Caso Pérez Volpin: un peritaje determinó que el endoscopio no funcionaba, según el abogado de la familia

Fuente: Archivo
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14 de mayo de 2019  • 11:02

El abogado Diego Pirota, quien representa a la familia de Débora Pérez Volpin , que murió en febrero de 2018 durante una endoscopía en el sanatorio La Trinidad de Palermo, aseguró hoy que un peritaje estableció que el número de serie del endoscopio había sido adulterado y que el equipo no funcionaba correctamente.

"Dos peritos ingenieros peritaron [el endoscopio] y concluyeron que el endoscopio que se secuestró -porque la clínica lo puso a disposición de la Justicia- no funciona correctamente en todas sus prestaciones", aseguró Pirota en diálogo con radio La Red.

Desde el comienzo del caso, la familia de Débora Pérez Volpin tuvo la sospecha de que el endoscopio que entregó el sanatorio parecía obsoleto. El aparato se secuestró tres días después del fallecimiento, a pedido de la querella. "Es una regla básica del código penal: si aparece una persona muerta en el piso secuestrás el arma", explica Pirota.

Según el abogado, hay dos hipótesis posibles: "En primer lugar, si el endoscopio que entregaron no funciona después de haber estado un año guardado y precintado, ¿cómo hicieron el estudio? Luego el número de serie está adulterado como las piezas de los autos robados o de las armas. ¿Por qué hacen esto? El equipo siempre está inventariado, y a partir de eso se sabe en qué parte del hospital está y cuándo tuvo el último service".

La hipótesis más fuerte que maneja hoy la familia hoy es que el endoscopio se conectó a una toma de aire central, lo que permitió el ingreso de un caudal de aire enorme. "Todo los endoscopistas nos dicen que es materialmente imposible morir de esa manera con un endoscopio, porque el aparato solo no insufla tanto", explicó el letrado.

Por su parte, Roberto Isaac Churba, el abogado del endoscopista Diego Bialolenkier, afirmó que la teoría de la conexión al aire central no figura en ninguna parte del expediente. Y calificó de "show mediático" que ahora se discuta el estado del endoscopio cuando, según el, la primera pericia -hecha en 2018- demostró que funcionaba perfectamente.

"Hay una pericia que se hizo en tiempo oportuno en abril del 2018, realizada por ingenieros de la Policía Federal y peritos informáticos que verificaron el estado del endoscopio y demostraron que estaba en perfecto estado", explicó. Según el letrado, cabe la posibilidad de que se el equipo se haya deteriorado en el transcurso de un año. "Ponerlo a funcionar hoy después de que estuvo un año y pico paseando entre la policía y la fiscalía puede generar alteraciones. No es lo mismo hacer un análisis mecánico de un auto en el momento del choque o después de que esté tirado en una playa policial un año".

Consultado acerca de la responsabilidad de su defendido, indicó que actuó correctamente. "Los peritos de la UBA dijeron que la lesión del esófago no pudo haber sido causada por el endoscopio por el tipo de herida y por el lugar donde se hizo: en ese espacio no alcanza a girar el endoscopio". También precisó que quedó probado que a los 15 minutos de terminado el proceso endoscópico, la paciente tenía 99% de saturación.

Según cuenta, en la junta médica realizada en marzo pasado se estableció que la lesión fue de tipo punzante, por lo que queda descartado el endoscopio. "Lo que pudo haber pasado, según dicen, es que se haya producido una intubación esofágica. No digo que sea responsabilidad de la anestesióloga, que estaba en una situación de emergencia. Pero el endoscopista no tuvo nada que ver".

Pirota recordó que el próximo 10 de junio comienza el juicio oral para determinar la responsabilidad de los médicos Diego Ariel Bialolenkier -endoscopista- y Nélida Inés Puente -anestesista-, procesados por homicidio culposo. "Aunque estén haciendo todo lo posible para evitarlo, no solo los médicos tendrán que dar explicaciones ante la Justicia: también las autoridades de la clínica", advirtió.

La periodista y legisladora porteña murió el 6 de febrero de 2018 mientras le practicaban una endoscopía. Los peritajes determinaron que la muerte se debió a una perforación instrumental del esófago: no se detectaron enfermedades preexistentes y las lesiones del estómago eran consecuencia de maniobras instrumentales.

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