
Dolor y duelo en el colegio Nightingale, de San Isidro
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El dolor inundó ayer parte de la comunidad de San Isidro, donde vivía una de las familias protagonistas del trágico accidente en San Antonio de Areco, en el que siete personas murieron -entre ellas, tres niños- y otra resultó gravemente herida a causa de un choque frontal entre dos automóviles.
Incluso las autoridades del colegio Florence Nightingale, situado en el bajo San Isidro, dispusieron para hoy una jornada de duelo con cese de sus actividades, ya que dos de los chicos fallecidos en el accidente concurrían a ese establecimiento.
Se trata de un chico de 10 años que viajaba en un Volkswagen Gol y que había sido internado en coma profundo tras el accidente y que tres horas más tarde falleció, como consecuencia de las graves heridas sufridas.
Su hermano, de seis años, murió en el lugar del accidente junto con dos personas mayores, entre ellas, su madre, que fue identificada por fuentes policiales como María Virginia Jorgensen.
Ayer, la noticia causó inmenso dolor entre los alumnos del colegio Florence Nightingale, en la medida en que tomaban conocimiento de la triste noticia y de la posterior decisión del cese de las actividades para recordar a una conocida familia de San Isidro.



