
Casa por casa, pero en lancha
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Sin timbres que tocar, ni encargados de edificios, la tarea de los censistas en las islas del Delta del Paraná no fue nada sencilla, a tal punto de que podría extenderse hasta mañana. Monte cerrado, agua y un mapa a veces engañoso transformaron el recorrido en una aventura. "Acá hay que salir a encontrar a la gente porque hay viviendas que no se ven desde el agua", explicó Pablo Simoneti a LA NACION mientras navegaba en una embarcación de Prefectura junto con otras tres censistas. Luego de una media hora por el laberinto de los canales, el grupo alcanzó el sector determinado para comenzar el relevamiento. En las primeras viviendas no hallaron a nadie. "Son de fin de semana", dijo Maricel Gemillini. Luego de varias confusiones con el mapa, finalmente dieron con las primeras personas. "Un ser humano a la vista", bromeó Simoneti. Era Sandro, un hombre que hace 23 años vive en las islas. "No les doy el apellido porque no es obligatorio", aclaró, aunque luego respondió las extensas preguntas del formulario A sin problemas. El grupo respiró y siguió adelante con la ardua labor de ir casa por casa en lancha. Más de 400 personas fueron empleadas para relevar el Delta del Tigre con una población estimada en 6000 habitantes. Todos intuyen que esa cifra quedará muy corta.





