
Desbarataron un casino clandestino en La Paternal
No va más: el garito funcionaba en un departamento de Juan B. Justo al 4300; la policía sorprendió a los dueños y a unos 15 clientes.
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"¡Colorado el 14...!", cantó el croupier, para alborozo de muchos a los que se les "daba" uno de los plenos favoritos de la ruleta.
Sin embargo, ni la alegría les duró ni pudieron cobrar nada, ante la sorpresiva irrupción de una brigada de la División Leyes Especiales de la Policía Federal, al mando del comisario Rubén Canitano. Los llevaban una intención muy distinta del afán lúdicro que exhibían en ese momento unas 15 personas.
Ocurrió en la madrugada de anteayer, en un departamento de la avenida Juan B. Justo 4363, en el barrio porteño de La Paternal.
Pese a los recaudos tomados por su organizador, como cambiar los días y los horarios de "trabajo", su sueño del casino propio duró menos de una semana.
La actuación policial finalizó con el secuestro del plato (igual al de los de Mar del Plata), la mesa de paño verde, unas 2000 fichas y hasta la bolilla y el rastrillo. La causa quedó a cargo del juez en en lo correccional Juan L. Torres, por infracción a la ley de juegos 6618/57.
En diálogo con La Nación , el comisario Canitano comentó: "Afortunadamente, los casinos clandestinos no son frecuentes en la Capital, y sí algo más en la provincia, supongo que debido a la mayor dificultad para descubrirlos".
Metodología exitosa
El jefe policial explicó la metodología -"hasta ahora muy exitosa"-para su control y erradicación, que se pone en marcha a partir de "una información sobre la existencia de uno de estos lugares".
Primero, dijo el comisario, se verifica que hay una "banca" o un "cagnotero", que en la jerga del juego es el encargado, una vez montada la "timba", de cobrar el canon a cada jugador.
¿Por qué esta actividad ilegal no es tan común en la ciudad de Buenos Aires?, le preguntó La Nación al jefe policial.
"Porque los tenemos muy controlados y, además, porque hay poca plata. Los apostadores prefieren arriesgar unos pesitos en la quiniela clandestina -explica Canitano-. Por costumbre, también, o porque el levantador les acepta apuestas de 50 centavos. Desde enero hasta la fecha, intervinimos en 800 casos de quiniela ilegal."
El jefe de la división aclaró, no obstante, que la pena por regentear un garito consiste en una multa mínima (recuerda que la ley tiene algo más de 40 años) y que los jugadores recuperan la libertad una vez que son identificados en la sede policial.
"De modo que es común que reiteren el intento en otra casa, de otro barrio, pero igual no son muchos los casos", añadió.
La División Leyes Especiales de la Policía Federal, con una dotación de 45 hombres, tuvo que intervenir en una semana en cuatro hechos de magnitud, todos con final exitoso: un intento de robo a un camión blindado, en Retiro; un atraco en el shopping Spinetto, en Constitución; otro en la terminal de ómnibus, y éste más reciente, del juego clandestino en La Paternal.
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