
El adiós a Cadícamo
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Más de 200 personas despidieron ayer a Enrique Cadícamo, el último gran poeta del tango, cuyos restos fueron inhumados en el cementerio de la Chacarita, luego de que una orquesta interpretó allí los acordes de una de sus obras más famosas, "Nostalgias".
María Elena Walsh, Mariano Mores, Horacio Ferrer y Atilio Stampone fueron algunas de las figuras que estuvieron presentes para brindarle su adiós a este maestro del dos por cuatro, que falleció anteayer, en esta capital, a los 99 años.
En medio de la congoja, la viuda, Nelly, y su hija Mónica recibieron el consuelo de Ben Molar, Beba Pugliese, hija del fallecido compositor Osvaldo Pugliese y fundadora de la Academia Nacional del Tango; el presidente de la Sociedad Argentina de Autores, Intérpretes y Compositores (Sadaic), Ariel Ramírez, y el titular de Argentores, Roberto Peregrino Sancedo.
"Fue un gran luchador y pensador -dijo Ariel Ramírez-. No hay palabras para reconocer la vida de este hombre que se nos ha ido... las palabras son el amor que le hemos tenido todos."
Ramírez habló frente al panteón en el que fueron depositados los restos de Cadícamo, en donde reposan otros grandes del tango, como Enrique Santos Discépolo, Roberto Rufino y Héctor Varela.
Cadícamo fue autor de más de 1300 canciones en ritmo de vals, tango y milonga. Además, fue un gran amigo de Gardel, a quien en la década de 1930 le mostró su primer tango "Pompas de jabón".
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