El Alvear se convertirá en cadena
Abrirá un hotel en el centro, inspirado en el arte, y otro en Puerto Madero, con lujosas residencias privadas
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Nave insignia del turismo de lujo y tradicional punto de encuentro para la alta sociedad, el Alvear Palace Hotel expandirá por primera vez sus dominios más allá de su área de influencia, Recoleta. Y lo hará transformándose en cadena hotelera, con sendas inversiones que superan los US$ 100 millones en el centro porteño y en Puerto Madero.
Respaldado por una marca de gravitación en el consumo de alta gama, el Grupo Alvear (GA), de la familia Sutton, inaugurará a fines de 2011, en el corazón del circuito del arte, en Suipacha 1036, la primera de sus "filiales", el Alvear Art Hotel: un edificio de impronta contemporánea de 18.000 m2 y 15 pisos, que sumará 141 habitaciones premium , spa, pileta climatizada y un neurálgico restó.
El nuevo portento, dominado por un diseño suntuoso, pero despojado, con predominio de mármol en contraste con maderas satinadas en tonos plata, se orienta al segmento corporativo con sensibilidad por el arte y el diseño. Su tarifa será entre un 10 y un 20% más económica que la del Alvear Palace, que va desde US$ 400 a 8000, para la Suite Royale.
A la inversión edilicia de US$ 30 millones, que comenzó en el marco recesivo de mediados de 2009 y ahora, con la fachada terminada, avanza con los interiores, se le sumarán las obras de arte que desde hace un año elige personalmente en remates el patriarca del grupo, David Sutton.
Sin definiciones aún sobre la personalidad artística del hotel, dos visiones, empero, pugnan por imponerse: una vanguardista y otra más clásica y sosegada, que incluye un recorrido histórico por el arte argentino. Hay consenso, no obstante, en que el arte se integrará naturalmente al hotel, con el protagonismo excluyente de la producción nacional, en interiores diseñados por Francisco López Bustos.
"En la ciudad, hay una demanda adicional de alta hotelería. El turismo es un mercado creciente en el mundo y en el país. Y la Argentina suma una oferta variada de destinos, con el atractivo de que a los extranjeros les encanta pasar por Buenos Aires", explica Andrés Kalwill, director de Nuevos Desarrollos de G.A.
Kalwill asume que la apuesta a gran escala está aunada a una visión de largo plazo, una amortización para nunca antes de los siete años, y la amenaza recurrente de que alguna crisis aceche. Pura historia argentina, dice. "Pero la experiencia muestra que la rentabilidad hotelera de lujo se cifra en la escala de los emprendimientos", justifica.
El grupo ostenta una trayectoria de peso en el rubro inmobiliario: reformuló las Galerías Pacífico, construyó el Village Caballito y edificó numerosas viviendas en el país y en Punta del Este.
Como gerenciador hotelero, además de compartir con IRSA el management del Llao Llao, desde 1985 fue comprando uno a uno los inmuebles de un conglomerado de propiedad horizontal por entonces en quiebra, hasta conformar el actual Hotel Alvear. El proyecto incluyó el reciclado de los interiores Luis XV de ese edificio de 1932 de 30.000 m2 y 197 habitaciones que, entonces, debían transitarse con paraguas por su avanzado deterioro. Hoy, todavía 15 propietarios particulares hacen uso de sus suites y departamentos privados.
Pero la marca Alvear redoblará su apuesta con una segunda "sucursal", el Alvear Hotel & Residences, una inversión de US$ 75 millones, en un predio de 3300 m2 en el Dique 2 de Puerto Madero, a pasos de las torres El Faro, sobre la calle Aimé Paine.
Será un edificio "moderno, pero atemporal", de 33 pisos, con dos gramáticas edilicias diferenciadas: hasta el piso 19, con fachada de concreto, se desarrollará el hotel de 146 habitaciones y servicios cinco estrellas. Los pisos 20 y 21 contendrán el spa de uso común y un centro para eventos con capacidad para 1200 personas. En los pisos subsiguientes, con tipología de curtain wall vidriada, se sucederán las 49 residencias de 55 a 140 m2.
"La idea surgió de una frase recurrente entre nuestros huéspedes: «¡Cómo me gustaría vivir en el Alvear!», recuerda Kalwill. "Y la respuesta fue inmediata. Vendimos el 70% de las residencias en forma privada a inversores y referidos, a más de US$ 6000 por metro cuadrado."
El Alvear no es el primero en amalgamar hotelería y residencias. Lo hizo antes Alan Faena con su hotel en Puerto Madero; el Sofitel de Cardales, con casas particulares dentro de su sosiego bucólico, y ahora el Intercontinental, en Nordelta.
En lo que sí promete llegar en pole position es con su propuesta gastronómica y bar en altura, reservados a los pisos 31 y 32, con ascensor directo desde la PB: en voz baja, el único chef que suma 15 estrellas Michelin entre los 20 restaurantes que regentea, el francés Alain Ducasse, estudia la propuesta porteña. Habrá que esperar a 2013, cuando se inaugure la torre, para degustar los mismos platos que hoy se sirven en los hoteles parisinos Plaza Athénee y Louis XV y hasta en el popular restó Jules Verne, en el segundo piso de la Torre Eiffel.
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