Coronavirus: en San Isidro, 19 gimnasios ya pidieron autorización para abrir
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Hubo que barrer los pisos, sellar con cintas rojas la mitad de las máquinas de musculación y llenar con una mezcla de alcohol y agua las botellas que se le entregarán a cada usuario del gimnasio. Para los encargados de mantenimiento y los profesores de educación física de la sede San Isidro de la Escuela de Fútbol y Deportes Claudio Marangoni, hoy fue agotador. "No sabés lo que pesan estas máquinas. Hubo que moverlas para lograr los tres metros de distancia entre cada una", comenta Javier Rivero, coordinador del área de Fitness del establecimiento.
Tras enterarse de la noticia de la habilitación de los gimnasios, el personal de Marangoni pasó gran parte del día diseñando las nuevas normas de funcionamiento del lugar y modificando la ubicación de los objetos para lograr cumplir con el protocolo para la apertura, publicado en la página web de la intendencia. Ahora, les queda esperar a recibir la visita del inspector, quien decide si se les otorga o no la habilitación.

Ayer, dos semanas después de que el partido permitiera la práctica de deportes individuales al aire libre, su intendente, Gustavo Posse, habilitó la actividad física en espacios cerrados. Tras la apertura de una de las sucursales de la cadena Sport Club, San Isidro se convirtió en el primer municipio del Área Metropolitana de Buenos Aires en tener un gimnasio abierto. La decisión, también tomada por Tandil y Olavarría, fue cuestionada por el gobierno provincial, que la consideró poco acertada para el momento.
Medidas
Para reabrir sus puertas, los establecimientos deportivos cerrados deben cumplir con un exigente protocolo, impuesto por el municipio. Entre los principales puntos del documento, se destacan el cumplimiento del distanciamiento social y la circulación natural de aire. Una vez que un gimnasio cuente con estas nuevas condiciones, deberá solicitar la habilitación vía web y esperar la visita de un inspector del municipio.
Hasta el momento, el único gimnasio que obtuvo la aprobación fue el Sport Club del Bajo de San Isidro, que funciona desde ayer. Otros 19 pidieron la habilitación. De ellos, por ahora, 10 fueron inspeccionados, pero, según informaron fuentes del municipio, ninguno contaba con el total de las condiciones del protocolo. Por eso, se les exigieron más modificaciones.
"Tenemos la suerte de que el gimnasio es espacioso, está rodeado de ventanas y tiene techo alto, de galpón", comenta Luciano Zampa, el encargado de Comunicación de Marangoni. Según afirma, la mayoría de los gimnasios, especialmente los más pequeños, no tienen ventanas, sino paneles de vidrio fijos y paredes, y eso va a dificultar su adecuación al protocolo de apertura.

Este es el caso de la sede del gimnasio Megatlón de Martínez, que no cuenta con ventilación natural del ambiente. Según fuentes del municipio, este gimnasio ya anticipó que va a cambiar sus paneles fijos por ventanas para adaptarse a las circunstancias y poder abrir.
Al igual que la mayoría de los clubes y las escuelas deportivas, Marangoni abrió hace dos semanas, cuando se habilitaron los deportes al aire libre. Desde ese entonces, no solo se habilitó la práctica del tenis, sino que, además, los profesores de Crossfit y Funcional comenzaron a dar clases en las canchas de fútbol. A pesar de la nueva habilitación del deporte en espacios cerrados, la idea de Claudio Marangoni, el dueño de la escuela, es que estas clases sigan teniendo lugar en el exterior. Eso permitiría que el gimnasio solo sea ocupado por aquellos que utilicen las máquinas de musculación y las cintas de correr, lo que generaría mayor distanciamiento entre los deportistas.
"Acá había spinning", dice Zampa para referirse a una habitación interna del gimnasio, rodeada por paneles de vidrio y totalmente vacía. Las bicicletas fijas del gimnasio fueron puestas en alquiler durante la cuarentena. Todas fueron rentadas y aún no fueron devueltas. Lo mismo sucedió con gran parte de las pesas y las barras. El alquiler de piezas a través de las redes sociales representó la principal y única ganancia del establecimiento durante los cinco meses y diez días en que permaneció cerrado. Según pudo constatar LA NACION, esta estrategia fue usada por los gimnasios de la zona.

"Los últimos meses nos estuvimos reuniendo con los propietarios de gimnasios, evaluando de qué manera se podía volver a la actividad en medio de esta pandemia. Estamos contentos con el protocolo que establecimos, porque al mismo tiempo que protege a trabajadores y usuarios, permite que los vecinos vuelvan a la actividad física, algo que también hace bien a la mente", afirmó el jefe comunal.
Cómo será el protocolo
La normativa establece que los gimnasios y sus asistentes deben cumplir con diferentes requisitos, que serán fiscalizados, según anticipó el secretario de Inspección, Registros Urbanos y Tránsito, Walter Pérez.
"Los propietarios ya conocen el protocolo y en los próximos días iremos inspeccionando los lugares para habilitarlos o comprobar que se cumplan los requisitos, según el caso", dijo Pérez.
Estos son los requisitos que deben cumplir tanto los asistentes como los dueños de los locales de acuerdo a la web del municipio de San Isidro:
- La habilitación de los locales debe tramitarse vía la web del municipio. En el formulario se les solicitará un croquis del lugar; un diagrama de funcionamiento; un protocolo de higiene y seguridad propios.
- Se deberá respetar la capacidad máxima permitida por el municipio en función de los metros cuadrados del lugar. Así, deberá haber una persona cada 10 m2 en gimnasios con espacios al aire libre; una persona por cada 25 m2 en gimnasios con espacios cerrados con ventilación natural.
- En la dinámica del local, se deberá realizar una hora de corte para desinfección e higienización del lugar.
- Los gimnasios podrán funcionar de lunes a viernes de 7 a 22 y los sábados, de 7 a 19. Tampoco los fines de semana y feriados.
- Cada local debe tener y seguir un protocolo de seguridad.
- Los asistentes deben presentar un certificado médico de aptitud, tal como lo hacían antes, pero esta vez deben confirmar que no tiene Covid-19.
- Los asistentes deben estar bajo la supervisión de un profesor o instructor.
- Las actividades físicas de contacto no estarán permitidas.
- Los vestidores no podrán usarse.
- No habrá clases colectivas.
- Los locales deben tener ventilación natural.
Mientras en la ciudad de Buenos Aires, desde hace algunas semanas, los propietarios de los gimnasios juntan firmas para reclamar la reapertura de sus locales, ayer el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, desestimó que eso ocurra en el corto plazo.
"La epidemiología de la ciudad no está suficientemente descendida como para activar actividades en áreas cerradas", dijo.
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