Creatividad y gran despliegue, el sello de las fiestas de 15
Algunas cuestan más que un casamiento
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Ellas dicen que hay dos opciones: "O te vas con tus amigas de viaje o, si no te dejan, hacés una superfiesta". Eso asegura Victoria Momeño, que hace un mes festejó su cumpleaños número 15 con más de 300 invitados en un salón porteño. "Además, era la oportunidad para hacerme un book de fotos y un videoclip del musical Chicago con mis amigas, que estuvo buenísimo", cuenta Victoria.
Glamorosas, detallistas y exigentes. Así definen los organizadores de eventos a las quinceañeras actuales. "Las de 15 son hoy las fiestas con más creatividad y despliegue, y también las de mayor presupuesto, incluso más que un casamiento", confía a LA NACION Rafael Muro, de BAM Eventos.
"En una boda hay ciertas tradiciones que no se rompen. En cambio, con los adolescentes eso no pasa. Son desestructurados y mucho más flexibles. Se animan a todo." ¿Un ejemplo? "Entrar en el salón desde una bola de espejos que baja del techo al mejor estilo Madonna o traer a un actor famoso para que baile con ellas el vals", recuerda Muro.
Pistas de leds , decenas de bolas de espejos y pantallas de video que empapelan el salón. Según coinciden los wedding planners (planificadores de bodas) consultados, los últimos adelantos tecnológicos siempre están presentes. "Es uno de los rubros donde más se gasta. Les gusta poder mandar mensajes de texto y verlos inmediatamente en las pantallas, igual que los blogs. También son muy exigentes con los videos y la música", dice Cecilia Ergueta, socia de Claudia Villafañe y Franco Giorgiutti en Plan V. "Les preocupa ser originales, por eso tienen que contratar algo que no hayan visto en ninguna otra fiesta. La competencia es feroz."
Tantas expectativas, energía y dinero depositados en una sola noche tienen sus explicaciones. "La fiesta de 15 es una celebración de toda la familia. Incluso los adultos aprovechan esta oportunidad para darse los gustos que no pudieron darse en su propio casamiento", dice Muro.
Sin embargo, cuando organizó su fiesta, Victoria marcó límites a los deseos de sus padres. "Restringí los invitados de mis papás a 70, nada más. Al salón entré con papá, porque era su sueño; fue reemocionante. Y después bailamos el vals, como él quería."
Pero hay tradiciones que, según Victoria y sus amigas, "no van más", como el video que recorre con imágenes la vida de la homenajeada. "Eso de poner fotos de cuando eras chiquita es un embole. Los videos que están buenos son los que hacés con tus amigas", asegura.
"No quieren verse como niñas, les gusta mostrarse como mujeres y la mayoría se inclina por una imagen sexy y bien glamorosa. Contratan a los mejores diseñadores para hacerse el vestido, se hacen producciones de fotos, videoclips con directores de TV y coreografías en vivo con un ballet de bailarines profesionales que las acompañan", resume Ergueta.
Pero el espíritu adolescente siempre aflora; en estos casos, en rubros como la música o el catering. "El sushi de entrada es un clásico. Pero luego piden milanesas con papas, pochocleras y quioscos de golosinas. Y nunca falta el reggaetón de fondo para bailar con un toque de osadía", señala Ergueta.
Las fiestas de 15, además, hoy se transformaron en un circuito de competencia: la más original, la más creativa, la más tecnológica. "Un buen termómetro de esto es la ambientación del salón. Hacemos fiestas temáticas de lo que a ellas se les ocurra. Con estética de cómics, look Austin Powers o las clásicas princesas, la idea es que todas las fiestas tengan un sello personal", señala Ergueta, que suele trabajar con una de las ambientadoras top del mercado: Fernanda Díaz.
"Piden transformar el salón en un Hard Rock Café o en un recital de Britney Spears -agrega Muro-. Las chicas no tienen techo para la imaginación; como una chica amante de las tortas que pidió armar una mesa dulce con la temática de Willy Wonka [el personaje fílmico dueño de una fábrica de chocolate]."
"En muchas ocasiones, las fiestas de 15 superan los costos de una boda, y los presupuestos más elevados rondan los 50.000 dólares", informa Muro.
Para los organizadores, un tema difícil de manejar es el del alcohol. Mencionan como un hecho recurrente que las chicas quieran esconder alguna botellita o petaca en las carteras para juntarse a tomar en el baño.
"Intentamos adelantar el horario para que no terminen tan tarde", dice Ergueta. "Pero es en vano: las chicas suelen tener la última palabra."



