
Cómo son los riesgosos rescates en el mar
Estas operaciones son realizadas por la Prefectura Naval, con helicópteros Puma, las 24 horas de los 365 días del año
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El helicóptero Puma se aleja de su base a toda velocidad y enfila hacia el mar. El piloto escudriña lentamente el horizonte despejado y el copiloto está atento a los instrumentos. Detrás de ellos un tripulante revisa que el malacate esté en orden. No puede haber ningún error; todo tiene que estar listo para un rescate con éxito.
A los pocos minutos llegan a destino: se trata de un buque pesquero que está a unas 10 millas náuticas de la costa (casi 18,5 km). El helicóptero queda suspendido en el aire sobre la cubierta del buque. El técnico, con movimientos rápidos, pone en funcionamiento el malacate y baja la canasta de rescate, que es del tamaño de una camilla.
La cuerda que sostiene la canasta es un cable de siete hilos trenzados de acero de una pulgada de diámetro, que soporta 272 kg y que tiene 90 metros de largo.
Mientras el piloto controla visualmente la operación su copiloto está atento a los comandos del Puma. La camilla que desciende hacia el barco debe llegar sin complicaciones. Un movimiento en falso o un inesperado golpe de viento, puede derivar en una catástrofe.
Los movimientos deben ser rápidos y precisos. Alcanza saber que, en circunstancias normales, el helicóptero puede mantenerse apenas 50 segundos suspendido en el aire sobre la cubierta del barco.
En la cubierta de la nave -en este caso un pesquero- varios tripulantes, con sus ropas que flamean por el viento generado por las palas del helicóptero, ayudan al enfermo a colocarse dentro de la canasta para que, luego, el malacate comience a izarla.
Con el enfermo dentro del Puma de la Prefectura comienza el trabajo del médico. Al evacuado se le brindan los primeros auxilios y se lo tranquiliza.
El helicóptero ya giró hacia el Oeste y tomó velocidad para regresar a la costa; el piloto volvió a tomar el mando y su segundo alerta por radio a la base. "La operación ha sido un éxito y el rescate ya se concretó", afirma.
Por el micrófono adosado a su casco repite una y otra vez las indicaciones que le da el médico. Es que en tierra debe tomarse una serie de precauciones para cuando llegue el enfermo, cuyo estado es muy delicado. Para salvarle la vida no hay un minuto que perder.
Instantes después el helicóptero comienza el descenso. En el helipuerto de la Prefectura ya se encuentra una ambulancia con varios asistentes y médicos. Todo es un éxito.
Un servicio imprescindible
Este tipo de episodios es frecuente en muchos puntos de nuestra costa atlántica. Así es como trabaja el personal de rescate de la Prefectura Naval, que invitó a LA NACION para mostrar cómo es un simulacro de rescate, que, en esta ocasión, se realizó en la estación aérea de Mar del Plata Subprefecto Dax Maximiliano Cosentino. Justamente el nombre que se impuso a esa base es en homenaje a un miembro de la la institución que falleció hace dos años al producirse un accidente durante un rescate.
Desde 1997 el personal de esa estación efectuó decenas de rescates que permitieron salvar la vida de 73 personas. La mayoría tripulantes de barcos pesqueros argentinos y extranjeros.
El jefe de la estación, prefecto principal Pedro Mele, piloto de helicóptero desde hace 22 años, y que ya perdió la cuenta de las horas de vuelo que tiene en su haber, explicó que, como la maniobra que debe efectuarse con el helicóptero en alta mar es muy riesgosa, sólo el peligro de muerte del enfermo justifica su realización. "Ese riesgo no sólo afecta a los helicopteristas, sino también a la persona que es rescatada."
Cuando un barco está en emergencia, pide ayuda por las frecuencias de seguridad marina (412,5 y 218,2) de la base principal de Prefectura Naval. Estos casos son denominados "casos SAR", Search And Rescue, que significa búsqueda y rescate.
Abel Yamil Cura, helicopterista de la fuerza, informó que "se evalúa cada caso para establecer qué tipo de ayuda requiere: no todos los problemas necesitan un rescate aéreo de urgencia".
No siempre los que requieren ayuda son pescadores. También suelen ser navegantes particulares, turistas y hasta pobladores de localidades costeras.
Además de realizar operaciones SAR, la Prefectura se ocupa del cuidado del medio ambiente y hasta del control de pesca dentro de nuestras 200 millas del Mar Argentino. Si divisan un pesquero que opera sin autorización en esa zona económica exclusiva alertan de inmediato a su comando y con apoyo marítimo puede secuestrar la embarcación y entregarla a la Justicia.
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