Derrumbe en una sucursal del ACA; hubo dos muertos
Fue por la caída de un tanque de agua
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Dos personas murieron y cinco resultaron heridas ayer al ceder una columna y la losa de un edificio en refacción del Automóvil Club Argentino (ACA), situado en el barrio porteño de Almagro, a pocas cuadras del parque Centenario.
Según informaron fuentes policiales, el derrumbe se produjo al desplomarse un tinglado y la mitad de una mampostería de una superficie de 20 por 40 metros, en la sede de la entidad situada en Pringles y Rocamora.
El derrumbe se vio magnificado por la caída de un enorme tanque de agua, situado sobre el techo parabólico, que perforó el tinglado y cayó en el entrepiso de la dependencia, donde existía una playa de estacionamiento. Parte de esta playa fue la que se desmoronó sobre las oficinas situadas aún más abajo.
Como consecuencia del mortal accidente fallecieron un hombre de aproximadamente 40 años, que trabajaba en la empresa constructora que lleva a cabo las remodelaciones, y una mujer, que se desempeñaría como empleada administrativa en el ACA.
De acuerdo con la información suministrada por el director operacional del SAME, Luis Espinosa, los heridos fueron Jamil Fernández, de 20 años; Cristian Ojeda, de 28; Gabriel Luguya, de 28; Juan Carlos Urunaga, de 31, y Jorge Godoy, de 34. Estas personas sufrieron politraumatismos y contusiones varias, por lo que fueron trasladadas a los hospitales Fernández, Ramos Mejía y Durand.
Como una gran explosión
Brenda, de 22 años, vive en un cuarto piso justo enfrente de la sucursal del ACA y fue una testigo privilegiada del trágico hecho. "Estaba en el balcón y, de repente, vi cómo se resquebrajaba el techo de chapa y el tanque de agua que se hundía. Apenas vi eso llamé a los bomberos y bajé corriendo a la calle, donde había muchas chicas lastimadas", contó Brenda.
"Fue como una gran explosión y la calle se llenó de humo", describió Daniel Gómez, quien desde el bar que atiende en la esquina de Pringles y Rocamora solía llevar el almuerzo a los empleados del ACA.
Minutos después del derrumbe llegaron al lugar las ambulancias del SAME y siete dotaciones de bomberos, las que rescataron los cuerpos, atendieron a los heridos e iniciaron un rastrillaje entre los escombros en busca de más víctimas.
También acudieron al lugar policías, que organizaron el tránsito, y miembros de la Guardia de Auxilio del gobierno porteño, que comenzaron con tareas de apuntalamiento.
Mientras tanto, una multitud de vecinos y familiares se acercó al lugar para atender a los conmocionados sobrevivientes que, con lágrimas, permanecían frente al lugar para averiguar la identidad de las víctimas.
El comisario mayor Augusto Mota, titular de la Superintendencia de Bomberos de la Policía Federal, confirmó el hallazgo de los fallecidos y puntualizó que "hasta que no se levante el último escombro no se puede descartar que se encuentre otra víctima".
Fuentes del gobierno porteño informaron a La Nación que el ACA había hecho un pedido para realizar obras de refacciones menores y, que, al parecer, "habrían excedido la autorización municipal".
Según técnicos de la municipalidad que investigaban en el lugar, la causa del derrumbe habría sido "una máquina que, en el intento de tirar abajo una pared, habría tocado una columna que sostenía el entrepiso".





