Complicaciones y demoras: por obras, cierran un puente casi centenario que une Buenos Aires y Río Negro
Se trata del Ferrocarretero que vincula Carmen de Patagones con Viedma; durante tres semanas, la vía alternativa es el puente Basilio Villarino
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Durante al menos tres semanas, las provincias de Buenos Aires y Río Negro se encuentran conectadas únicamente por el Puente Basilio Villarino, la principal vía sobre la Ruta Nacional 3, luego de que el histórico puente Ferrocarretero —que une Viedma con Carmen de Patagones desde 1931— se cerrara al tránsito por obras “impostergables”. El corte total afecta a vehículos, peatones y ciclistas, concentrando todo el flujo de tránsito en la alternativa disponible y generando demoras y cambios en las rutinas de quienes cruzan habitualmente entre ambas provincias.
El cierre comenzó el 19 de enero pasado y se estima que se extenderá, al menos, hasta la segunda semana de febrero. Según informaron los municipios de Viedma y Patagones, las tareas de reparación, mantenimiento y mejoras generales se llevan adelante de manera coordinada con la empresa Tren Patagónico, con el objetivo de garantizar una intervención integral, segura y duradera sobre la estructura casi centenaria. Entre los trabajos que se realizan actualmente se incluyen la reparación del pavimento, el reemplazo del adoquinado, mejoras en la iluminación, limpieza general y trabajos de pintura.
Las autoridades destacaron que, debido a la magnitud de la obra, no está habilitado el tránsito peatonal ni en bicicletas, como se había evaluado en una instancia inicial. En paralelo, se solicita a los conductores circular con precaución por el Puente Basilio Villarino, que concentra un incremento significativo en la circulación vehicular. “Se trata de obras impostergables que buscan garantizar la seguridad y la funcionalidad de una estructura clave para la integración regional”, remarcaron desde ambos municipios, al tiempo que reiteraron el pedido de paciencia a los automovilistas por las demoras que se registran.
Un cruce con casi un siglo de historia
El puente Ferrocarretero, inaugurado oficialmente el 17 de diciembre de 1931, conecta Viedma con Carmen de Patagones y constituye uno de los principales símbolos de la integración entre la Patagonia y el sur de la provincia de Buenos Aires. Su construcción —que comenzó en 1927 a cargo de Ferrocarriles del Estado— permitió agilizar el transporte de mercaderías, hacienda y vehículos, que hasta ese momento se realizaba a través de balsas entre los muelles de Patagones y Viedma.
La estructura tiene siete metros de ancho y un peso aproximado de 2500 toneladas. Está compuesta por cuatro tramos, uno de ellos basculante, que hasta la década de 1940 permitió el paso de barcos hacia el puerto de Patagones. La última gran reparación había sido en febrero de 2023, cuando un sector del pavimento se fracturó debido al desgaste de los durmientes y al colapso del talud de relleno calcáreo, lo que obligó a un cierre prolongado y al desvío del tránsito hacia el Puente Basilio Villarino, ubicado a 3,5 kilómetros en línea recta.
En esta ocasión, el corte responde a la necesidad de reemplazar un paño central de hormigón que ya no admite más reparaciones, junto con mejoras complementarias en luminarias, pintura, adoquinado y mantenimiento general de la estructura. El intendente interino de Patagones, Cristian Duarte, junto a la secretaria de Planeamiento, Obras y Servicios Públicos, Pamela Baffoni, supervisó el inicio de los trabajos y reiteró la recomendación de extremar precauciones en el tránsito por el Puente Nuevo.
Impacto en la circulación y alternativas
El cierre del puente Ferrocarretero concentra actualmente todo el tránsito en el Puente Basilio Villarino, lo que genera un aumento de vehículos y demoras, especialmente en horarios de mayor circulación. Ante esta situación, los municipios de Viedma y Patagones insistieron en la necesidad de respetar las normas de tránsito y las indicaciones correspondientes para garantizar la seguridad.

Como alternativa para quienes necesitan cruzar el Río Negro, funciona un servicio de lanchas que conecta los muelles de Viedma y Patagones en pocos minutos, evitando el largo rodeo que implica transitar por los puentes. Sin embargo, este servicio tiene capacidad limitada y está pensado para peatones y pequeños vehículos, por lo que el grueso del tránsito sigue concentrándose en el Puente Villarino.
La elección del período de obras no fue casual: se buscó aprovechar que gran parte de la población está en receso por vacaciones, reduciendo, en la medida de lo posible, el impacto sobre el tránsito diario. Aun así, las autoridades reconocen que se trata de un corte que altera la rutina de quienes cruzan a diario entre ambos territorios, desde trabajadores y comerciantes hasta estudiantes y visitantes.
Las autoridades indicaron que las obras demandan, en principio, unos 20 días, aunque el plazo podría extenderse dependiendo del tiempo de fraguado del nuevo paño de hormigón y la evolución de las tareas complementarias. Mientras tanto, se recomienda a los conductores planificar los viajes con tiempo, respetar los límites de velocidad y colaborar con la señalización presente en ambos accesos.
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