
Dolor inconsolable en Nuevo Berlín
1 minuto de lectura'
NUEVO BERLIN, Uruguay.- El dolor los mantuvo incólumes durante un año, pero ayer el espanto pareció desintegrarlos.
Fue el 10 de octubre, pero exactamente hace un año. Ocurrió en la estancia Magallanes, a poco menos de 300 kilómetros de Buenos Aires, donde ayer hubo desconsuelo, impotencia y miradas perdidas. Todo sucedió en lo que antes fue el gran cráter donde quedaron sepultados los restos de las 74 víctimas del DC9-32 de Austral.
Cerca de 200 personas, que partieron en caravana desde el aeroparque Jorge Newbery, depositaron allí flores, prendieron velas e inauguraron -pasado el mediodía- un monumento para honrar la memoria de sus familiares y amigos.
Los pasajeros del vuelo 2553 no tenían nada en común, sólo compartieron -dijeron sus deudos- el último segundo de su vida. Y a partir de esa trágica coincidencia unieron a sus familias en el desafío de "buscar la verdad".
El lugar no es el mismo. Sigue allí la cruz de madera de tres metros de altura que se alza en el pequeño descampado, cercado, con su altar de flores. Pero ahora ya no se ven restos de fuselaje como hasta unos meses.
Los accesos a la estancia fueron mejorados y se construyó un camino de tres kilómetros que une el casco con el sitio donde cayó el avión. La obra fue financiada, en su mayor parte, por la Cancillería, dijo el cónsul argentino aquí, Guillermo Camarotta.
Búsqueda
Ya pasó un año desde el accidente, 365 días en los que la tormenta que cubrió el cielo aquella trágica noche se instaló en el corazón de los deudos. Varios fueron los que ayer se encontraron por primera vez cara a cara con la muerte de sus seres queridos. Fue un segundo sepelio. En rigor, 74 sepelios simultáneos. El dolor potenciado.
Hubo quienes prefirieron evitar ese momento. "Constanza (de 18 años) no quiso venir, porque la última vez quedó muy impresionada -explicó Gabriela Marey, madre de la chica y viuda de Héctor Suárez, una de las víctimas-. Yo vine a acompañar a Valeria (de 16 años). Las tres estuvimos a los tres días del accidente y no había forma de sacar a mis hijas de acá. Daban vueltas buscando algo. No sé, un pedacito de la camisa de su papá; pero no había nada reconocible."
Llanto y ofrendas
Muchos de los que sí estuvieron no hicieron más que sentarse alrededor de lo que fue el pozo en el que se enterró el avión y llorar desconsoladamente. Allí sólo hay un pequeño charco de agua donde tiraron claveles blancos y otras ofrendas.
No pocos fueron con la esperanza de encontrar allí una explicación, y lloraron, una vez más, por sentir impotencia ante lo inexplicable.
El desconsuelo estuvo de la mano de la furia. La caravana de autos y combis llegó con carteles que destacaban la palabra "ausencia" con tipografía similar a la del logo de Austral.
"Este fue un año de lucha, con mucho dolor lacerante a cuestas. De indiferencia del gobierno argentino y de Austral. El silencio de los cobardes", dijo con un nudo en la garganta y mucha indignación Susana Frigerio, viuda de Héctor Frigerio, otra de las víctimas.
No sólo hubo conmoción entre los que viajaron, quizá, para encontrar algún consuelo. También estuvieron presentes las ganas de renovar las fuerzas para seguir adelante.
En una ceremonia ecuménica, un sacerdote, un rabino y un pastor evangelista fueron los encargados de presidir un oficio en su memoria y de bendecir el suelo que "cobija" a quienes perdieron la vida un año atrás.
La viuda del comandante Jorge Cécere, que pilotaba el avión, optó por sobrevolar la zona en una avioneta junto con su hijo. "Todavía no estoy preparada para bajar al cráter. Hasta el momento, no pude hacerlo", aseguró anteayer María Elena Blanco de Cécere. Pero, de alguna manera, quiso estar presente.
Pasado el mediodía y bajo un sol que rajaba la tierra, los familiares abandonaron el sitio en el que reposan sus seres queridos para dirigirse al cementerio de Fray Bentos, donde dos urnas guardan celosamente los pocos restos que fueron encontrados.
1- 2
Línea F: así es el proyecto que cambiaría la conectividad sur-norte de la ciudad, desde Barracas hasta Palermo
3Un jugador golpeó un caño de agua jugando al pádel e inundó toda la cancha
- 4
Colegios privados bonaerenses piden subir cuotas tras el aumento otorgado a los docentes y alertan por nuevos impuestos

