
Calidad, principal reclamo educativo
Sondeo: padres, alumnos y docentes coinciden en que deben hacerse públicas las pruebas de excelencia y piden más autonomía escolar.
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En la comunidad educativa crece el consenso por extender a todas las escuelas las pruebas de calidad de la enseñanza, por hacer públicos sus resultados y por promover formas de autonomía escolar.
Así lo expresó una amplia mayoría de padres, alumnos y docentes en una encuesta realizada por el Instituto de Estudios de la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), que depende de la Fundación Mediterránea, y que su presidente, Juan Llach, presentó ayer en el coloquio anual de IDEA, de lo que se informa por separado.
La investigación se realizó a partir de consultas sobre distintos aspectos del sistema educativo a 1200 padres y estudiantes y a 1000 maestros, profesores y directores de escuelas públicas y privadas de la Capital Federal, Gran Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Rosario y Tucumán. El proyecto fue dirigido por el economista Llach y por Flavia Roldán, financiado por la Fundación Pérez Companc y apoyado por la Fundación Roggio.
El estudio incluyó un análisis de la inversión en educación, que arrojó como conclusión la necesidad de aumentar la eficiencia sin incrementar el gasto. El 90% de los docentes, el 86% de los padres y el 80% de los alumnos se pronunció en favor de que los exámenes para evaluar la calidad en las aulas se extiendan a todas las escuelas, sin distinción.
Se trata de las pruebas que anualmente se toman en lengua y en matemática a quienes terminan el secundario, en un operativo que el Ministerio de Educación organiza desde 1994 en forma de muestra. A partir del año último, la prueba se generalizó y ése parece ser el criterio de los padres, alumnos y docentes que respondieron en la encuesta del Ieral.
Más del 63 % rechazó que los resultados de las pruebas sean confidenciales y el 66 % de los padres respondió que usaría esa información para decidir a qué colegio mandaría a sus hijos.
El consenso para reclamar que las escuelas gocen de una mayor autonomía parece orientado a quebrar la excesiva centralización que caracteriza al sistema educativo.
El 50 % de los padres, el 51 % de los estudiantes y el 48 % de los docentes consideró que la contratación de los maestros y profesores no debería estar en manos de los ministerios de Educación, sino del director de cada escuela, en algunos casos con la participación de los padres.
Una alta proporción (56 % de los padres, 61 % de los alumnos y 82 % de los maestros) estimó que las escuelas deberían gozar, además, de una mayor autonomía pedagógica.
"La amplia voluntad para acelerar los procesos de calidad y autonomía en las escuelas demuestra que ya existen herramientas que se deben potenciar para profundizar la reforma del sistema educativo", dijo Llach a La Nación .
La encuesta reveló también que la valoración que la gente tiene de la escuela propia es mucho más alta que la del resto del sistema. "Cada uno está conforme con la suya, pero ve muchas dificultades en las otras", dijo Llach, al relatar que el 91 % de los padres, el 82 % de los estudiantes y el 97 % de los maestros tienen una opinión positiva de su institución.
Pero los porcentajes caen al 19 % entre padres e hijos y 17 % entre los docentes cuando se pronuncian sobre el secundario en general. La primaria arroja algunas cifras más benévolas, pero igualmente bajas: la opinión es positiva para el 33 % de los padres, 25 % de los estudiantes y 34 % de los maestros.
Gratuidad y subsidios
Según el estudio, la gratuidad de la escuela estatal para todos es apoyada por el 69 % de los padres, el 66 % de los chicos y el 82 % de los docentes. Más de la mitad, incluso, se pronunció en favor de los subsidios a las escuelas privadas que cobran cuotas bajas (52 % de padres e hijos y 63 % de maestros y directores).
La opción de entregarles a los padres el dinero para elegir libremente la escuela y poder pagarla -al estilo "voucher"- fue apoyada por el 47 % de los jefes de familia, el 57 % de los estudiantes y el 32 % de los maestros. Respaldaron esta posibilidad el 64 % de los padres con necesidades básicas insatisfechas y el 57 % de los del interior.
Sólo el 5 % de los entrevistados mencionó el costo como factor determinante de la elección del colegio y el 14 % de los padres consideró altos los aranceles del servicio educativo o de las cooperadoras.
Además, el 31 % de quienes envían a sus hijos a escuelas de gestión estatal los hubieran enviado a colegios privados si hubieran tenido dinero.
El economista de la Fundación Mediterránea señaló como uno de los datos más sorprendentes que el 33 % de los maestros no sabe cuáles son las ventajas del Estatuto del Docente, mientras que el 40 % no conoce las desventajas.
Sin embargo, en este aspecto prevalece el criterio de aferrarse a las normas en vigor, dado que el 57 % se pronunció en favor del sistema que premia la antigüedad en el cargo, el 48 % prefiere el actual régimen de licencias y el 45 % está conforme con el sistema de suplencias. Por el contrario, sólo el 31 % apoya los incentivos por capacitación y el 29 % las bonificaciones por presentismo.
Las causas del fracaso
Hubo diferencias muy marcadas en el diagnóstico para encontrar el problema que afecta a la educación. El 74 % de los maestros dijo que las causas del fracaso escolar se relacionan con problemas sociales, culturales y económicos.
Entre los padres, el 26 % opinó que las dificultades estaban en el presupuesto y el 22 % en la capacitación docente y organización escolar. Este ítem fue el más votado por los alumnos, con el 26 por ciento.
Sólo el 5 % de los maestros, el 18 % de los padres y el 10 % de los estudiantes mencionó los contenidos que se enseñan en las aulas entre los problemas principales.
A la hora de pronunciarse sobre qué hacer para mejorar la educación, las respuestas fueron más contundentes. El 48 % de los padres y el 51 % de los docentes mencionó el presupuesto y los salarios docentes como las necesidades más urgentes.
Las respuestas fueron más diversificadas entre los hijos. El 31 % dijo que hay que atender el presupuesto y los salarios, el 19 % propuso esforzarse por interesar más a los alumnos y el 16 % opinó que hay que ocuparse de la situación familiar.
Eficiencia del gasto
En tiempos de restricción presupuestaria, existen herramientas para pensar que el deterioro educativo puede comenzar a revertirse. Esa es la premisa que parece resumir la encuesta que el equipo de la Fundación Mediterránea, encabezado por Juan Llach, presentó en IDEA.
A juicio del informe, los fondos llegarán a medida que se logre una mayor eficiencia en el gasto, que se asigne un destino específico a los recursos de la coparticipación federal y que se haga conocer a la opinión pública qué nivel de enseñanza tiene cada escuela, para garantizar a los padres la libertad de elegir qué colegio prefiere para sus hijos.
Para hablar de la eficiencia del gasto, Llach prefiere no detenerse a discutir sobre si la variante del impuesto a los cigarrillos es positiva para asegurar los 700 millones de pesos que exigen los docentes. Opta por recordar, por ejemplo, que en el último trienio 1995/98 los recursos de la coparticipación federal transferidos a las provincias aumentaron en un 25 por ciento y que ese crecimiento significó $ 2750 millones.
"Si se hubiera dispuesto una cláusula que obligara a los gobernadores a destinar parte de ese incremento a la formación de recursos humanos, tal vez no estaríamos ante un reclamo tan crítico", dijo el economista a La Nación . Llach sostiene que la Argentina no gasta poco, sino que la inversión no es eficiente.
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