
El adiós de políticos y diplomáticos
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Estupor, congoja, dolor y muchas incógnitas por develar recorrieron anoche las charlas discretas de los amigos y conocidos de Rafael Saiegh que acudieron a darle su último adiós a la casa mortuoria O´Higgins, un espacio sofisticado en el corazón del barrio de Núñez.
Todos los hermanos del trágicamente fallecido sociólogo y abogado, asesinado el martes último en el Museo Metropolitano, y sus hijos se hallaban en el lugar anteanoche, visiblemente devastados.
En diálogo con distintas personalidades de la política, la diplomacia y el arte que concurrieron a dejar sus condolencias, Diana y Esteban Saiegh coincidieron en destacar que la última gran alegría de su hermano fallecido había sido la reciente edición de su obra "Francia en las islas Malvinas" (Emecé), un libro con una edición de lujo que le insumió 20 años de investigación sobre la presencia gala en las islas australes, que fue presentado en la última Feria del Libro en un pequeño acto.
Entre las personalidades presentes estuvieron la vicegobernadora de la provincia de Buenos Aires, Graciela Giannettasio, cuñada del fallecido y esposa de Miguel Saiegh; la directora de Asuntos Culturales de la Cancillería, embajadora Gloria Bender, y el ex agregado cultural de la embajada argentina en España diplomático Sergio Baur, así como la artista plástica Nora Iniesta y el titular de la Fundación Schapire, Miguel Schapire, entre otras personas que concurrieron a acompañar a los familiares de Rafael Saiegh, cuyos hijos no se apartaron de la casa velatoria en ningún momento.
Saiegh había distribuido, días antes de su trágico final, varios ejemplares de su libro, de cuidadísima factura, entre sus amigos con el pedido expreso de que le enviaran sus críticas. En diálogo con LA NACION, el ex secretario de Cultura de la Nación Torcuato Di Tella, que contó con Saiegh entre sus colaboradores durante su gestión, dijo que recibió un ejemplar hace cuatro días: "Rafael era un hombre bibliófilo y muy culto. Esta era la obra máxima de su vida y estaba muy contento. Me lo acababa de regalar. El libro debe costar un dineral", comentó acongojado.



