
Comenzó el desmantelamiento del Roof Garden, un ícono porteño
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Con pesar y hasta con melancolía, comenzó en agosto pasado en la más estricta de las reservas el desmantelamiento del Roof Garden del Alvear, la sucesión de célebres salones, dispuestos como un jardín de invierno, en el undécimo piso del hotel.
Ese recinto, testigo del devenir social porteño más glamoroso, mutará en una gran terraza con pileta semicubierta y en bar temático, sumándole al hotel un espacio abierto del que carecía y que demandaba su clientela.
En el piso inferior, el 10°, se sucederán 20 lujosas suites, que demandarán dos años de obras y US$ 4 millones de inversión.
Icono arquitectónico y refugio recurrente para las castas con linaje, no hubo gala, cena filantrópica o acontecimiento social de relevancia que no se hubiera festejado allí alguna vez.
El Roof Garden fue sin dudas el salón más convocante del Alvear y uno de los más requeridos de la ciudad. Pero también fue una caja de resonancia que inexorablemente perturbaba el descanso de los huéspedes. ¿La razón? La estructura de hierro que sostiene al hotel amplificaba la transmisión acústica. Por eso, durante años, cuando las celebraciones copaban el recinto, se bloqueaban las reservas de las habitaciones para los pisos de abajo.
Sucedió cuando Susana Giménez celebró su casamiento, por ejemplo.
El proyecto de desmantelamiento no era algo nuevo. Desde hacía tiempo, se barajaba esa opción, pero el valor patrimonial y simbólico de ese recinto casi mágico postergaba su erradicación.
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