
Violencia de género
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Después de la denuncia de los estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires y de sus familias y docentes sobre un clima de violencia de género, ahora se sumaron las alumnas del Instituto Superior de Enseñanza en Lenguas Vivas, que denuncian también un clima de hostigamiento y agresiones y, al igual que aquellas, apuntan a la falta de respuesta y medidas concretas de las autoridades.
En este caso, publicaron un video en la cuenta de Instagram del Centro de Estudiantes del Lenguas Vivas, en el que al menos diez adolescentes hacen pública la situación que viven a diario, hablan de un clima generalizado de violencia contra las mujeres, y apuntan que existen agresiones físicas y acoso digital contra las chicas del colegio.
“Las estudiantes del Lenguas Vivas Juan Ramón Fernández denunciamos que sistemáticamente vivimos situaciones de violencia por parte de nuestros compañeros. Y esto no es algo nuevo. Luego de múltiples charlas y sanciones para tratar sus acciones, seguimos viendo las mismas actitudes: no hay cambios, no hay reflexión, y mientras tanto somos nosotras las que terminamos desgastadas. Y estamos cansadas de tener que habitar el colegio en este contexto. Porque cuando las instancias de diálogo se convierten una y otra vez en violencia y falta de respeto, entendemos que ya no alcanza con hablar”, dicen en la filmación.
LA NACION consultó a las autoridades del Ministerio de Educación porteño, de quien depende esta institución de nivel secundario, pero hasta el momento no se pronunciaron sobre las denuncias.
En diálogo con LA NACION, una de las adolescentes que impulsaron el video –Sofía, de 17 años, cuyo apellido no se difunde por ser menor de edad– relató que existieron distintos episodios que derivaron en esta denuncia pública; agregó que, si bien fueron primero denunciados en las instancias institucionales que prevén los protocolos de género, no lograron que cambiara el clima general en las que las estudiantes sienten que son agredidas o discriminadas por ser mujeres. Las alumnas puntualizan dos episodios: uno, a principios de año, cuando un grupo de varones de segundo año mantenían un chat entre ellos en el que compartían fotos de sus compañeras tomadas en el recreo o en el aula, o robadas de las redes sociales. No eran fotos modificadas por inteligencia artificial, como ocurrió en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, sino que el objetivo era hacer comentarios misóginos y denigrantes sobre la persona y sobre su cuerpo, explicó.
También existió otro episodio, denuncian las estudiantes, en el que un grupo de varones le pegó un pelotazo a una alumna, de forma intencional, habiéndose puesto de acuerdo entre ellos a ver quién era el primero que golpeaba a una compañera.
A partir de estos y otros hechos, las autoridades de la escuela activaron los protocolos correspondientes. Se hicieron reuniones con padres, hubo sanciones para los estudiantes involucrados, y también se promovieron espacios de talleres y charlas para reflexionar lo que había ocurrido. “Sin embargo, nada de esto hizo que cambiara el clima de hostigamiento hacia las mujeres. Y así es muy difícil estudiar y estar”, expresó Sofía. La estudiante también contó que existen instancias de diálogo con otros colegios, como el Pellegrini y el Nacional de Buenos Aires, donde las chicas vienen denunciando situaciones similares.
Sofía hace mención a un recrudecimiento de los discursos de violencia contra las mujeres. “De pronto, todos esos discursos parecen estar otra vez habilitados y eso nos resulta peligroso y muy incómodo”, dijo a LA NACION.
“Sabemos que esta situación también forma parte de un clima de época violento que atenta contra nosotras, pero no pensamos quedarnos calladas nunca más”, sigue el video de las estudiantes del Lenguas Vivas.
“Por eso exigimos que se siga trabajando. Que se tomen las medidas disciplinarias necesarias y nosotras reafirmamos nuestro compromiso con el abordaje de esta problemática. No queremos seguir escuchando que se va a trabajar sobre estas situaciones, cuando somos nosotras quienes las seguimos padeciendo. Queremos un colegio donde podamos estudiar, habitar y estudiar sin miedo. Y no vamos a bancar que nuestra violencia sea parte de nuestro día a día”, continúan en las estudiantes en la grabación.
“Ya hablamos, ya explicamos y ya esperamos. Ahora exigimos que se actúe. No nos pasamos ‘tres pueblos’. Se ve que nos quedamos cortas. Porque no vamos a retroceder para que otros sigan estando cómodos. Nuestra voz no se negocia y nuestra seguridad tampoco. Desde el espacio de sororidad, denunciamos, rechazamos y exigimos. No nos callamos más, ni un paso atrás”, añaden.
En la publicación de Instagram, insisten: “No son hechos aislados. Son situaciones que se repiten, que fueron señaladas y que, a pesar de las instancias de diálogo y reflexión, continúan sucediendo. Estamos cansadas de que se naturalicen estas actitudes y de que se nos pida esperar mientras seguimos siendo nosotras quienes las padecemos. Exigimos respuestas concretas y las medidas disciplinarias necesarias”.
Esta semana, las familias de los estudiantes del Nacional de Buenos Aires se sumaron al reclamo que hace tiempo vienen haciendo sus hijos y parte del cuerpo docente de la institución, al denunciar falta de acción de las autoridades ante casos de violencia de género. Publicaron un comunicado en sus redes sociales en el que exigieron que el colegio genere un ámbito de escucha institucional y oficial para estas denuncias y creen un ámbito de diálogo, escucha e intercambio donde sus hijos e hijas sean oídos.
Hace una semana, cientos de estudiantes votaron en asamblea la toma del establecimiento por este motivo. También indicaron que se busca revictimizar a quienes denuncian y exigieron que se implementaran talleres y espacios de diálogo —tal como lo establece la ley de educación sexual integral (ESI)—, la reforma del protocolo de género y la restitución de un gabinete interdisciplinario. La medida tuvo lugar el jueves pasado.
“Estaremos presentando en breve una nota abierta a firmas, dirigida a las autoridades del colegio, en la que solicitamos que se transparenten los protocolos vigentes, se abra una instancia de diálogo con las familias y se desarrolle una política integral de prevención, cuidado y abordaje de las violencias”, informaron las familias del CNBA.
Bajo el título “Detrás de las puertas entornadas: el silencio que enferma en el CNBA”, el colectivo de Docentes Mujeres Autoconvocadas del Colegio Nacional de Buenos Aires también publicó un comunicado para denunciar la violencia de género que, según dijeron, enfrentan a diario en pasillos, aulas y oficinas.
Las docentes detallaron una serie de agresiones cotidianas y exigieron el cese inmediato del acoso sexual laboral, así como del acoso digital y la difusión de deepfakes.



