Comenzó la reforestación del vivero de Claromecó
Empezaron los trabajos para recuperar las zonas afectadas
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CLAROMECO. - Hace un mes y medio, las imágenes con miles de pinos del vivero local envueltos en llamas conmovió al país y fue centro de atención de los medios de comunicación de la Argentina.
El incendio, que comenzó a las 14.30 del 31 de diciembre último y que tardó una semana en ser apagado, destruyó 400 hectáreas del bosque de pinos que constituye uno de los atractivos turísticos más importantes de esta ciudad, además de las playas, situadas en el sudeste de la provincia de Buenos Aires.
A poco tiempo de ocurrido el incendio, los habitantes y las autoridades de Claromecó comenzaron a trabajar a pleno para reforestar el bosque quemado.
Tanto José Piovacari, jefe del cuartel de bomberos voluntarios local, como varios vecinos de Claromecó sostienen que se trató de un incendio intencional. No obstante, todavía la Justicia no ha detenido a ningún responsable. En la investigación encarada por la Fiscalía de Tres Arroyos tampoco hay imputados.
Un grupo de vecinos claromequenses recibió llamadas telefónicas en las que se señalaba que el fuego habría sido provocado por dos habitantes del cercano pueblo de San Francisco de Bellocq, como represalia a la posición adoptada por los pobladores de Claromecó que se opusieron a la instalación de una cárcel en el pueblo vecino.
Esta hipótesis fue descartada de plano por los habitantes de San Francisco de Bellocq y por los propios vecinos de Claromecó, que, en una charla con La Nación , decidieron quitarles entidad a los llamadas anónimas.
"Gracias a los 20 mm de precipitación pluvial que tuvimos hace unos días ya comenzaron a brotar algunos arbustos en las cortaderas y el verde se puede ver entre la parte quemada", explicó el ingeniero forestal Carlos Carabio, subdirector de la Estación Forestal y Vivero Dunícola de Claromecó, que depende de la Municipalidad de Tres Arroyos.
Según Carabio, tres colegas suyos de la Dirección de Desarrollo Forestal bonaerense comenzaron a trabajar en los lugares que fueron afectados por el fuego.
"Además, la municipalidad llamó a una licitación para limpieza y raleo del bosque. Esta etapa del plan se concretará con la instalación de un aserradero que aprovechara la madera de los árboles, ya que las llamas sólo actuaron sobre la corteza. El aserradero pagará por tonelada de madera extraída y ese dinero se reinvertirá en la forestación", explicó Carabio.
Se estima que este otoño se plantarán las nuevas especies en los sectores alcanzados por el fuego y, de acuerdo con los cálculos del experto, en 15 o 20 años se podrá tener un bosque parecido en altura al que se había quemado.
"Pretendemos que parte de la implantación de los nuevos pinos sea realizada por los alumnos de las escuelas de Claromecó, con el fin de que tomen conciencia de lo que significa este bosque para todos nosotros", expresó Francisco Aramberri, secretario de Desarrollo Comunitario de la Municipalidad de Tres Arroyos.
El incendio que destruyó la tercera parte del bosque de mil hectáreas forestadas, también conocido como el vivero, comenzó con un foco que tomó fuerza por obra y gracia del calor, de la sequía que dominaba en ese momento la zona y por los fuertes y cambiantes vientos.
Simultáneo
Una hora antes, los bomberos habían concurrido a combatir otro foco que se había encendido cerca del campo de golf, como si se tratara de la punta del ovillo de una maniobra de distracción. En ese mismo momento, lejos del lugar donde estaban los bomberos, se originó en forma simultánea el fuego que desató el gran incendio.
Diez días después se derramaron miles de litros de gasoil en la escuela local. El hecho, que pudo haber provocado un segundo incendio, ocurrió porque se habría aflojado una válvula.
Mientras se combatía el fuego en el vivero, un grupo de vecinos de Claromecó recibió llamadas anónimas en las que se acusaba a dos personas que viven en San Francisco de Bellocq, un pueblo situado a 30 kilómetros y de 600 habitantes, como los responsables de haber causado el fuego.
De acuerdo con los anónimos, se trataría de una represalia de un par de habitantes de San Francisco de Bellocq contra los vecinos de Claromecó debido a que los últimos se opusieron a la instalación de una cárcel.
Luego del cierre de una cooperativa agropecuaria que, en 1993, dejó sin trabajo a cuarenta familias, comenzó la crisis de San Francisco de Bellocq.
La posibilidad de que se construyera una cárcel, tal como ocurrió con las localidades bonaerenses de General Alvarado y Benito Juárez, que daría trabajo a muchos habitantes del pueblo surgió como una esperanza en medio de la crisis.
Pero un plebiscito realizado entre los integrantes del padrón electoral de dicha localidad rechazó por muy pocos votos su instalación. Desde Claromecó se presionó para que no se construyera la cárcel porque podría causar un perjuicio en el rubro turístico.
José Daniel Chedrese, concejal del Movimiento Vecinal por Claromecó, desechó la hipótesis planteada en las llamadas anónimas y relativizó los rumores sobre venganzas y represalias entre pueblos vecinos.
Desde San Francisco de Bellocq, Mercedes Mendoza, titular de la Asociación de Fomento de dicha localidad, defendió la honorabilidad del pueblo.
"Sabemos que hubo mucha oposición de algunos vecinos de Claromecó para que no se construyera la cárcel en San Francisco de Bellocq. Pero no tenemos nada que ver con el incendio del vivero, queremos aclararlo bien. En Claromecó tenemos amistades y varios de nuestros vecinos van a trabajar allí", expresó Mendoza en nombre de sus vecinos.
"Durante años, chicos de San Francisco de Bellocq han cursado sus estudios en Claromecó. Se hicieron amigos o novios y acercaron familias. Cuando se desató el fuego, vecinos y jóvenes nuestros arriesgaron sus vidas para combatir el incendio. Otros colaboraron en el cuartel y con el envío de hielo y provisiones.
"Si alguien sabe o vio quién fue, si alguien tiene los nombres, que se haga la denuncia correspondiente, pero que no se ensucie el nombre de nuestro pueblo porque sí, sin fundamentos válidos", concluyó una carta firmada por los vecinos de San Francisco de Bellocq.
Misterio
- CLAROMECO.- "Fueron muchas casualidades juntas. Alguien lo hizo. Ignoramos por qué causa ni quién provocó el incendio. Eso no sé si algún día se sabrá."
La frase pertenece a José Piovacari, jefe de los de bomberos voluntarios de Claromecó, que durante una semana combatieron el fuego en el vivero.
"La falta de lluvias nos mató. El calor, la sequía y los vientos que cambiaban cada dos minutos llevaban el fuego para cualquier lado. Nunca había visto un incendio así en mi vida", agregó Víctor Lamberti, segundo jefe del cuartel de bomberos.
El incendio movilizó a todos los claromequenses y a los habitantes de pueblos vecinos que colaboraron con el envío de dotaciones de bomberos y provisiones.






