Crece el éxodo de la ciudad al country
Ya hay más de 125.000 residentes
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Durante la última década se produjo un fenómeno migratorio sin precedente en el área metropolitana. En ese período, unas 180.000 personas adquirieron propiedades en barrios privados o countries de la provincia de Buenos Aires. De ellos, 126.000 ya residen allí permanentemente.
Del otro lado de la General Paz, las flamantes autopistas hacia tres puntos cardinales –aunque el Norte fue el que más creció– impulsaron la toma de estas decisiones al acercar los barrios privados a la Capital. Además, la telefonía celular y el e-mail acortaron aún más las distancias.
Después, la sensación creciente de inseguridad en la gran urbe y el crédito bancario más accesible enhebraron la puntada final de la nueva trama. Frente a estas nuevas circunstancias, muchas familias ensayaron otros hábitos y se adaptaron a las necesidades planteadas en un ámbito natural, donde el verde, el clubhouse y los deportes se consagraron como común denominador de una nueva sociabilidad. Pronto llegó el resto: colegios, comercios, áreas de servicios en todos los rubros, universidades y hospitales de avanzada para atender a los nuevos pobladores que pertenecen a un target de buen poder adquisitivo: podían adquirir el terreno, constr uir la casa, pagar las cuotas del crédito, las expensas, y los colegios de los chicos, además de disponer de dos autos para que ambos miembros de la pareja pudieran viajar a sus trabajos en horarios diferentes.
La máxima concentración se calcula en la zona norte, seguida por el Oeste y el Sur. Si bien no existen registros oficiales sobre la cantidad de pobladores en estas urbanizaciones, la población total se estima en 180.000 habitantes, aproximadamente. De éstos, un 70 por ciento reside en forma permanente y el resto prefiere utilizar la casa en el barrio privado sólo para disfrutar durante los fines de semana.
Claudia Bossano, licenciada en psicología y psicopedagogía, vive en un country de la zona norte desde hace más de 10 años. Y confirma esta tendencia migratoria que, a su entender, también se ha acentuado durante la última década.
"La migración fuerte comenzó a partir de 1995. Primero fue gente que llegó en busca de una mejor calidad de vida y para estar en contacto con la naturaleza. El tema de la inseguridad es más reciente. Recién en los últimos años comenzó a llegar gente que buscaba aquí un refugio. Las familias se vieron motivadas por esta preocupación, y la seguridad que brindan las urbanizaciones privadas fue clave", comenta.
Los barrios cerrados crecieron a pasos agigantados y este crecimiento fue de la mano del desarrollo de una infraestructura para la comodidad de su población. En consecuencia, se inauguraron colegios, todos con enseñanza de idiomas.
"La mayoría de los chicos van a colegios bilingües y, en general, en doble turno", cuenta Bossano quien también rescata como positiva la cantidad de actividades deportivas que los chicos realizan durante los fines de semana.
Algunos datos -nada fáciles de conseguir por la rápida expansión de este fenómeno- son elocuentes: más de 500 urbanizaciones (countries, clubes de campo, chacras, barrios privados y náuticos), alrededor de 45.000 casas construidas y una actividad deportiva (fútbol y golf son las que más convocan) en la que participan más de 25.000 de los nuevos residentes.
Banco Provincia, con 1545 edificaciones está en el tope de la lista de los countries o barrios privados. Le siguen, por cantidad de casas: San Diego, Los Lagartos, Campo Chico, Pilar Village, Náutico Escobar. Golf Club Argentino y Las Praderas.
Las expensas dependen mucho de la infraestructura deportiva, pero oscilan entre los 200 y los 300 pesos, mientras en los countries puede superar los 700. Viajar al centro de la Capital supone el pago del peaje en Panamericana de $ 1,90 por viaje, mientras que por el Acceso Oeste son dos tramos de $ 1,50.
Sesenta años de historia
La idea de los countries data, aproximadamente, de unos 60 años. Una de las zonas precursoras en este tipo de emprendimientos fue Pilar, donde actualmente se concentra la mayor densidad en cuanto a esta clase de urbanizaciones. Se comenzó en su momento con zonas de quintas donde la gente compraba un lote, se reunía con sus amigos en torno a una actividad deportiva como el polo, el golf y la hípica.
Incluso el 12 se inaugura un teatro con 2200 plazas, con espectáculos de primer nivel para recitales y 1500 butacas.
Entre los countries más antiguos figuran Highland, Tortugas, Carmel, Las Praderas, Los Lagartos; los más recientes son Martindale, Mayling y Abril, para citar algunos de los más importantes. Entre los de mayor superficie se encuentran San Diego, Martindale y Highland.
Los megaemprendimientos merecen un párrafo aparte. Nordelta (con 1600 hectáreas), Ayres de Pilar, Estancias del Pilar y Pilar del Este, con superficies que orillan o superan las 400 hectáreas.
Reacción del mercado
Según Ricardo Edelstein Pernice, de Castex, "el mercado se dividió en dos segmentos: familias jóvenes que aprovechan los precios actuales para vender en la Capital con lo que pueden acceder a una casa por el doble de metraje con jardín en un barrio privado, y gente de mediana edad, que vende su buen departamento en la Capital, construye en el country y se queda con una diferencia interesante".
Agrega: "La falta de rendimiento en otras inversiones genera un aumento de familias que quieren construir sólo para fin de semana porque aprovechan los bajos costos de construcción".
El valor de los lotes depende de la ubicación. Cada lugar congrega a un público de un determinado grupo económico, social y cultural. Las cotizaciones en las zonas exclusivas abarcan desde 90 a 200 dólares por metro cuadrado aproximadamente; los más caros suelen tener vista a las canchas de polo o de golf.
Es que la infraestructura deportiva es tan importante como la de servicios, indispensable para una vida confortable.
Los servicios
En algunos casos, hay countries que tienen supermercado, servicio de chárter, drugstore, correo, buzón para depositar videos, servicio de entrega a domicilio, catering, cajeros automáticos. También existen agrupaciones socioculturales donde se puede disfrutar de un show o un espectáculo, exposiciones de pintura, teatro, coros, yoga, entre tantas otras actividades sin salir del perímetro del barrio.
Este dato determina que la gente que vive en un country quiera concentrar su actividad allí. Una cuestión de comodidad y seguridad, tema vigente en todas partes.
Expansión del Oeste
Desde 1997 comenzó el desarrollo de esta zona con las urbanizaciones cerradas. Como dice Jorge Badino -operador del Oeste-, Luján, como tiene mayor cantidad de tierras disponibles, es el sector que más prosperó; ese partido tiene 80.000 hectáreas. La oferta se concentra entre el kilómetro 42 y el 58, y los valores en los barrios cerrados están entre 20 y 35 dólares el m2; las chacras, entre los 4 y 10 dólares el m2. El concepto de los nuevos proyectos de barrios disponen de lotes amplios, entre 1000 y 2000 metros cuadrados.
En los countries se han instalado sucursales de los mejores colegios de Buenos Aires porque la gente buscó una mejor calidad de vida, que acompañó también un gran desarrollo empresarial en las zonas. Entonces, la opción es poder vivir en un lugar con seguridad, en un entorno armonioso, en contacto con la naturaleza, donde se sienta más distendido y que se convierta en un cable a tierra.
Ventajas y desventajas
Ester vive en el Golfer´s de Pilar. "Aquí hay 500 casas y en forma permanente viven cerca de 200 familias. Lo bueno de vivir en un country es principalmente la seguridad. Aquí tengo los mismos negocios que están en la Capital. Uno encuentra todo lo que necesita. En general, la gente manda a los chicos al Wellspring, a Los Robles o al Santa María", cuenta.
Dice que paga 650 pesos de expensas, que incluyen los derechos de socio. "Muchas de las actividades que se realizan en el country, como los torneos o las fiestas, se debitan de las expensas", explica.
Adriana vive en Highland desde los dos años con sus cinco hermanos y sus padres. "Siempre pudimos disfrutar del verde, del deporte, de compartir buenos momentos con amigos. Aunque no todo es color de rosa: se vive aislado, en una burbuja. Pero lo positivo es que la gente se relaciona con la naturaleza y se desenvuelve en un ambiente de tranquilidad total. Nunca tuve llaves de mi casa porque todas las puertas quedan abiertas o los autos con las llaves puestas. Con mis hermanos fuimos a colegios como el Moorland´s y el Wellspring."
La familia de Adriana paga de expensas la básica del grupo familiar por ser socios y el uso de actividades que ronda alrededor de los 2000 pesos para las ocho personas, siempre sobre la base del terreno.
La cuota de un colegio secundario de la zona está cerca de los 700 pesos y para EGB son de 500 pesos.
Carla y Alicia también se muestran adaptadas perfectamente a la vida en el country: "Nosotros solíamos ir a Los Lagartos los fines de semana durante varios años. Y con el tiempo nos fuimos haciendo de amigos. El hecho de realizar diferentes actividades hacía que la vida allí fuera mucho más sana y entretenida que en la Capital. Por eso mis padres decidieron mudarse a un country, es mucho más seguro y divertido para los chicos. Tanto en la vida allí como en el colegio de la zona, permite el desarrollo de diferentes actividades", asevera Carla.
"Una desventaja que tienen las urbanizaciones cerradas es que tal vez se vive en otra realidad. Sucede hasta que se llega a una determinada edad para moverse solo. Es muy importante estar en contacto con la vida en la ciudad, por el simple hecho de que ése es el verdadero mundo, donde la gente se topa con realidades que no ve dentro del country", dice Alicia.
Según enumera, ventajas hay muchas: "La libertad para moverse que tienen los chicos, la posibilidad de practicar deportes, el contacto con el verde, el nivel de vida que se lleva. Yo criaría a mis hijos en un barrio cerrado o en un country. Pero destaco la importancia que tiene el hecho de vincularse y tener presente cómo se vive en la ciudad", concluye.




