Caso Próvolo: después del fallo, la Iglesia pidió perdón por los abusos en Mendoza

Víctimas y familiares se abrazan luego de conocerse el veredicto, el lunes pasado
Víctimas y familiares se abrazan luego de conocerse el veredicto, el lunes pasado Crédito: Marcelo Aguilar
En un documento firmado por el virtual interventor del instituto, el obispo Alberto Bochatey, se insiste en que no hubo encubrimiento de los curas sentenciados el lunes
Mariano De Vedia
(0)
28 de noviembre de 2019  

Tres días después de la severa condena judicial por los abusos cometidos contra las víctimas del Instituto Antonio Próvolo, de Mendoza, la Iglesia pidió perdón "por los pecados propios y ajenos". Lo hizo a través de un comunicado firmado por el Comisario Apostólico designado especialmente por el Vaticano cuando estalló el caso, el obispo auxiliar de La Plata, Alberto Bochatey.

"Es un pedido de perdón de la Iglesia en todos sus niveles", dijo a la nacion una fuente eclesiástica, al explicar el alcance del pronunciamiento. "Respetamos la decisión judicial de Mendoza y esperamos que traiga paz a las víctimas que han sufrido tanto y también algo de alivio, en medio de tanto dolor y de tantas heridas", señala el pronunciamiento firmado por Bochatey.

Paralelamente a la causa judicial que determinó las condenas a los sacerdotes Nicola Bruno Corradi Soliman y Horacio Hugo Corbacho Blanck a 45 y 42 años de prisión respectivamente, sigue adelante en el Vaticano el juicio canónico que podía derivar en una sanción eclesiástica. El proceso fue abierto hace dos años y medio en la Congregación para la Doctrina de la Fe y a los curas responsables podrían aplicarle la expulsión, suspensión o reducción al estado laical, que implica la prohibición absoluta para ejercer el ministerio sacerdotal.

Fuentes eclesiásticas explicaron que no corresponde analizar si los sacerdotes pueden ser trasladados o confinados a alguna otra institución religiosa, ya que deben cumplir con la condena dispuesta por la justicia argentina.

En el Episcopado explicaron, además, que la Iglesia no tiene participación en la defensa de los sacerdotes condenados en Mendoza, ya que su estrategia en el juicio está a cargo de los defensores oficiales y ellos son los que deberán evaluar si apelarán la sentencia.

En varios pasajes del comunicado, que firma como virtual interventor en el Instituto Próvolo, Bochatey cita al Papa. Transcribe específicamente un fragmento de la "Carta al Pueblo de Dios", que el pontífice publicó en agosto de 2018, al señalar que los abusos son "un crimen que genera hondas heridas de dolor e impotencia; en primer lugar, en las víctimas, pero también en sus familiares y en toda la comunidad, sean creyentes o no creyentes".

"Nunca será suficiente -agrega- lo que se haga para pedir perdón y buscar reparar el daño causado".

En sintonía con el Papa, Bochatey sostiene: "El dolor de las víctimas y sus familias es también nuestro dolor. Por eso, urge reafirmar, una vez más, nuestro compromiso para garantizar la protección de los menores y de los adultos en situación de vulnerabilidad".

El documento recuerda que, una vez conocidas las denuncias, la Santa Sede nombró en mayo de 2017, a dos expertos para comenzar una investigación eclesiástica, al margen del proceso judicial. La tarea se encomendó a los sacerdotes Dante Simón y Juan Martínez, que enviaron un informe a Roma y que fue el primer paso para la apertura del proceso canónico, aún antes de que se abriera la investigación judicial en la Argentina. "Se hizo el trabajo y en pocos meses se envió el informe a la Santa Sede, indicando que los hechos eran verosímiles y podían haber sucedido. La Iglesia nunca encubrió a los sacerdotes y el proceso canónico sigue su curso en la Congregación de la Doctrina de la Fe", explica Bochatey.

Desde hace tres años, los curas Corradi y Corbacho están suspendidos en la Iglesia, no pueden celebrar su ministerio y, desde la apertura del proceso judicial en Mendoza, permanecen en la cárcel.

"Toda vez que la justicia argentina libró exhortos o pedidos a las instancias que corresponden en la Iglesia, ésta respondió según derecho, en tiempo y forma. Nunca ocultó información ni quitó colaboración", insiste ahora el obispo.

Dos familiares de las víctimas del Próvolo que fueron contactados, anoche, por la nacion expresaron su disconfirmidad con el pedido de perdón. "Es una burla. ¿La Iglesia tenía que esperar la sentencia para reconocer lo que había pasado? Desde un primer momento deberían haberles creído a las muchísimas víctimas", señaló Cintia, familiar de una de las víctimas. En igual sentido, se pronunció Mariana: "Es un pedido de disculpas falso. ¿Cuando la Iglesia quiso reconocer lo que los curas hacían? Nunca. Por más que estén condenados no le darán de baja en el Vaticano, seguirán manteniendo el cargo".

Daños

Para la Iglesia, sostiene el documento firmado por Bochatey, lo sucedido "ha hecho un daño inmenso a la Iglesia de Mendoza, de la Argentina y del mundo". Recuerda que, en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium, Francisco dijo: "Hoy nos vemos desafiados como pueblo de Dios a asumir el dolor de nuestros hermanos vulnerados en su carne y en su espíritu". Y añade: "Si en el pasado la omisión pudo convertirse en una forma de respuesta, hoy queremos que la solidaridad se convierta en nuestro modo de hacer la historia presente y futura, en un ámbito donde los conflictos, las tensiones y, especialmente, las víctimas de todo tipo de abuso puedan encontrar una mano tendida que las proteja y rescate de su dolor". En palabras del Papa, esa solidaridad exige "denunciar todo aquello que ponga en peligro la integridad de cualquier persona".

Bochatey insiste en su pronunciamiento: "Es imprescindible que como Iglesia podamos reconocer y condenar con dolor y vergüenza las atrocidades cometidas por personas consagradas, clérigos e incluso por todos aquellos que tenían la misión de velar y cuidar a los más vulnerables". En ese sentido, pidió "perdón por los pecados propios y ajenos" y afirmó que "la conciencia de pecado nos ayuda a reconocer los errores, los delitos y las heridas generadas en el pasado y nos permite abrirnos y comprometernos más con el presente en un camino de renovada conversión".

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Sociedad

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.