
Comienza el juicio contra Luis Valor, el ladrón más temido
De película: el jefe de la superbanda será enjuiciado por la fuga de la cárcel de Villa Devoto, en septiembre de 1994; esta vez, más de cien efectivos se encargarán de su custodia.
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Durante varios años, a Luis Alberto Valor, alias El Gordo, le cupo el raro honor de ser el hombre más buscado del país, aun antes de que aparecieran las figuras de Enrique GorriaránMerlo, del ex concejal porteño José Manuel Pico o del ex juez Francisco Miguel Trovato.
Hoy, a partir de las 9.30, comenzará el juicio oral y público de Valor y de los cuatro cómplices que junto con él protagonizaron, el 16 septiembre de 1994, la cinematográfica fuga del penal de Villa Devoto.
Más de cien policías y efectivos del Servicio Penitenciario Federal custodiarán la sala de audiencias de la ex Cámara Federal por donde, en los próximos diez días, desfilarán unos cincuenta testigos.
Los integrantes del Tribunal Oral Nº 3, Miguel Caminos, presidente, Marcelo Avrutin Suárez y Rodolfo Ricotta Denby -reemplaza al juez Julio Sagasta, quien pidió licencia por enfermedad- impulsarán el juicio oral, en el que se prohibió la televisación.
Valor, el ex jefe de la superbanda, se sentará otra vez en el banquillo de los acusados. Pero no estará solo. Lo acompañarán sus camaradas de armas: Carlos Paulillo, Julio Pacheco, Oscar Sosa Aguirre, alias La Garza y Emilio Nielsen Rodríguez.
En el pedido de elevación a juicio, el fiscal Enrique Gamboa incluyó a tres guardiacárceles, al jefe de seguridad interna del penal de Villa Devoto, Julio Zalabardo, y al director de la cárcel, Gustavo Barrios.
En primera instancia el juez de instrucción Sergio Torres había procesado a los hombres del Servicio Penitenciario Federal por entender que favorecieron la evasión.
Valor y sus camaradas fueron trasladados al penal de Caseros desde distintas cárceles de la provincia de Buenos Aires, donde quedaron a la espera del juicio oral.
Millonario botín
Los policías que durante varios años siguieron a Valor calculan que los golpes concretados por la superbanda le dejaron un botín que rondaría los 20.000.000 de dólares.
El 16 de septiembre de 1994, Valor y sus camaradas se descolgaron por el muro que da a la calle Bermúdez y se escaparon a bordo de un Peugeot 505 y un Ford Escort.
La escena, que fue filmada por un vecino, recorrió el mundo, mientras que dentro del penal comenzaban a rodar las cabezas de los responsables de la fuga.
Cuatro días después, Carlos Humberto Ferrari, un interno que estaba alojado en el hospital de la cárcel, aseguró al juez Torres que allí todos sabían de la fuga y que incluso podría ocurrir otra evasión.
Ferrari señaló a un preso de apellido Correa como el cerebro de la fuga. "Es más, vi cómo los ayudó y cómo sacó un bolso rojo del lugar donde guardan los artículos de limpieza. De ese bolso, los que se escaparon sacaron un arma", afirmó Ferrari.
El gran ausente
Si bien se presentarán como testigos varios de los guardiacárceles que estuvieron el día de la fuga, habrá un gran ausente.
Se trata del ex comisario mayor de la policía bonaerense Mario Rodríguez, quien después de 240 días logró atrapar a Valor cerca de la estación de trenes de Morón.
Quien fuera el delincuente más buscado del país se había convertido en una obsesión para el ex jefe de la Brigada de Investigaciones de La Matanza. Tres días después de la fuga, uno de los hombres de Rodríguez, murió durante un enfrentamiento ocurrido en La Reja, cuando un grupo comando intentó asaltar un blindado y fueron sorprendidos por los policías.
Varios de los efectivos que tomaron parte en el tiroteo aseguraron ante la Justicia de Morón que vieron a Valor entre los asaltantes.
En abril de 1995, Rodríguez estuvo a punto de atrapar a Valor cerca de la plaza De los Loros, en Constituyentes y General Paz; pero el operativo fracasó cuando a uno de los policías, que simulaban jugar un partido de fútbol, se le cayó un intercomunicador.
Según su abogado, Víctor Stinfale, a partir de hoy, Valor intentará demostrar y convencer a los jueces de que "se subió al colectivo de la fuga porque temía que la 50, tal como se conoce el servicio de inteligencia del penal, lo matara".
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