Coronavirus. ¿Cómo respiramos cuando tenemos puesto un barbijo?

Quienes llevan barbijo e intentan asomar la nariz para respirar mejor o quienes directamente lo bajan hacia el mentón para encontrar alivio vuelven nula la función de protección
Quienes llevan barbijo e intentan asomar la nariz para respirar mejor o quienes directamente lo bajan hacia el mentón para encontrar alivio vuelven nula la función de protección Fuente: Archivo - Crédito: Daniel Jayo
Silvina Vitale
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12 de mayo de 2020  • 16:32

De uso obligatorio, el barbijo es nuestro mejor aliado contra el coronavirus junto con el lavado de manos. Pero al usarlo es frecuente experimentar la sensación de falta de aire , tanto que incluso podemos agitarnos al caminar. Muchos son los que tratan de salir y volver a casa rápido para no alargar la molestia. También están quienes intentan asomar la nariz para respirar mejor o quienes directamente lo bajan hacia el mentón para encontrar alivio, en ambos casos volviendo nula la función de protección.

No se trata de que respiremos mal, sino que con el barbijo cambian dos aspectos claves de la respiración . "Cuando uno evalúa la respiración tiene que tener en cuenta tanto la calidad del aire inspirado como el confort respiratorio", señala Juan Ramón Curi, jefe de Otorrinolaringología de la Fundación Favaloro y presidente de la Asociación de Otorrinolaringología de la Ciudad de Buenos Aires (AOCBA). No es lo mismo cuando uno se siente cómodo respirando por la nariz, por ejemplo, si sale a la calle o va a un parque, que inspira aire fresco, que cuando tiene una máscara que le cubre la cara.

"El hecho de tener una máscara hace que el intercambio gaseoso, en el que uno inhala oxígeno y exhala dióxido de carbono esté más concentrado. La persona tiene una respiración limitada entre el barbijo, la nariz y la boca", agrega Curi. Además, al usar un barbijo no solo respiramos por la nariz, sino que la falta de confort respiratorio hace que lo hagamos también por la boca porque se nos dificulta cambiar el aire. A esto se suma que la calidad de ese aire no es la misma si se trata de respiración nasal o por la boca.

"Cuando uno respira por la nariz, el aire se humidifica y se vuelve cálido. En cambio, cuando se hace por la boca, el aire que ingresa es frío y seco y esto nos genera una mayor molestia", afirma Curi. Al respirar por nariz y por boca, sentimos que tenemos que hacer un trabajo extra para oxigenarnos.

Otro aspecto que modifica nuestra respiración es que debemos superar la resistencia que pone la tela al pasaje del aire. "El esfuerzo respiratorio es mayor y eso produce incomodidad. El material con el que están hechos los barbijos también incide. Obviamente, si respiramos a través de un tul no tendremos inconveniente, pero no cumple con la función deseada", explica Elisa Behrmann, médica neumonóloga del Hospital Alemán .

Según Behrmann, al comienzo de la enfermedad, cuando todavía no hay síntomas, la persona enferma puede contagiar mediante microgotas sobre todo al toser y al estornudar, pero también al hablar, cantar y silbar. El barbijo nos protege del contacto con la gota gruesa y si somos asintomáticos de transmitirlo. Es fundamental que cubra la nariz.

"Si salimos a la calle y no se cubre la nariz es lo mismo que nada. Es importante aclarar que la rinofaringe, que es el principio de la garganta, la parte de atrás de la nariz, es la zona del cuerpo humano para un portador de Covid-19 donde hay más alta concentración del virus", aclara Curi.

La nariz y el estornudo

"Lo que más contagia del cuerpo es la nariz, el estornudo", advierte. Además, hay que cubrir el mentón para impedir que se escape el flujo de la boca hacia abajo. Por eso se vuelve tan importante el uso del barbijo más allá de las incomodidades que provoca. La gente que se lo saca, lo toca, se lo acomoda, está cometiendo un error.

"Nos ponemos el barbijo para nuestro cuidado porque interpretamos que ciertas gotas en vez de impactar en las vías respiratorias van a hacerlo en el barbijo. Y si lo tocamos, lo sacamos, lo ponemos y no nos lavamos las manos estamos propiciando la circulación del virus", agrega el jefe de Otorrinolaringología de la Fundación Favaloro.

Pero, aunque lleve tiempo, podemos acostumbrarnos y no sentir tanto la falta de aire o agitación. "Creo que como sociedad venimos muy golpeados con esta pandemia, con el temor a la salud, con el miedo por lo económico, con muchas cosas que eran cotidianas y que hoy no podemos hacer y encima nos tenemos que poner una máscara para salir. Sin duda, que desde el punto de vista emocional nos afecta bastante. Pero hay que entender que el barbijo está diseñado para cumplir una función que no es ahogarnos sino protegernos. Absolutamente uno se acostumbra", dice Curi.

Pero ¿llegaremos a habituarnos a hacer actividad física con barbijo? Aunque en la mayor parte del país todavía no está permitido, esta pregunta circula e inquieta. Para Behrmann, lo recomendable cuando se habilite será hacer actividad física a un ritmo menor. Hay que considerar que la sensación de incomodidad se incrementará al momento de hacer ejercicio.

"Cuando nos ejercitamos necesitamos más capacidad respiratoria e indefectiblemente tendremos que respirar por la boca. Al tener una barrera, la actividad física bajará el rendimiento radicalmente", explica Curi.

Los sí y los no de los barbijos

  • El uso de barbijo es una medida muy importante para la prevención del contagio del coronavirus, pero no reemplaza el lavado de manos.
  • La trama tiene que ser tupida, aunque produzca una mayor incomodidad. Lo ideal para que proteja correctamente es que tenga dos capas.
  • Se puede colocar dentro del barbijo un pañuelo descartable o una hoja de papel de cocina, esto hace que no se pegue a la nariz, absorbe la humedad que indefectiblemente sale cuando exhalamos el aire, y hace que no se empañen tan fácilmente los anteojos.
  • Debe cubrir nariz, boca y mentón y cerrar a los costados de la cara (no puede quedar abierto o flojo en ese sector).
  • Hay que tener en cuenta que muchas máscaras transparentes dejan espacio a los costados y abajo y esto quita protección. En todo caso, pueden usarse junto con el barbijo, pero no lo reemplazan.
  • El concepto de tapabocas crea la idea falsa de que es suficiente tapar la boca y esto es erróneo.
  • Aunque tengamos puesto el barbijo, si tosemos o estornudamos debemos hacerlo en el pliegue del codo porque al salir con más fuerza las microgotas pueden atravesar la tela.
  • Uno debe tocar el barbijo cuando se lo pone en casa y debe volver a tocarlo para sacarlo otra vez en casa, siempre desde las cintas que ajustan, nunca en el frente. Luego de tocarlo, hay que lavarse las manos.
  • Si uno va al supermercado, sale y vuelve rápido lo puede guardar. Pero si lo usó todo el día, la recomendación es que lo lave con agua y jabón. Igualmente, si está húmedo o se nota sucio, hay que lavarlo.
  • La gente en la calle no tiene necesidad de usar un barbijo quirúrgico, se considera un exceso y debe reservarse para el personal de la salud.

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