Coronavirus. Por qué la medicina en la Argentina podría dejar de ser rentable con la pandemia

Fuente: Archivo
Brenda Struminger
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25 de junio de 2020  • 00:16

La pandemia de coronavirus implica millonarios costos extra para la atención de salud, que afectan a los profesionales que trabajan de forma independiente, al Estado, a las clínicas y sanatorios privados y de las obras sociales. Mientras tanto, se agrava la crisis económica en el país, derivada de la cuarentena obligatoria. Hoy, en el sector sanitario, la gran pregunta es: ¿quién se hace cargo de esos incrementos?

En el sector público el claro responsable es el Estado , que designa partidas cada vez mayores a la atención de salud para hacer frente a las complicaciones por la multiplicación de casos de coronavirus. Pero en el sector privado hay distintas realidades.

Por un lado, los médicos que trabajan en consultorios privados se hacen cargo por ellos mismos de los costos extra y, en general, vuelcan un porcentaje en el valor de las consultas. Por otro, los especialistas que atienden en relación de dependencia, en las clínicas y sanatorios, cobran un sueldo y tienen los costos de los materiales cubiertos. Pero en una situación "intermedia" se encuentran los especialistas que atienden por obra social o prepaga, que deben pedir autorización para que se les cubran estos incrementos.

En algunos casos las empresas pagan los costos en material descartable, ya sea a través de montos estandarizados al médico, o como reintegro al paciente. Pero en otros, se muestran renuentes, lo cual lleva a arduas negociaciones.

El preocupante escenario se presenta en un sistema de salud ya frágil desde el punto de vista económico, tanto en el ámbito público como en el privado . Las clínicas y sanatorios, que tienen profesionales de la salud en relación de dependencia y se hacen cargo de todos los insumos, acusan una situación comprometida.

Crédito: Shutterstock

"A quienes más ha impactado esto es a las clínicas. Es durísimo, son millones de dólares en elementos de protección y en atención, limpieza y ocupación de pisos", dijo la doctora Mariana Flichman, gerente de Riesgo y Calidad Médica de Swiss Medical.

¿Quién se hace cargo?

"En el consultorio antes dábamos turnos cada media hora. Ahora, atendemos un paciente por hora. Entre cada uno esterilizamos el consultorio. Hay que ventilar y limpiar, desde la lámpara y los equipos, hasta el lugar donde se sentó el acompañante. Requerimos más insumos, y los precios subieron. Por lo que cobramos, no tendría sentido seguir atendiendo".

Iole Mariani es jefa del servicio en el Hospital Elizalde, que depende de la Ciudad, y cobra un sueldo estatal. Pero como la mayor parte del personal de salud, en paralelo debe atender en el ámbito privado.

Como ella, son miles los profesionales sanitarios que en los últimos meses se vieron envueltos en graves problemas económicos derivados del incremento de los costos para la atención.

Las sociedades científicas hicieron sendos cálculos respecto de sus respectivos "kits de bioseguridad" en la pandemia, que pueden ir de los 400 a los 1500 pesos por consulta.

"La máscara no es descartable, porque la limpiás y la seguís usando. Pero tenés que cambiar los guantes con cada paciente. A veces más de una vez con el mismo", contó Mariani, quien también es vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Oftalmología Infantil, que hace algunas semanas creó y lanzó un protocolo de atención de la pandemia.

Mauricio S., un médico pediatra que había suspendido la atención presencial privada con el comienzo de la pandemia y la retomó hace una semana, asegura que "las mejores prepagas y obras sociales abonan, como mucho, 400 pesos la consulta, a veces menos". "El problema es que ahora, por cada paciente, tengo 350 pesos de material descartable. Con estos números, trabajar en el consultorio no tiene sentido" , se queja.

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Junto a un grupo de colegas mandó varias cartas a las financiadoras de la salud con las que trabaja para solicitar que les cubran los kits de protección y las respuestas, en la mayor parte, fueron contrarias a sus pedidos. "Se planteó cobrar al paciente con reintegro, y dijeron que no. Algunas nos recomiendan que les cobremos a los pacientes, directamente, en mano, y sin reintegro", reclama.

Mientras tanto, las negociaciones de convenios también se hacen de forma colectiva, desde las entidades gremiales. "Las federaciones médicas del interior están hablando con las obras sociales sobre cómo van a pagar la bioseguridad a partir de ahora. Estén en relación de dependencia o no, es fundamental que a los médicos se les abonen los elementos", dijo a LA NACION Jorge Iapichino, representante de la Confederación de Médicos de la República Argentina (Comra).

Renegociación de convenios

Algunas obras sociales o prepagas sí reconocen el material de atención en la pandemia, en especial a algunas especialidades que se encuentran más comprometidas, como la odontología, que requiere mayores cuidados, y por lo tanto, más gastos.

Guillermo Rivero, titular de la Confederación Odontológica de la República Argentina (CORA) participó en la creación de un protocolo de atención odontológica con el Gobierno, donde se calculó que el kit Covid nivel 2, que debe utilizarse en el 90 por ciento de las prácticas, cuesta 1500 pesos . Incluye los elementos de protección para el profesional, para el asistente y para el paciente, así como los elementos de limpieza desinfección: alcohol y amonio cuaternario. "A partir de este virus cambió todo y la odontología ya no va a ser la misma", dijo Rivero.

Según informó, hoy se están "renegociando los convenios" en base a ese protocolo. "La mayor parte de las obras sociales, en la cuarentena, lo están reconociendo. Ya sea a través de la planilla o como reintegro. El nuevo módulo de bioseguridad para quedarse, va a ser normal y cotidiano. Prácticamente vamos a tener que atender a todos los pacientes como si fueran positivos", informó el dirigente gremial a LA NACION.

Los profesionales de la salud bucal trabajan en contacto casi constante con la saliva, muy cerca de las vías respiratorias, y además, con procedimientos que causan la diseminación de partículas en el aire y las superficies.

"Antes compraba barbijos tricapa como si fueran papel higiénico. En enero, una caja de 50 salía 300 pesos. Hoy no baja de los 3500. La friselina aumentó de 20 a 150 pesos . Todo se encareció mucho, te cobran más por la demanda", dijo Eliseo M., un odontólogo que atiende en su consultorio privado en Balvanera.

En lo sucesivo, muchos pacientes podrían tener que pagar un monto aparte a los profesionales de las cartillas en concepto de materiales de protección de Covid-19, y luego tramitar un reintegro. Las prestadoras de salud consultadas por no brindaron detalles sobre sus políticas en este sentido.

¿Por qué aumentan los costos?

Sin vacuna contra el coronavirus en el corto plazo, el riesgo de contagio está siempre latente. Y en los consultorios, por el tipo de tratamiento, muchas veces no solo la distancia social es imposible, sino que también hay un inevitable contacto con la saliva o la sangre de los pacientes.

El aumento en los gastos de atención se lo llevan, en gran medida, los insumos, que no se reducen únicamente a los famosos barbijos. Según la especialidad y el tipo de intervención se necesitan otros elementos, como camisolines, cofias, gorros, máscaras, y guantes. Cada uno varía de precio, no solo por la marca o la calidad, sino por el tipo de protección.

El personal de salud, sean médicos, enfermeros, camilleros o empleados de limpieza, debe utilizar mayor cantidad de elementos de lo habitual. Además, en algunos casos, por el tipo de intervención, los productos deben proveer mayor nivel de protección, y por lo tanto, tienen un precio superior. El uso y reúso que se les da a esos materiales muchas veces queda a criterio del médico.

Mientras tanto, aparece otra complicación: la suba de precios. Ante la mayor demanda, estos productos aumentaron significativamente su valor en el mercado.

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