
Cómo dormir una "siestita" en el horario de trabajo
Dicen que mejora el rendimiento laboral y hasta cambia el humor; trucos para abrazar la costumbre adoptada cada vez por más porteños
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La siesta es una costumbre que para muchos porteños representa una rareza y hasta una pérdida de tiempo ¿Cómo, por qué y para qué sirve dormir en el horario laboral?
Los expertos aseguran que apenas quince o veinte minutos de sueño a mitad de la jornada bastan para conseguir un mayor rendimiento laboral. "Hay pocas empresas que permiten un tiempo para la siesta. En general, sólo les dan una media hora a quienes están en puestos gerenciales, pero la mayoría está despierto desde las 6 para recién irse a dormir a las 24, y eso es totalmente antinatural", explica en una conversación telefónica con lanacion.com Mirta Averbuch, jefa de la Unidad de Medicina del Sueño del Instituto de Neurociencias de la Universidad Fundación Favaloro.
Quienes la ven como una costumbre a contramano de los tiempos capitalinos ni imaginan que en el microcentro cada vez existen más espacios dedicados a este descanso del mediodía. "El que se acerca es el que está agotado. El que no sabe qué hacer con el cansancio. A mí no me dejan de sorprender los niveles de estrés o de trastorno de sueño provocados por el ritmo de vida en la ciudad. Hay gente que me dice: «Hace un mes que no duermo, necesito cerrar los ojos»", sostiene Viviana Vega, psicóloga clínica especializada en el tema y directora del siestario Selfishness
La siesta no sólo irrumpe en la urbe porteña, en Estados Unidos, en donde se la conoce como power nap, se "siestea" hasta en el famoso Empire State de Nueva York y aunque culturalmente todavía están lejos de los campeonatos que se organizan en España, ya hay diseñadores en Rusia que piensan en cubículos movibles para dormir un rato en cualquier lugar en donde el impulso se transforme en necesidad.
Ya sea que se esté en favor o en contra de esta costumbre, los expertos aseguran que el sueño que asalta al mediodía tiene su explicación en un ritmo fisiológico común a todos los humanos. "El sueño está regulado por dos mecanismos, el circadiano y el homeostático. El primero hace que tengamos sueño todas las noches a la misma hora, el segundo hace que lo acumulemos desde que nos despertamos", explica Averbuch, directora del Instituto Somnos
Entonces, ¿para qué sirve? Averbuch enumera: evita la acumulación del estrés malo, disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular, mejora la circulación de la sangre, estimula la creatividad, alviia la fatiga acumulada, se recupera energía, mejora el humor y la concentración, aumenta la productividad y compensa el déficit de sueño nocturno, ya que el 80% de la población duerme menos horas de las que necesita. También disminuye los accidentes de tránsito y laborales ocasionados por la somnolencia.
"El sueño está desvalorizado. Es, entre muchas otras cosas, el mejor tratamiento antiage porque regenera la piel (por eso es que existen las cremas de noche). Si la gente entendiera lo importante que es dormir, respetaría el mínimo de siete horas que se necesitan descansar cada día de la semana", señaló.
Pero no todos respaldan la costumbre del sueñito a mitad del día. "Ninguna sociedad industrial necesita parar para dormir la siesta. Son elementos culturales, no es una necesidad para la sobrevida. No se provoca un déficit particular [por no dormirla]. La siesta desempeña un papel importante cuando uno le ha dado a la noche un dormir más breve, o de menor duración", explica Horacio Encabo, jefe de laboratorio del estudio de Sueño y Vigilia del Fleni.
Un ejemplo de cómo se experimentó el cambio es la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA) , una entidad con presencia en el centro de la ciudad desde principios del siglo XX que ahora incorporó un espacio para que los socios puedan dormir algunos minutos al mediodía. Norberto Rodríguez, secretario general de esa institución, recuerda que, si bien en los años noventa entró en desuso, treinta años atrás era común que los socios acapararan algunos sillones del establecimiento para cumplir con este ritual a mitad del día. "Antes era una actividad de hecho, ahora lo hacemos de manera orgánica y como parte del servicio porque las condiciones de vida son distintas. La vida nos ha llevado a todos a una mayor velocidad, no tenemos tiempo y corremos todo el día, pero el equipo médico evaluó que podíamos contribuir a una mejor calidad de vida", dice Rodríguez.
Allí, entonces, destinaron un lugar con boxes y empezaron a dar turnos dado que la demanda de los socios para hacer un corte entre tantas corridas era alta.
A pocas cuadras de la sede del YMCA hace pocos meses arrancó uno de los siestarios más conocidos del microcentro en donde hasta las tres de la tarde cada vez hay más clientes que quieren acceder al sueñito reparador por el que, bajo la tutela de expertos, se paga entre 50 y 180 pesos.
Los que no pueden optar por esas posibilidades, entre las que también ahora se sumaron los espacios de relax en los spa, los clubes, apelan a otros recursos y -por concesión o conquista- toman algún rincón de la oficina, el banco de alguna plaza o hasta el asiento de la moto en plena city porteña.
Cómo dormir la siesta
Los expertos advierten que quienes no están acostumbrados a parar quince minutos a mitad de la jornada les va a costar adoptar la costumbre pero que vale la pena hacer el intento porque la diferencia es en calidad de vida. Además, recomiendan que aquellos a quienes les resulte imposible en los días de semana, que no deberían dejarla de lado el sábado y domingo. Entonces, aquí las recomendaciones para 15 o 20 minutos de siesta:
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