El ángel guardián: el servicio VIP para empresarios que bebieron de más
Quienes contratan a "El Ángel Guardían" cuentan con un chofer para manejar el auto de la persona que se pasó de copas; se triplicó la demanda en los últimos años, sobre todo, para celebraciones de compañías
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El ángel guardián tiene una colección de anécdotas. Preservando la identidad de los clientes de esta empresa que ofrece el servicio de un chofer cuando alguien está borracho, Víctor Varone, uno de los dueños junto a Gabriel Lezzi, cuenta que una noche un usuario del servicio les indicó una intersección de calles (por ejemplo, Montevideo y Santa Fe) y luego se quedó dormido. Al llegar a destino, el chofer no lo pudo despertar. La borrachera lo había sumido en un sueño profundo y la esquina albergaba demasiadas posibles residencias. Luego de un debate con la central de atención y, como no tenían un teléfono alternativo, el chofer tomó el celular del cliente y llamó a la esposa, que estaba entre los contactos. Ella les indicó la dirección justa. Luego de eso, el chofer se desentendió del asunto. Desde entonces, siempre toman un teléfono alternativo al que acudir para asegurarse el destino.
Este emprendimiento surgió en 2001. Los abogados Varone y Lezzi, dedicados hacía más de 20 años al asesoramiento penal de empresas, habían reunido una gran experiencia en accidentes de tránsito. Teniendo en cuenta que uno de los motivos más frecuentes en la producción de los accidentes era el exceso de alcohol entre los conductores, decidieron buscarle la vuelta para hacer un aporte a la sociedad y, al mismo tiempo, ganar dinero. Investigaron los distintos sistemas públicos y privados que existían en el mundo, controles y test de alcoholemia, etc. y de ese relevamiento surgió una versión argentina que denominaron El ángel guardián. "El nombre representa la idea del servicio: alguien que te cuida o protege a vos y a los demás", dice Varone.
"Un usuario nos indica dónde está su auto y cuando lo vamos a buscar adentro del vehículo hay un perro muy grande y de pésimo humor. Ladraba como si fuera a comerse a alguien que se acercara. Estuvimos un buen rato hasta que pudimos hacer entrar en razón al dueño para que convenciera al perro de que todo estaba bien con nuestro chofer. Así logramos entrar al auto y realizar el traslado".
"La propuesta surge de la necesidad de ‘sacar del volante’ a la persona alcoholizada para, de ese modo, cuidar la vida de todos; de allí que el lema de nuestra empresa es ‘Si toma no conduzca, llámenos’". El servicio consiste en proporcionar un chofer profesional que conduce el vehículo del cliente que no está en condiciones de manejar por la ingesta de alcohol en exceso o, en el menor de los casos, por haber tomado algún medicamento que le provoque somnolencia. "El traslado es en el auto propio, mucho más cómodo que en un taxi, sin molestias, ni traslados", promociona este abogado.
La característica que fue asumiendo este servicio es focalizarse en empresarios como sus principales usuarios: en los últimos años la demanda en este segmento se triplicó. "Los usuarios que más demandan son hombres de negocios", dice Varone. No tanto de modo individual sino que los contratan las compañías. "Trabajamos mucho con eventos sociales y empresariales; también hay empresas que lo piden como servicio para clientes o beneficio para empleados", agrega.
<a class="link" href="https://www.youtube.com/watch?v=oro4L3bOdBU&feature=youtu.be&t=38s" tercera="" data-nodeType="link">Un video muestra cómo funciona el servicio</a>
La asistencia que se presta a empresas es la siguiente: después de una fiesta se realiza un test de alcoholemia a los clientes y si alguien supera el límite de alcohol permitido se lo lleva a su domicilio, se lo deja en su casa o donde indique y luego el chofer es recogido por un auto de El ángel guardián. Así se evitan, por ejemplo, accidentes después de celebraciones empresariales.

"Cuando nos contratan para eventos la ventaja es cuantitativa y el costo lo absorbe el anfitrión, o sea para el usuario es cero". En ese caso, cobran abonos fijos por una cantidad de servicios, o bien pasan presupuestos puntuales para celebraciones y el costo depende del número de asistentes. "Hay empresas que ya lo incluyen como parte de la Responsabilidad Social Empresaria (RSE)", sostiene Varone. Para las compañías que sacan un abono básico prepago por este servicio tiene un costo de entre 300 y 500 pesos por viaje.
Según la experiencia de El ángel guardián las mujeres usan más el servicio que los varones. "Ella son menos prejuiciosas y más conscientes del riesgo, así se nota al momento de someterse a un test de alcoholemia o de pedir el servicio".
Más consciencia
Según Varone, la demanda del servicio crece acorde con la toma de consciencia de la población respecto de la ingesta de alcohol. "Cuando comenzamos nadie, ni políticos, ni empresarios, nadie en general tenía en cuenta que el 37% de los jóvenes se exceden en la ingesta de alcohol los fines de semana, que la primera causa de muerte de menores de 35 años en hechos de tránsito es el consumo de alcohol, que el 50% de la gente no conoce cuánto es el límite de alcohol permitido y el otro 50 % no sabe qué deben tomar para llegar a 0,50 gramos por litro", enumera este emprendedor. "La demanda de nuestro servicio crece acorde con el cambio de cultura de los argentinos".
Varone relata una anécdota que da cuenta de las razones por las que se producen muchos accidentes evitables en las rutas. "Nuestros choferes respetan todas las normas de tránsito para evitar una multa conduciendo el vehículo del usuario. Una vez el dueño del vehículo le pedía que fuera más rápido y nuestro chofer le explicaba por qué no podía hacerlo. El titular del auto le decía que no importaba, que él pagaba las multas. Ante la negativa del chofer, el cliente se bajó y se tomó un taxi". El chofer fue hasta su casa y le dejó el auto tal como lo habían pautado cuando el cliente estaba sobrio.
Sólo en la provincia de Buenos Aires, el año pasado 2334 personas murieron en accidentes viales, según estadísticas de la ONG Luchemos por la Vida. Desde que hay más controles, campañas de concientización, debate por una ley de alcohol cero las conductas empiezan a cambiar lentamente y servicios como éste, hace años impensado, cada vez tienen más adeptos.
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