Con cuatro pasajeros, el servicio de lanchas hizo su viaje final

Trabajó durante los últimos 20 años Anteayer fue el viaje de despedida de la embarcación que unía Rosario con Victoria en cuatro horas y media Usando el puente se tardará sólo una hora Historias de vida
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21 de mayo de 2003  

ROSARIO.- Hasta último momento se temió que el viaje se suspendiera. La lluvia, el viento y el fuerte oleaje hizo dudar anteayer si sería seguro navegar. Sin embargo, la lancha partió a la hora señalada. Nadie quería prolongar la agonía y, pese al temporal, el último servicio de transporte fluvial de pasajeros entre Rosario y Victoria se cumplió según lo planeado.

La inminente habilitación del puente Rosario-Victoria -se abre al tránsito mañana- obligó a la empresa Transporte Fluvial Irupé a levantar el servicio que cubría entre ambas ciudades. La decisión se tomó debido a que la conexión vial permitirá que el trayecto sea cubierto por medios de transporte más baratos y rápidos. Una competencia letal para aquel negocio.

"La gente va a dejar de viajar en lancha porque el puente no sólo le acortará los tiempos, sino que además abaratará los costos", aseguró a LA NACION el titular de la firma, Germán Segurado, y añadió: "Quién va a viajar durante cinco horas si puede hacerlo en una. Nadie. Mantener el servicio en estas condiciones es inviable".

"Una riqueza increíble"

La lancha, que tiene capacidad para 80 personas, hizo su último viaje con sólo cuatro pasajeros. La embarcación, de 16,30 metros de eslora, cuenta con un potente motor turbodiesel, radio y ecosonda. Gracias a este equipamiento puede navegar en condiciones climáticas extremas y cubrir el trayecto entre Rosario y Victoria -unos 118 kilómetros- en cuatro horas y media.

"Es un viaje tranquilo, seguro y que, para los amantes de la naturaleza, tiene una riqueza increíble", comentó el patrón del barco, Daniel Zapata, quien desde hace 20 años traslada pasajeros entre las costas entrerriana y santafecina. "El paisaje de las islas es maravilloso, a cada hora del día tiene una belleza diferente que pasa el tiempo y no deja de sorprender", añadió.

La iniciativa de poner en contacto Rosario con Victoria a través del Paraná fue impulsada por Angel Piaggo a comienzos del siglo XIX. Con el apoyo de la Bolsa de Comercio de Rosario consiguió los fondos para cavar un canal que uniera los riachos del delta, a fin de crear una vía navegable que permitiera unir ambas costas del río con un servicio de lanchas de pasajeros.

Desde entonces, varias empresas explotaron el corredor fluvial. En los últimos años el servicio fue utilizado mayoritariamente por jóvenes que viajan de Victoria a Rosario para cursar estudios universitarios, aunque entre los pasajeros se contaban también las maestras que dan clases en las escuelas del delta y efectivos policiales de los destacamentos de las islas.

Sentir la libertad

"Hace cuatro años que viajo una vez por semana en la lancha, me gusta, disfruto la libertad que siento cuando voy mirando el paisaje", comentó Paola Salazar, de 21 años, estudiante de psicología, que integró el pasaje del último servicio de la lancha de pasajeros.

"Venir por el puente va a estar bueno -opinó-, porque es más rápido, pero igual voy a extrañar la lancha."

"Todos la vamos a extrañar, un pedazo de nuestra vida se va a ir con la lancha", comentó sin ocultar su tristeza el capitán del barco, Juan Aguado, y confesó: "Viví tantas cosas arriba de esta embarcación que me cuesta tener que dejarla. Si hasta conocí a la que hoy es mi mujer y me dio dos hijos. Pero el progreso es así, te da y te quita".

Recaudos

  • ROSARIO.- "Me decidí a ir en la lancha porque no me autorizaron a cruzar por el puente. No sabía que era el último viaje, me sorprendí al enterarme, es una pena que se pierda", comentó a LA NACION Carlos Ducler, de 31 años, quien partió rumbo a Brasil en bicicleta. "No quiero ni imaginar cómo van a quedar las islas una vez que empiecen a pasar los autos. Si no se toman precauciones se van a llenar de basura", advirtió el ciclista.
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