
Don Elías, el señor de los paraguas
Vino desde Galicia en 1949 a continuar con una tradición familiar; hoy sigue vendiendo y reparando en el histórico local de Independencia y Colombres
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Rojos, amarillos, negros, lisos, escoceses, rayados, cortos y largos. Don Elías Fernández Pato tiene paraguas de cualquier color y tamaño que a uno se le pudiera ocurrir. Paragüero de tradición familiar, este hombre dejó su Galicia natal en 1949 para venir a la Argentina, en busca de trabajo.
Lamentablemente, al llegar se enteró de que su tío había fallecido. Pero fue su primo quien lo inició en el negocio.
Comenzó como vendedor ambulante de paraguas durante unas vacaciones, mientras trabajaba en la Papelera Argentina en Bernal. En 1957 abrió su propio local, junto a su mujer, también de familia "paragüera". El histórico negocio hoy se encuentra en la esquina de Independencia y Colombres.
"Antes la gente quería paraguas de calidad, que duraran, como los que fabricábamos aquí", cuenta Don Elías, que con nostalgia lamenta que hoy estos elementos que su familia tradicionalmente fabricó y reparó sean traídos de China.
Pero la pasión por el negocio se mantiene: Don Elías es la persona indicada para llevar a arreglar ese paraguas que se dio vuelta en medio de la tormenta, al que se le salió una varilla o que tiene algún problema y uno esta tan encariñado que no lo quiere tirar.
En el subsuelo del local, donde antes se cortaban telas y se fabricaban paraguas al por mayor, Elías montó un pequeño taller. Hilos de todos colores, varillas y empuñaduras llenan los escaparates de la sala.
"Sólo arreglamos aquellos que valen la pena, porque muchos de los que se venden hoy son descartables y no tiene sentido repararlos", dice, mientras cambia las varillas de un paraguas.
Aún conserva las telas que se utilizaban para la fabricación y las máquinas, tijeras y moldes con que se armaban aquellos paraguas que en algunos casos, cuenta, llegaban a salir 900 pesos.
"Ya no hay de esos, la mayoría eran ingleses", se lamenta. Pero la tradición familiar continúa en la Paragüería Víctor , nombre que se le dio al negocio, en honor al hijo de su cuñado, y que hoy atiende su propio hijo, llamado también Víctor.
A 50 años de su creación, el histórico local sigue siendo el mejor lugar para comprar y reparar paraguas.
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