Coronavirus en la Argentina: Cerró Mother Goose, un emblemático jardín de infantes de San Isidro
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La comunicación les llegó a los padres el jueves pasado: el histórico jardín de infantes Mother Goose ya no volvería a abrir sus puertas. O sus sesiones virtuales, para el caso.
Ubicado hace casi tres décadas en una casona en Del Valle Iberlucea 1966, en Beccar, tenía salas de 2, 3 y 4 años y de preescolar y supo ser el semillero de dos de los colegios más tradicionales de la zona norte: el Cardenal Newman, de varones, y el Michael Ham, de mujeres. Su nivel de inglés lo hacía una elección habitual para los padres que decidían continuar la educación bilingüe en esos colegios.

"La pandemia fue la gota que rebalsó el vaso", dice Rosario Lagos, maestra de preescolar que trabajaba allí desde 2001. Con el correr de los meses fue bajando la cantidad de chicos conectados a las clases virtuales no obligatorias. Y así también bajó la matrícula. Según dice ella, es entendible que los padres no quieran poner a un niño de dos o tres años frente a una computadora todos los días. Y durante tantos meses.
Crisis generalizada
De todo el universo conformado por las instituciones educativas de gestión privada en el país, los maternales y jardines de infantes son los que hoy están en la peor situación. Con cada vez menos alumnos, se les hace muy difícil mantener los costos operativos de instituciones educativas donde los sueldos docentes son sólo una parte de los gastos.
"La cantidad de alumnos que quedaban a esta altura no daba para poder abrir el año que viene con el servicio de calidad que siempre se quiso dar", describe Patty Larrosa, sobrina de la fundadora de Mother Goose y docente suplente.

Más allá del efecto propio de la pandemia, existe desde hace algunos años una tendencia que lleva a que los padres opten por anotar a sus hijos en cursos no obligatorios de colegios con mucha demanda, para garantizar la matrícula en primaria. En cuanto los colegios comienzan a sumar salas de dos a cuatro años, los jardines maternales van perdiendo matrícula. "Somos un almacén de barrio peleando contra un supermercado", describe Lagos. The Clover Kinder, el llamado "competidor" de Mother Goose en Beccar, cerró hace cuatro años por este fenómeno.
Mother Goose fue fundado en 1992 por Eloisa Zavalia de Bradley, que conoció su vocación docente a los 15 años, cuando comenzó a trabajar con dos maestras jardineras. Desde entonces supo que que quería acompañar a los padres en la tarea de educar. En cuanto pudo establecerse en una casona de Beccar, hace 28 años, comenzó su proyecto personal.
Visiblemente compungida, no quiso hacer declaraciones por el momento. No se sabe aún qué destino tendrá el edificio.
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