
Descubren que el Sol sería culpable del cambio climático
Según un estudio, la mano del hombre no tendría tanta importancia en el aumento de la temperatura terrestre registrado en los últimos años
1 minuto de lectura'
Podría parecer una obviedad, pero no lo es: los investigadores están descubriendo recién ahora el papel de la actividad del Sol en el aumento gradual de las temperaturas del planeta, que, según advierten los especialistas, podría derivar en un desastre climático en las próximas décadas.
El estudio lo hicieron grupos de científicos de la Universidad de Long Island y del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, de los Estados Unidos (uno de los más prestigiosos en el mundo), y lo publicaron en la revista científica New Astronomy.
Durante casi 20 años los investigadores tomaron las temperaturas de la Tierra y las compararon con el tamaño de las manchas solares en la superficie del astro.
Dichas manchas, que son fácilmente visibles para quienes observan el Sol aun con pequeños telescopios -y con las precauciones correspondientes- son verdaderos agujeros en la corona solar , la atmósfera exterior del sol.
Por esos agujeros es por donde sale el viento sola r, chorros de partículas calientes que bañan el sistema planetario entero. Hasta el momento se sabía que ese viento provoca en la Tierra desde interferencias en las redes eléctricas hasta el maravilloso espectáculo de las auroras boreales, cerca del Artico y en la Antártida. Pero, en cambio, aunque algunos pudieran sospecharlo, no se sabía que también intervenía en el cambio climático.
Al calor de las manchas
Precisamente, uno de los que lo sospechaban era Eric Posmentier, climatólogo del Recinto de Brooklyn de la Universidad de Long Island. "Esta es la primera vez que alguien ha combinado estos datos modernos y confiables para vincular la actividad solar con el clima", explicó en la publicación.
El especialista cree que las partículas del viento solar, al chocar contra la atmósfera terrestre, cambian las propiedades de las nubes que contienen agua. Por ejemplo, el porcentaje de ellas que cubre la Tierra. O quizás, explicó, el viento solar cambie la composición del ozono en las capas superiores de la atmósfera, alterando la dinámica del clima.
Como sea, queda también por determinar si estas partículas cargadas, este particular viento , provienen del Sol o se trata de rayos cósmicos que llegan a nuestro planeta desde fuera del sistema solar.
Las opiniones se inclinan más por nuestra estrella como fuente de emisión ya que, escribieron los investigadores, el porcentaje de la superficie del Sol cubierta por manchas parece ser un indicador bastante preciso de las temperaturas en la troposfera (la capa más baja de la atmósfera terrestre). En otras palabras: a mayor cantidad de manchas, mayor aumento de la temperatura.
¿Qué lugar les cabe entonces a los otros factores en el cambio climático? ¿El hombre queda absuelto de su maltrato a la naturaleza?
Nada de eso. El trabajo científico advierte que existen otros factores importantes que dificultan el trabajo por establecer la verdadera influencia del Sol en el cambio climático. Por ejemplo, durante las dos décadas en que se establecieron las mediciones hubo eventos más que importantes, como El Niño, en 1997-1998, o el enfriamiento climático que provocó la erupción de 1991 del volcán Pinatubo, en Filipinas.
Posmentier tampoco dejó de lado la mano del hombre en sus consideraciones y advirtió que no es su intensión contradecir las advertencias sobre las emisiones de dióxido de carbono que irradian automóviles y fábricas en relación con el calentamiento global de la temperatura.
"Evidentemente, hay otras razones importantes que influyen en la variabilidad climática -explicó-. Sin embargo, nosotros hemos encontrado que la correlación más fuerte se da entre el área de la superficie del Sol cubierta por manchas solares y la temperatura promedio mundial."
Un poco de cuidado
La Nación consultó sobre estos trabajos al doctor Guillermo Berri, profesor del Departamento de Ciencias de la Atmósfera de la UBA quien explicó que, habitualmente, al analizar el cambio climático no se toma en cuenta el Sol. "Las variaciones en la actividad solar son demasiado pequeñas como para tomarlas en cuenta -dijo-. Estos estudios quizá demuestren que al final tienen alguna influencia. Pero de allí a pensar que se trata de la variable más importante para analizar el cambio climático... yo tendría un poco de cuidado."
Berri, que además es investigador del Conicet, agregó: "No debemos perder de vista que esta gente hizo mediciones de los últimos 20 años. Y eso es poco tiempo para analizar el cambio climático de 50 años o de un siglo. Que la correlación Sol-cambio climático aparezca como supuestamente dominante ahora no quiere decir que lo haya sido siempre.
"Finalmente -continuó Berri-, yo diría que es un punto interesante que probablemente abra nuevos caminos de investigación. Para nosotros, los factores de cambio climático son la mano del hombre, la deforestación, la emisión de gases que producen el efecto invernadero, entre otros. Sabemos que hay un cambio climático. Pero, ¿cuáles son las consecuencias? ¿Cuáles las causas? Todavía no lo sabemos.
Un gigante hirviente y hecho de gas
Todo lo que pueda decirse del Sol es colosal: tamaños, temperaturas... es, por lo menos a nuestros ojos, el astro más grandioso del cosmos (aunque a escala universal no sea más que una estrella mediana, entre cientos de miles de millones).
Pero, ¿de qué es el Sol...?
El Sol es de gas. Puede sonar raro, pero el dato no disminuye su grandeza en lo más mínimo: será de gas, pero cada segundo quema 700 millones de toneladas de hidrógeno, que convierte en 695 millones de toneladas de helio. El resto es transformado en energía, en forma de rayos gamma.
El tamaño es monstruoso. La Tierra mide 12.700 kilómetros de diámetro; el Sol, casi un millón y medio. Algo así como comparar una cancha de fútbol con un pequeño balcón.
En cuanto a las temperaturas, un imaginario termómetro marcaría en la superficie del Sol unos 5500 grados centígrados. Pero si pudiéramos hundirlo en su corazón, el mercurio subiría a más de 15 millones y medio de grados. En la Tierra, la lava como mucho ronda las 1500 grados y el corazón planetario, los 4000.
Al ser de gas, el Sol tiene una forma muy particular de rotar. La zona ecuatorial gira sobre su propio eje una vez cada 25,4 días. Pero las regiones polares, como muy rápido, lo hacen cada 36 días.
El viento solar, que escapa a través de los agujeros en la superficie -o manchas - se propaga por el sistema solar a 450 kilómetros por segundo.
La imagen que vemos del Sol tarda unos 8 minutos en recorrer los 150 millones de kilómetros que los separan de la Tierra. O, para decirlo de otro modo, cada vez que lo miramos, lo vemos cómo era hace 8 minutos.
1
2“Entró como un tornado”: la sudestada alcanzó 2,40 metros y provocó daños en playas de la costa
3Petosemtamab: la prometedora terapia contra un cáncer que causa casi 500.000 muertes al año y se compró por €7000 millones
- 4
Hay alerta amarilla por tormentas para este lunes 5 de enero: las provincias afectadas


