
Degolló a su mujer y luego se ahorcó
Otros temas: Más víctimas por las emanaciones tóxicas. Hallan un pesquero hundido
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Un hombre de 50 años, de nacionalidad búlgara, golpeó, torturó y degolló a su pareja, de 30, y luego se suicidó colgándose con una soga del techo de un cuarto del hotel en el que vivían, en el barrio porteño de Balvanera.
El hecho ocurrió en la madrugada de ayer en una habitación del segundo piso del hotel La Toja, situado en Tucumán al 2100.
La tragedia fue advertida por una vecina que vio, desde su ventana -en el primer piso de un edificio situado frente al hotel-, un cuerpo que pendía del techo de la habitación.
Efectivos policiales de la comisaría 5a. llegaron al hotel y encontraron a un hombre -de apellido Tzvetkov- colgado de una soga de nylon del techo del cuarto.
Cerca de él, en una de las dos camas de la habitación, hallaron a la mujer -cuya identidad se desconoce-, atada a la cama, degollada y bañada en sangre.
Los primeros testimonios indican que se trata de un crimen pasional. Según estos dichos, Tzvetkov ató a la mujer -de singular belleza- a la cama y la sometió a distintos vejámenes.
Las versiones indican que Tzvetkov golpeó a su pareja con un frasco de desodorante, la rapó y le quemó el torso con un cigarrillo.
Eli Durán, una vecina de 48 años que vive frente al hotel donde sucedió la tragedia, fue la primera testigo del luctuoso hecho, según lo relató a La Nación .
"Sentí ruidos cerca de las 5.30 de la mañana, pero no me levanté hasta pasadas las 8, cuando abrí la ventana de mi balcón y vi que enfrente pasaba algo raro", explicó.
"Al principio -agregó- pensé que era un muñeco, porque se balanceaba de un lado para el otro, pero después, mi hija Griselda me dijo: ÔºEs un hombre!´".
Según el testimonio de varios vecinos, Tzvetkov había sido abandonado por su compañera hace dos semanas.
El domingo, tras una conversación telefónica, la mujer volvió a convivir con Tzvetkov.
La pareja había llegado desde Bulgaria a principios de mayo último y desde el 6 de junio ocupaban la habitación 12 del hotel.
Los vecinos indicaron además que Tzvetkov trabajaba en la venta de libros y que los papeles que hallaron en su cuarto indican que era marinero.
La causa, caratulada como homicidio y suicidio, quedó a cargo del juez de instrucción Roberto Murature y colabora personal de la comisaría 5a.
Más víctimas por las emanaciones tóxicas
Un hombre mayor, dos matrimonios jóvenes y el hijo de uno de ellos murieron en las últimas horas en esta capital y en el Gran Buenos Aires como consecuencia de la inhalación de monóxido de carbono, producto de la emanación de gas de estufas y de calefones.
Estas víctimas se suman a las 39 personas que, de acuerdo con lo informado por la agencia Télam, han muerto por las mismas causas en lo que va del año.
De esos datos, confrontados con estadísticas ofrecidas por la Policía Federal, resulta que en los últimos cuatro años el número de decesos por inhalación de monóxido de carbono se incrementó en un ciento por ciento.
El primero de los hechos ocurrió en una finca del barrio de Belgrano, situada en Jorge Newbery al 1800.
Allí, un familiar que llegó de visita halló muerto al dueño de casa, Heraldo Caffaro, de 65 años, en tanto que su esposa, Hebe, fue trasladada de urgencia al hospital Pirovano con un cuadro de intoxicación causado por la inhalación de monóxido de carbono emanado de una estufa.
Por otra parte, en una habitación de tres metros de ancho por tres de largo, situada en la calle Sudamérica 1334, de la localidad de Rafael Castillo, en el partido de La Matanza, fallecieron Beatriz Cristiano, de 22 años, y Ramón Ibáñez, de 26, quienes dormían junto a su hijo Gabriel, de 2, cuando una estufa en mal estado comenzó a emanar gas.
Un análisis efectuado por un médico legista determinó que las víctimas se asfixiaron al inhalar gas, en un ambiente que estaba totalmente cerrado.
El matrimonio se había quedado en cama porque estaba afectado de una fuerte gripe que le impedía desarrollar sus actividades habituales.
Otra muerte en Villa Urquiza
La segunda pareja que murió intoxicada se encontraba en su departamento del barrio porteño de Villa Urquiza.
El matrimonio, cuya identidad no trascendió, debía concurrir a un asado el domingo último pero, ante su ausencia y la falta de respuesta telefónica, sus amigos decidieron ir hasta el domicilio, en Quirós al 2600, donde no obtuvieron respuesta alguna, por lo que llamaron a la policía. Esta ingresó en el departamento y encontró los cuerpos sin vida.
Hallan un pesquero hundido
El casco hundido del buque pesquero Altair, desaparecido el 1º de mayo último con nueve tripulantes a bordo, fue localizado e identificado por la cámara submarina guiada por control remoto desde un equipo de salvamento de la Marina.
El Estado Mayor General de la Armada informó que la localización e identificación se logró mediante la captación de imágenes emitidas por una cámara submarina y recibidas en el aviso Irigoyen de esa fuerza.
Las imágenes mostraron el casco del pesquero hundido "recostado en las profundidades sobre su banda de estribor, pudiéndose ver con nitidez los números de su matrícula". La situación geográfica del pesquero hundido no fue proporcionada, pero se supone que fue localizado por el sonar del Irigoyen, a unas 110 millas náuticas de Punta Rasa.
Según la Marina, "al mantenerse las condiciones hidrometeorológicas, se retomaron las actividades de búsqueda para que buzos de gran profundidad desciendan al casco".
El navío, de 27 metros de eslora y 6 metros de manga había desaparecido a 90 millas náuticas de Punta Rasa.
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