscamente -aceleraba y frenaba- y hablaba mucho. Bajé a seis cuadras de donde había subido y me cobró casi tres pesos, una suma irrisoria para ese viaje", expresó.
"En la zona del Paseo Alcorta hay taxis truchos -agregó Andrea Bordel, de 35 años y abogada de Palermo-. Te cobran de más porque la máquina corre más rápido, no tienen la credencial identificatoria y no podés elegir el coche que tomás. Decidí no comprar más en este shopping."
"Son los menos"
Los vecinos no sólo criticaron a los taxistas que engañan. Frente al hotel Sheraton, Pablo Oriolo, empresario de Lomas de Zamora, manifestó: "Dos veces me dieron de vuelto billetes falsos los remiseros que trabajan en el aeropuerto internacional de Ezeiza. Les echan siempre la culpa a los taxistas, pero no son ellos solos".
Fuentes consultadas ayer en el Sindicato de Choferes de Taxis negaron que hubieran aumentado las denuncias de robos: "No nos consta que así sea. Pero es necesario aclarar que los delincuentes son los menos. En Buenos Aires hay 40.000 taxis y no puede ser que unos pocos nos embarren a todos".
Muchos vecinos criticaron a las autoridades comunales y policiales por no poder controlar la avanzada delictiva en los taxis.
Por ejemplo, Jorge Ramírez, de 37 años."No puede ser que nadie haga nada efectivo. Todos sabemos dónde están los que roban y no los sacan. Tampoco dictan leyes para evitar que haya autos truchos o ladrones que alquilan un coche por dos pesos", se quejó.
En la calle hay miedo. Y también escepticismo de muchos que, como Ana María, contadora residente en el barrio de Caballito, de 41 años, apelan al Cielo para protegerse: "Gracias a Dios, todavía no me robaron...", expresó.
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