
Cruzar los Andes en el siglo XXI
Hubo teléfonos celulares e Internet
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"Lo que no me deja dormir no es la oposición que puedan hacerme los enemigos, sino el atravesar estos inmensos montes", escribió el general José de San Martín a su amigo Tomás Guido, meses antes de emprender el cruce de la cordillera de los Andes para enfrentar al ejército realista.
En el año 2001, si bien el cruce de los Andes a lomo de mula continúa siendo un empresa fatigosa y no exenta de riesgos, las ventajas tecnológicas y el conocimiento de los pasos facilitan considerablemente la situación.
El 19 de enero de 1817, San Martín emprendió el cruce de los Andes desde El Plumerillo. Si bien condujo el grueso de su ejército por la ruta de Los Patos, cuatro destacamentos y una división cruzaron la cordillera por otros cinco pasos para confundir al enemigo.
El ejército estaba formado por 5423 hombres, 9280 mulas, 1600 caballos y 16 piezas de artillería. Muchos soldados fallecieron por causa del soroche -el mal de montaña- y del frío, y más de la mitad de las mulas murió sin llegar a destino.
La falta de agua, de leña y de pasto para el ganado, así como los intensísimos fríos fueron algunas de las tantas dificultades que debió enfrentar el Ejército Libertador.
En la actualidad, 184 años después, la travesía puede hacerse con mucha más comodidad: antes de partir, el equipo de expedicionarios contaba con fotos satelitales que describían la situación climatológica de las cumbres por cruzar.
Una de las ventajas más importantes con las que contaron el grupo de jóvenes fue en cuanto a la comunicación. Equipados con teléfonos celulares y satelitales, pudieron mantenerse en contacto continuamente con la patrulla que cruzaba por el paso y con los miembros del Regimientos de Infantería de Montaña que prestaban apoyo a la expedición.
Además, para todos los familiares y amigos la expedición puso en Internet una página donde día por día informaban acerca de los acontecimientos ocurridos. También, a través de ella, los familiares pudieron comunicarse, vía e-mail, con los expedicionarios.
Durante los siete días que duró la misión, la página recibió más de 18.000 visitas, principalmente de la Argentina, pero también de otras partes del mundo, para saber de las actividades de los expedicionarios.
Gracias a ella, muchas personas de otros países se enteraron y pudieron participar, aunque sólo en forma virtual, de la travesía.


