"¿Cuándo termina?": el impacto psicológico de vivir en cuarentena

Ansiedad, angustia y hasta desórdenes del sueño, son algunas de las consecuencias del aislamiento obligatorio por el avance del nuevo coronavirus
Ansiedad, angustia y hasta desórdenes del sueño, son algunas de las consecuencias del aislamiento obligatorio por el avance del nuevo coronavirus Crédito: Shutterstock
María Paula Etcheberry
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22 de abril de 2020  • 20:21

Cada vez que parece acercarse al final, el confinamiento se prolonga. La incertidumbre que genera no saber cuándo termina la cuarentena, causa, según los especialistas consultados por LA NACIÓN, un amplio arco de reacciones, que van desde ansiedad, angustia, o trastornos del sueño, hasta la profundización de la depresión o de adicciones preexistentes. Algunos, se sienten inquietos y desesperados por salir. A más de un mes del comienzo del aislamiento obligatorio para frenar la propagación del nuevo coronavirus, ya existen grupos que piden una flexibilización de la medida que ordenó el Gobierno.

"La gente está bastante inquieta porque es un panorama incierto. Este contexto nos desacomoda. Es sorpresivo y molesto. Es algo disruptivo e intempestivo, a lo que hay que acostumbrarse. Frente a esto, la respuesta normal es la ansiedad ", apuntó el psiquiatra Abel Fainstein, expresidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

"El no saber hasta cuándo se va a prolongar produce mucha ansiedad y angustia, por no poder predecir ni organizarse. Estamos muy acostumbrados a controlar y prever todo lo que vamos a hacer", coincidió la psiquiatra y psicoanalista Liliana Mato, miembro de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (Apsa).

En muchos casos, esa ansiedad se expresa a través de trastornos del sueño. "Los trastornos del sueño son los efectos más comunes. Y es lo que más hay que cuidar. Alteran el ánimo, y pueden traer un aumento de consumo de sustancias", agregó.

"Me siento triste"

A Geraldine Ruffier, una joven argentina de 25 años que vive en Madrid, le ocurrió esto. Extraña el contacto con los demás. No sale hace más de un mes. Y son muchas las noches en las que le cuesta dormir. "Lo que altera mucho mi sueño es cuando me entero que hubo un pico de contagios. Esas noticias me arruinan el sueño. No me puedo dormir. Me duermo tarde. O no me duermo profundo y me despierto varias veces", relató.

Lo mismo le sucedió a Laura, otra joven de 25 años. Vio crecer su ansiedad desde los primeros días que debió quedarse en su departamento en Palermo. "Yo antes pasaba muy poco tiempo en casa. Me despertaba a las 7 de la mañana, iba a cursar, después a trabajar. Volvía muy tarde. Ahora que estoy tanto en casa no paro de pensar. Soy una persona que tiene una propensión a la ansiedad y la cuarentena lo potencia", dijo. "A la noche estoy preocupada, ansiosa, y pienso todo el tiempo. También me siento triste. Eso no me deja dormir. Nunca me había pasado antes", sostuvo.

Para los especialistas, los jóvenes, adolescentes y niños son uno de los grupos más afectados por el confinamiento. "Son quienes más sufren el encierro, porque tenían gran parte de su vida afuera de la casa", afirmó Mato.

Por eso, muchas familias no saben qué hacer con los adolescentes, jóvenes y niños en sus hogares. Incluso, Unicef planteó la necesidad de admitir salidas en horarios rotativos para los menores de 18 años con la supervisión de un mayor de edad.

A estos reclamos, se les suman los de otros grupos. Como los adultos mayores de 70 años, que piden salir a tomar aire por cortos períodos de tiempo y moverse sin el permiso que estableció para ellos el Gobierno de la Ciudad. Un caso emblemático fue el de Sara, la mujer de 83 años que ayer salió a tomar sol a los Bosques de Palermo.

Otro grupo que pide flexibilizar la cuarentena son los runners, muy activos en redes sociales. Aunque el Gobierno desestimó la posibilidad de habilitar las salidas a correr, incluso cumpliendo con la distancia social, los corredores quieren retomar su actividad física al aire libre.

Defensa

Si bien los reclamos son válidos, los expertos advierten que algunas personas recurren a la negación para enfrentar la incertidumbre. "La negación es un mecanismo de defensa que todos tenemos. Es una forma de defenderse de lo que nos preocupa, que es el miedo a enfermarse o morirse. Frente a eso, hago como si no pasara nada y busco romper la cuarentena", explicó Fainstein.

Otra consecuencia de la incertidumbre es la profundización de adicciones o depresiones previas. "Uno de los peligros más documentados de cuarentenas pasadas es el aumento de las adicciones, la tentación de abusar del alcohol u otras sustancias como forma de escapar del malestar", advirtió Sergio Grosman, psiquiatra y vicepresidente del capítulo Psicoterapias de Apsa.

"En quienes tienen antecedentes previos es muy factible que un episodio tan estresante como el que estamos viviendo pueda potenciar el cuadro depresivo", agregó Mato. Por eso, los especialistas recomiendan hablar con el otro sobre lo que sentimos, y pensar en lo que sí podemos controlar. "No podés controlar lo que pase en el futuro, ni respecto de la economía del país, ni sobre la diseminación del coronavirus. Pero podés controlar lo que haces aquí y ahora", concluyó Grosman.

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