
Causó una tragedia por ir a 140 km/h
Un joven conductor embistió a un auto en el que viajaban una mujer y su hija de tres años; murieron carbonizadas.
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Sebastián Cabello, de 19 años, conducía ayer su cupé Honda Civic, especialmente "retocada" para que fuera más veloz, a más de 140 kilómetros por hora cuando embistió en la parte trasera a un Renault 6, en el que viajaban una mujer y su hija de tres años. Ambas murieron carbonizadas cuando estalló el tanque de nafta del vehículo.
Según la policía, Cabello corría una picada junto a otro vehículo aún no identificado, en el barrio porteño de Núñez. La velocidad a la que circulaba fue determinada por un peritaje, según lo confirmaron anoche fuentes judiciales.
Celia González Carman, de 39 años, vecina de Saavedra, y su hija Vanina Rosales fallecieron a las 2.30 de ayer al ser embestido el Renault 6 por el Honda Civic blanco que conducía Cabello, quien iba acompañado por Daniel Pereira, de 18 años.
Los bomberos que participaron en el rescate de los cuerpos de las víctimas explicaron que el tanque de nafta estalló por la "violencia y el modo en que se produjo el impacto".
El accidente ocurrió en la avenida Cantilo, donde todos los carriles circulan en sentido obligatorio hacia la General Paz, a 100 metros del puente Angel Labruna.
Fuentes policiales explicaron que el auto de Cabello y el de González Carman transitaban en la misma dirección y que la tragedia se produjo cuando el primero chocó en la parte trasera al segundo, al querer pasar a otro vehículo por la derecha.
Cabello y Pereira fueron internados en el hospital Pirovano: el conductor sufrió traumatismos y fue derivado al sanatorio Sagrada Familia, donde anoche permanecía con custodia policial. Su acompañante recibió sólo heridas leves en el rostro y luego de ser revisado por los médicos fue dado de alta.
Ambos salvaron su vida porque se activaron las respectivas airbags (bolsas de aire) del Honda cuando chocaron contra el Renault 6.
El director del Pirovano, Antonio Eduardo Cairoli, dijo que los jóvenes no presentaban signos de estar alcoholizados, aunque confirmó que no les hizo ningún test de alcoholemia. "Cuando ingresaron estaban shockeados, no dijeron nada del accidente", contó el médico por la mañana.
Cinco cuadras antes del lugar del choque, personal de la comisaría 51a. que realizaba un operativo para evitar las picadas intentó sin éxito detener el vehículo que manejaba Cabello, aseguró el comisario Juan Carlos Robles, de la seccional 51a.
Carreras descontroladas
Fuentes policiales y judiciales y vecinos de la zona coincidieron en que los días en que suelen correrse picadas son sobre todo los martes, jueves y sábados. Pero ayer era lunes y también hubo imprudencia.
"Se juntan acá alrededor de la medianoche y corren picadas por Figueroa Alcorta, doblan en Udaondo y después toman por la avenida Lugones", dijo Analía López, que trabaja en la estación de servicio de la esquina de las avenidas Udaondo y Figueroa Alcorta.
El comisario Robles admitió que no pueden controlar la situación: "Ya hemos pedido semáforos y reductores de velocidad (como lomos de burro o badenes), pero todavía no lo conseguimos. Y los accidentes se repiten en la zona".
Media decena de testigos, que ayer declararon en la Fiscalía de Distrito de Saavedra, afirmaron que el conductor que provocó la tragedia iba a más de 140 km, confiaron fuentes con acceso al expediente.
Por la gravedad del hecho, la Fiscalía adelantó que se opondrá a la excarcelación del conductor y pedirá al juez en lo correccional Luis Schlegel que mantenga la consigna del joven en el sanatorio, hasta que esté en condiciones de declarar.
El delito que se le imputa a Cabello es homicidio culposo, que prevé una pena de seis meses a tres años de prisión y entre cinco y diez años de inhabilitación para conducir. Sin embargo, fuentes judiciales precisaron que el magistrado tiene la facultad de mantener preso al joven.
Amante de los autos
Ayer por la tarde, en la casa de la familia Cabello, situada en Felipe Vallese al 2700, en el barrio de Flores, nadie respondió al timbre. La vivienda, de ladrillo y piedra a la vista, tiene un garaje con capacidad para dos autos.
En el domicilio de Pereira, de Biedma 670, en el barrio de Caballito, una mujer que se identificó como Lidia y dijo ser amiga de la tía de Daniel, informó a través del portero eléctrico que el joven no estaba en la casa.
Frente a la puerta estaba estacionado un Honda Civic cupé rojo, chapa RVF 246, con doble caño de escape y los vidrios polarizados. Según Lidia, "el auto no es de la familia", pero de acuerdo con una vecina de enfrente, de nombre Hilaria, "el auto es de los Pereira".
Cristian, un joven que se identificó como amigo de Daniel y fumaba frente a la casa del acompañante de Cabello, confirmó: "Daniel iba a las picadas todos los martes y domingos con amigos del colegio o del barrio con un Gol, su padre tiene un Mercedes-Benz negro y el Honda Civic estacionado en la puerta es de su hermano".
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