
Dicen que el campo se muere en Pehuajó
El sector agropecuario demanda la paralización de ejecuciones de remate; pide la exención impositiva y obras hidráulicas
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PEHUAJO.- En la plaza central atronaron las bocinas. Un paisano con una bandera argentina anudada sobre el pecho se subió a un tractor y abrió paso a la caravana de vehículos hacia la ruta. La máquina llevaba un cartel donde se leía: "Campos inundados, pueblos que mueren".
Habían pasado las diez de ayer cuando el gentío reunido frente a la municipalidad se despabiló. Alentados por el intendente, Cesar Peña (UCR), productores, comerciantes y vecinos se movilizaron en una protesta agrícola-ganadera para hacer oír "el grito de Pehuajó".
La consigna del reclamo se multiplicó en miles de panfletos que las fuerzas vivas de la comunidad distribuyeron, por espacio de seis horas, a los vehículos que circulaban por la ruta nacional 5.
Sin embargo, los manifestantes instalados a la vera de la vía pública no cortaron el tránsito. Una dotación de policías y otra de bomberos se instalaron en el acceso principal de la ciudad, a la altura del kilómetro 364, para hacer disminuir la marcha de automóviles y de transportistas.
Bajo un cielo plomizo, cargado de nubarrones, los manifestantes obligaron a desacelerar la velocidad con que circulaban colectivos y camiones jaulas.
Parados en la mitad de la ruta, con un salvavidas anaranjado colocado sobre el cuello, el jefe comunal, ediles, productores, comerciantes y representantes de un foro ciudadano se turnaron para hacer señas y explicar a cada vehículo que circulaba en dirección a la Capital Federal el motivo de la protesta.
A las 14 hubo un momento de tensión. Más de trescientas personas se habían congregado alrededor de una parrilla donde se asaban chorizos. Un grupo de mujeres se sentó en la ruta intentando impedir el paso de los camiones cargados con hacienda. Cuarenta policías que dejaron ver sus itakas disuadieron a las mujeres que, finalmente, liberaron el paso.
El pueblo oprimido por el agua, que ocupa 250.000 de sus 450.000 hectáreas, reclamó ayuda en forma pacífica.
El petitorio dirigido a los gobiernos nacional y provincial propone la instrumentación de los decretos de desastre; la paralización de ejecuciones de remate; la reglamentación de exenciones impositivas y la ejecución de obras hidráulicas.
Ocurre que en esta localidad, situada en el noroeste de la provincia, las pérdidas superaron los 60 millones de pesos sólo en el último año. Si le se suman General Pinto, Carlos Casares, General Villegas, Trenque Lauquen y Henderson, esa cifra se multiplica hasta alcanzar los 300 millones de pesos.
Nubes negras
"Alrededor de 1800 productores y comerciantes ligados al campo enfrentan juicios de remate", informó José Pelayo, presidente de la Sociedad Rural local.
El hombre precisó que en el último año se sembraron 25.000 hectáreas de trigo, en vez de las 50.000 hectáreas históricas. Al mismo tiempo se registró una abrupta caída en la siembra de maíz (de 60.000 a 40.000); de soja (de 80 .000 a 60.000); y de girasol (de 40.000 a 2500).
"La actividad agrícola-ganadera, que llegó a producir 160 millones de pesos por año, disminuyó a la mitad", se lamentó el vocero de la sociedad rural.
El comercio sufrió además el impacto de la recesión. "Los empresarios vieron caer el 50 por ciento sus ventas, y la cadena de pagos se cortó", se quejó Luis Levy, presidente de la cámara que reúne al sector.
En lo que va del año cayeron en la región entre 800 y 1000 milímetros de agua, es decir, que el pluviómetro ya alcanzó la marca anual promedio de acumulación de líquido.
"Pehuajó no aguanta ni una gota más" -dijo el presidente de la Sociedad Rural-. Y agregó: "Es desesperante".
A las 16, la protesta con tractorazo se extinguía sobre la ruta. La caravana de vehículos pasó en procesión frente a una ermita con la imagen de la Virgen de Luján. Todavía no había empezado a llover.




