
Cayó uno de los "Doce Apóstoles"
Es Brandán Juárez, que volvió a delinquir; había sido condenado a reclusión perpetua, pero fue liberado
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Gustavo Carabajal
LA NACION
El sangriento motín ocurrido en 1996 en el penal de Sierra Chica, convirtió a Marcelo Brandán Juárez en el enemigo público número uno de la Argentina.
Durante la Semana Santa de ese año, encabezó un grupo de presos que se autodenominó los "Doce Apóstoles" y que encabezó una revuelta en la cárcel en la fueron asesinados seis internos a los que la banda que comandaba Brandán Juárez acusó de ser informantes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).
En abril de 2000, Brandán Juárez fue condenado a prisión perpetua por los seis homicidios y por privar de la libertad a la jueza de Azul María de las Mercedes Malere, quien había ingresado en el penal para negociar con los cabecillas del motín.
A pesar de haber recibido esa dura condena, el 2 de octubre de 2010 Brandán Juárez recuperó la libertad. El martes pasado, fue detenido en Bella Vista cuando huía de los policías de la Jefatura Departamental Morón que lo perseguían porque había tomado como rehenes a los dueños de una pañalera en William Morris.
Brandán Juárez, de 40 años, y su cómplice, de 48, sorprendieron a los dueños de la pañalera situada en Paso Morales y Roca. Allí, abordaron el Chevrolet Cruise de uno de los comerciantes y les robaron $ 2900. En el trayecto se cruzaron con un móvil policial de la comisaría de William Morris. Entonces, comenzó una persecución que terminó en la esquina de Senador Morón y Guido Spano, en Bella Vista, cuando el vehículo en el que viajaba Brandán Juárez chocó contra un poste de alumbrado.
En el momento de ser detenido, tenía una pistola calibre 9 mm y una ametralladora Halcón y cargadores con 120 balas.
El juicio oral que terminó con la condena a reclusión perpetua de Brandán Juárez, Miguel Angel Ruiz Dávalos, Víctor Esquivel Barrionuevo, Miguel Angel Acevedo, Jorge Pedraza y Juan Murgía Canteros, concentró la atención de la opinión pública no sólo porque se trató del primer motín en el que una magistrada fue tomada como rehén, sino por los ribetes antropofágicos que tuvo la revuelta.
En una de las audiencias, uno de los presos rompió un pacto de silencio "tumbero" y declaró: "Le dije a Lencina que se cuidara, pero no me hizo caso. Me contaron cómo lo cortaron con una sierra e hicieron lo mismo con otros miembros de su banda. Con algunos cuerpos hicieron comida en ollas y a otros los quemaron en el horno de la panadería del penal. Me contaron que vieron a Brandán Juárez, Pedraza y Esquivel jugar al fútbol con una cabeza".
Tiempo vencido
Según informaron fuentes oficiales, Brandán Juárez recuperó la libertad porque un tribunal bonaerense consideró que se había vencido el tiempo que podía pasar detenido sin que la condena por los homicidios cometidos durante el motín de sierra Chica estuviera firme y, en abril de 2008, lo excarceló.
A pesar de haber sido beneficiado con esa medida, Brandán Juárez siguió detenido en una cárcel del Servicio Penitenciario Federal (SPF). Es que un mes después del motín de Sierra Chica, debido a que en la provincia de Buenos Aires no había un penal en el que se lo pudiera contener, las autoridades bonaerenses lo enviaron a la cárcel vieja de Caseros.
Al poco tiempo de llegar a ese presidio, Brandán Juárez encabezó otro motín. Por este hecho, el Tribunal Oral N° 11 lo condenó a 10 años de cárcel, pena que, unificada con una sentencia de 16 años por un asalto y tenencia de armas de guerra en San Isidro, quedó en 25 años.
El 2 de octubre pasado, un juez de ejecución penal de la Capital dejó en libertad a Brandán Juárez porque se había agotado esa pena unificada de 25 años de prisión.
Pero el monto de la condena se licuó, ya que, en el momento en que se cometieron los delitos, estaba vigente la denominada ley del dos por uno, que computa doble cada día que un preso pasa en prisión sin que la condena quede firme.
Antes de disponer la libertad de Brandán Juárez, el magistrado ordenó a los responsables del SPF que revisaran si existía alguna orden de restricción de libertad contra el acusado por el motín de Sierra Chica. No había nada.
La justicia bonaerense ya no requería a Brandán Juárez por la sangrienta revuelta.





