
Donde el amor es el remedio contra el SIDA
Con un hogar para mujeres y otro para hombres, en La Posada el afecto y la paz son aliados del tratamiento médico.
1 minuto de lectura'
Gloria Castilla Sastre se convirtió en una aliada de los que luchan cuerpo a cuerpo contra el SIDA. Convencida de que el desamparo favorece el avance del mal, se propuso darles una vida mejor a los enfermos que estaban solos.
Hace seis años fundó La Posada, una casa en San Miguel por la que ya pasaron más de cien hombres. En diciembre abrió la segunda versión: una casona en José C. Paz para mujeres, casi todas con hijos, que pelean por vencer el SIDA.
Los "posaderos", como Gloria los llama, llegan desde hospitales, salitas médicas, instituciones para la recuperación de adictos, de la calle.
La Posada les ofrece algo que muchos de los enfermos no tienen: un hogar. Un lugar donde curarse de las heridas físicas y de las que no se ven a simple vista. "Son personas no sólo con las defensas físicas bajas, sino con pocas defensas para la vida -contó Gloria-. Han vivido tan mal que tienen mucho que aprender."
"Cada historia es particular", aseguró Gloria. Algunos tienen problemas con las drogas y no pueden vivir con sus familias; otros quedaron sin trabajo, en la calle; algunas mujeres están embarazadas y tienen miedo porque viven en viviendas muy precarias.
"El SIDA los congrega, es el común denominador -señaló-, pero a partir de ahí se abre un abanico de situaciones: drogadicción, maternidad frustrada, homosexualidad, bisexualidad, alcoholismo, violencia, todo lo que encierra una vida muy dura."
Por eso cada caso tiene su remedio. "Trabajamos para que puedan reencontrarse con sus hijos, para que aprendan a vivir su maternidad, las ayudamos a que recuperen su femineidad", explicó la fundadora.
Una buena alimentación, contención afectiva y mucha paz son otros remedios del tratamiento médico.
Según Gloria, los hombres y las mujeres tienen necesidades diferentes. "Los hombres suelen estar más desprotegidos. Se quedan sin trabajo y tienden a ir a la calle -detalló-. Las mujeres, en cambio, aunque pueden tener una vida más difícil, tienen una capacidad de supervivencia más fuerte."
Un motor importante que empuja a estas mujeres es el deseo de volver a estar con sus hijos. Los profesionales de La Posada tratan de que los enfermos se reúnan con su grupo familiar, si éste es apto para seguir el tratamiento.
Cada posada funciona como un hogar sustituto. Cada casa tiene un responsable y cada posadero, una tarea doméstica de la que hacerse cargo. La hermana Antonia acompaña a los hombres y Teresita Alejandro convive con las mujeres.
"Creo que estar acá es un llamado de Dios. Es como ser madre de una gran familia: hay que poner límites, enseñar a que sean responsables -contó Teresita, a cargo del hogar de José C. Paz-. Lo más importante es prestarles el oído y el corazón."
A pesar de lo difícil que resulta lidiar con realidades tan distintas, Teresita aseguró que se siente "plenamente feliz".
Recuperar la dignidad
Las mujeres de La Posada tienen un promedio de 30 años y casi todas son madres. "Impresiona ver cómo llegaron y cómo están ahora. Es muy lindo verlas cambiar, acá cuidamos mucho su dignidad", dijo Gloria.
Un psiquiatra, una psicóloga social y una operadora terapéutica trabajan para que los posaderos puedan recuperar sus derechos y sus obligaciones.
La tarde en que La Nación los visitó, Daniela cumplía un mes en el hogar. Una vida complicada y la internación en el hospital de San Isidro habían quedado atrás. Sus dos hijas y las ganas de mejorar son parte del presente.
"Nos llevamos muy bien y nos ayudamos entre todas. Aunque tenemos historias diferentes, sabemos entendernos", comentó Daniela, de 26 años.
La Posada no tiene ningún subsidio gubernamental ni privado. Su único capital es la solidaridad de los 15 voluntarios, los vecinos y de otras fundaciones que ayudan a la Fundación Fuente Viva, que sostiene los hogares.
Colchones nuevos, frazadas, sábanas, un elevador y todo lo que sirva para equipar una casa es bienvenido en La Posada. El teléfono del hogar de hombres es el 4667-0646 y el de mujeres, el (02320)442-743.
También necesitan voluntarios y profesionales que quieran trabajar con ellos y socios adherentes que colaboren a través de la cuenta corriente Nº13.337/5 del Banco de la Provincia de Buenos Aires, sucursal San Miguel.
"Cuando recibís algo, es un regalo"
Gloria Castilla Sastre no es médica sino profesora de enseñanza media. Sin embargo, demostró que el amor es un arma poderosa contra el SIDA.
Después de pertenecer a la pastoral hospitalaria durante varios años, sintió que debía hacer algo más. En esos años de voluntariado, Gloria acompañó a muchos enfermos de SIDA que estaban desamparados. A muchos de ellos, hasta el final de sus vidas.
La muerte de Juan y de Alejandro la marcó para siempre: "Sabíamos que tenían familia y murieron solos. Ahí me puse firme y me prometí que eso no iba a pasar otra vez", recuerda. La emoción le inunda los ojos azules.
Gloria no sabe decir cuántas horas por día le dedica a La Posada. Levanta los hombros y en el gesto puede descubrirse que los posaderos le llevan gran parte de su tiempo.
En esta tarea, Gloria no está sola. Su esposo, Juan Carlos, es el abogado de los posaderos. Gerónimo (27), Nicolás (26), María Magdalena (23) y María Josefina (19), sus cuatro hijos, siempre la apoyaron.
Pero no siempre es fácil. Aunque la satisfacción es mucha, la angustia también es grande. "Cuando abrís un hogar así estás preparado y disponés el corazón para no recibir nada -explica-. Estás dispuesto a dar todo de vos y cuando recibís algo, es un regalo."
Gloria cuenta que recibir cariño fue un aprendizaje para muchos posaderos: "Algunos no saben lo que es recibir amor y a veces no entienden nuestro amor. No entienden que los quiera, no entienden que trabaje por ellos sin cobrar un sueldo".
1- 2
Logro en Luján: trasladan a un santuario a los dos osos que quedaron a la deriva en el exzoo junto con otros 60 animales
3Detox digital: el tratamiento que recomiendan para adolescentes con excesiva dependencia de las pantallas
4La enigmática visita de “MBZ”: el exclusivo complejo a una hora de Bariloche donde se alojaría el emir de Abu Dhabi



