
Chicos que trabajan en todo el mundo
Con 5000 integrantes de nueve países, la cadena para la paz nació en la Argentina y cumplió 5 años.
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Verónica Ohlsson se siente satisfecha.
Hace cinco años ideó la Red Mundial de Niños para la Paz y cumplió su sueño: integró a chicos de nueve países de todo el mundo.
Provienen de culturas y razas diferentes, hablan en distintos idiomas, pero esta pintora los conectó por medio de su punto más auténtico: el cariño.
"Y de esta conexión puede nacer un cambio trascendente hacia el cuidado de la vida y del medio ambiente -cuenta Ohlsson-. Los trabajos incluyen actividades artísticas y juegos para acrecentar la intuición de cada niño en lugares donde la naturaleza se manifiesta hermosamente", dice.
"Duam, mil piecitos en el puente" es el nombre del proyecto que creó Olhsson, la red mundial de niños conscientes de la necesidad de expandir en el planeta el ciudado de toda forma de vida.
Duam es una voz mapuche que significa "sentimiento, afecto, todo lo que el alma anhela".
El poder de los más chicos
La iniciativa de Ohlsson intenta aprovechar el poder sanador de los niños para rescatar la naturaleza.
Por ejemplo, los chicos de las "brigadas ecológicas" de Bolivia cuidan las especies de su flora y su fauna en extinción y realizan convivencias en la selva, donde se sienten integrantes de la naturaleza que los rodea.
"Sentimos que el problema del planeta es global y daña todo lo que es inocente: niños, bosques, árboles, agua -afirma Ohlsson-. El antídoto también debe ser global y usamos la inocencia en su buen sentido, es decir, para sanar."
Mozambique, Nepal, Sudáfrica, Malasia, Chile, Bolivia, Costa Rica, Guatemala y Uruguay son algunos de los lugares desde donde llegan los pequeños integrantes de Duam.
-¿Cómo se superan las barreras idiomáticas o culturales?
-Casi todo nuestra tarea es física, fuera de la cabeza. Nuestro trabajo incluye el amor y lo artístico, asegura Olhsson.
"Siempre es emocionante ver cómo los chicos se pueden comunicar de una forma diferente de las que conocemos nosotros, los adultos", agrega Karen Lund Petersen (21), otra integrante de Duam.
Chicos de delegaciones de todos los países realizan una reunión anual de tres semanas de duración en la que culminan su trabajo de todo el año. El próximo encuentro será en julio, en Chapada Diamantina, en Bahía.
Además, Olhsson trabaja con un centenar de chicos de las islas del Tigre y con mapuches de los Andes. Anteayer comenzó una reunión regional.
"El encuentro regional es en el Tigre y una de las propuestas es limpiar entre todos la ribera del río -comenta la artista-. Pero nada está estructurado, los mismos chicos deciden qué hacer."
Las actividades son muchas: conocen leyendas indígenas, pintan, plantan árboles, cantan y comparten ilusiones para mejorar el mundo. Siempre al aire libre.
"Para el mundo en que vivimos, éste es un proyecto difícil de entender. No donamos cosas materiales ni trabajamos en algo que pueda verse a simple vista. Es un cambio interior, de conciencia, que dará sus frutos en el futuro", expresa Karen.
Algunos testimonios
En Montevideo, Nicolás Grafiño, de 15 años, trabaja con 30 chicos de primero y segundo grado, de entre 6 y 8 años. "Fue bárbaro ingresar como niño y ahora trabajar como líder. Es una sensación muy especial y no me arrepiento", sostiene Nicolás, que está en el grupo desde los nueve años.
Alvaro Martínez Flores, de 18 años, también es uno de los pioneros: está en la agrupación desde los 12. "Duam es ideal para no perder el sentido intuitivo. Los chicos tienen contacto con una realidad que a medida que uno crece va perdiendo", explica.
Aunque para Alvaro fue imposible describirlo con palabras, esta conexión les hace sentir que son parte de la naturaleza y que ella les responde.
José Basualdo es el "mensajero". El se comunica con los demás países para difundir las actividades de Duam y conseguir patrocinantes. Esa es la tarea más difícil. Y en la que piden ayuda.
Siempre falta dinero para comprar los pasajes de los chicos que concurren al encuentro mundial. Por eso piden que quienes puedan ayudarlos se comuniquen al 765-1152. "Algunos son muy pobres y otros ahorran durante todo el año, pero no alcanzan a cubrir el costo del pasaje; por eso, cualquier aporte será bienvenido", afirma la pintora.
Gracias a Duam, 5000 chicos trabajan en distintos rincones del planeta para proteger el medio ambiente. "Mil piecitos, pasitos pequeños pero concretos, llenos de esperanza", dice Verónica Ohlsson. Y siente que miles de niños comparten su sueño.
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