
El Cervantes fue para Cabrera Infante
El escritor cubano, autor de "Tres tristes tigres", recibirá la distinción, dotada de U$S 100.000
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MADRID (EFE).- El escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, de 68 años, fue distinguido ayer con el premio Miguel de Cervantes de Literatura 1997, considerado el más prestigioso de las letras hispanas.
El galardón, instituido en 1975, es concedido por el Ministerio de Cultura español con el ánimo de "rendir anualmente público testimonio de admiración a la figura de un escritor que, con obras de notable calidad, haya contribuido a enriquecer el legado literario hispánico".
Nacido el 22 de abril de 1929 en Gibara, en la provincia cubana de Oriente, Cabrera Infante es autor de numerosas obras, entre ellas "Tres tristes tigres", novela por la que fue finalista del Premio Formentor, en 1965, y ganador del Premio Biblioteca Breve, en 1967. Crítico con el régimen de Fidel Castro, se exilió de Cuba a finales de los años sesenta y fijó su residencia en Londres.
Tras enterarse de la noticia, Cabrera Infante consideró un honor haber recibido el galardón, "ya que es un loco por Cervantes", contó su esposa, Miriam Gómez, mientras el escritor concedía sucesivas entrevistas a los periodistas. "No lo podíamos creer, porque muchas veces se había hablado de que se lo iban a dar y nunca sucedía", añadió Miriam sobre la distinción de su esposo.
El jurado del Premio Cervantes, que decidió galardonar al cubano tras dos horas y media de debate, fue presidido por la ministra española de Educación y Cultura, Esperanza Aguirre. El galardón está dotado de quince millones de pesetas (unos 100.000 dólares) y se concede anualmente a autores de lengua castellana por el conjunto de su obra.
El tercer cubano
Cabrera Infante, también autor de "La Habana para un infante difunto" (1979), es el tercer escritor cubano que obtiene el prestigioso premio, considerado como el Nobel de las letras castellanas. Antes lo recibieron Alejo Carpentier y la poetisa recientemente fallecida Dulce María Loynaz.
Se esperaba que este año fuera distinguido un escritor iberoamericano, ya que, en las dos últimas ediciones, fue concedido a dos españoles: el novelista Camilo José Cela (1995) y el poeta José García Nieto (1996). El premio será entregado por el rey de España el 23 de abril del año próximo -fecha de la muerte de Cervantes-, en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, cerca de Madrid.
El jurado estuvo integrado por los directores de la Real Academia Española y de otra academia hispanoamericana (que cambia anualmente), el último premiado y delegados de la Junta de Universidades, del Instituto de Cooperación Iberoamericana (ICI) y de las direcciones generales del Libro y de Relaciones Culturales del Ministerio de Asuntos Exteriores, además de la titular de Cultura.
El premio Cervantes no puede ser dividido, declarado desierto o ser concedido a título póstumo. Estas normas se establecieron después de que, en la edición de 1979, el jurado decidiera conceder el premio "ex aequo" al español Gerardo Diego y al argentino Jorge Luis Borges.
Han obtenido hasta ahora este galardón doce españoles y once hispanoamericanos, y de ellos únicamente dos mujeres, la española María Zambrano en 1988 y la cubana Dulce María Loynaz en 1992.
"Justa justicia"
LONDRES (EFE).- El escritor cubano Guillermo Cabrera Infante calificó de "justa justicia" la concesión del Premio Cervantes, considerado como la mayor distinción que se otorga en el idioma español.
En su casa en el barrio londinense de Chelsea, donde habita desde hace 30 años, el escritor cubano nacionalizado británico recibió la noticia "con una gran sorpresa" y ha causado "una invasión de extraños".
"Es una justa justicia, de veras, que yo ya no esperaba, que parecía absurdo seguir esperando, luego de tantos años", dijo Cabrera Infante en entrevista concedida a EFE.
El hecho de que la distinción lleve el nombre de Cervantes es una recompensa especial, pues "él invento la novela como tal", señaló Cabrera Infante, quien manifestó que no se ha hablado de El Quijote "tanto como se merece esa obra, que es contemporánea nuestra". En lo personal, dijo encontrar a Cervantes "muy simpático", además de que era diabético como él, o eso parece, ya que "hablaba de tomar ríos de agua y la sed es uno de los síntomas" de la diabetes.
Respecto de su salud, Cabrera Infante señaló que "no hay como un premio como éste para curarse" y sobre su ausencia de emoción señalo que eso se debe a que es "cool (frío) como un pez". El autor de "Tres tristes tigres" señaló que un premio "puede hacerte más consciente, además de que le puede dar a tu obra nueva vida y nueva circulación, arroja nueva luz a la obra del premiado".
Consideró que el premio "es una gran distinción; pero también una obligación, ya que va a atraer la atención de una manera que no ocurría antes y eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de publicar, cuando es el lector el que cuenta".
"Gabo" eligió quedar afuera
El candidato más claro para esta edición del premio Cervantes era el colombiano Gabriel García Márquez. Su nombre había sido propuesto por la Real Academia Española.
Pero el autor de "Cien años de soledad" y Nobel de literatura remitió una carta a esta institución -publicada ayer por el diario español ABC-, en la que renunciaba a su candidatura, informó ayer la agencia AFP.
"Cuando me concedieron el Premio Nobel de Literatura, en 1982, recibí incontables ofertas de otros premios, así como condecoraciones oficiales y doctorados honoris causa. Abrumado por tantas distinciones y ante la imposibilidad material de decirles que sí a todos, tomé la determinación desesperada de decirles a todos que no, para estar seguro de no desairar a ninguno", escribió García Márquez.
El escritor colombiano consideró, además, que es mejor dejar paso a otros escritores. La Academia española intentó en vano convencerlo de que hiciera una excepción, pero Gabo -tal como lo llaman sus amigos- se excusó así: "Yo no merezco que, después de todo lo que he hecho, me pongan en el brete de tener que rechazar este premio".
Prohibido por Fidel
MADRID (AFP).- El escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, galardonado con el premio Cervantes de Literatura, aseguró que su libro más importante es "Un oficio del siglo XX" con el que se despegó del realismo lagrimeante que había marcado su obra hasta entonces.
En declaraciones telefónicas realizadas a AFP, desde su domicilio en Londres, Cabrera Infante aseguró que esta obra, que reúne críticas de cine, pero también las peripecias de su alter ego, Guillermo Caín, marcó un giro en su forma de escribir porque "es un libro totalmente humorístico, que cambió mi forma de narrar".
"Es, además, el último libro que publiqué en Cuba", agregó Cabrera Infante, que reside en Londres desde 1966, aunque viaje con bastante frecuencia a España.
"Un oficio del siglo XX", editado en 1963, le trae recuerdos de La Habana, una ciudad cuya añoranza ha marcado toda su obra. "Lo escribí cuando no tenía trabajo y vivía como podía, gracias a la ayuda de una amiga", dijo.
Las obras de este escritor están prohibidas en Cuba, desde que rompió con Fidel Castro y la revolución, a la que había apoyado en sus orígenes. "Tiene que haber un cambio total en el régimen para que mis libros puedan ser leídos en Cuba. El régimen me declaró no existente", dijo. "Tendría que morirme yo o morirse Fidel Castro", agregó.
"Todavía me quedan unas cuantas entrevistas", agregó con cierta resignación, por lo que no pudo cumplir ayer con su ritual diario de ver una película por televisión. "Anoche sí hubo cine. Vi La dama desaparece, una remake floja del film de Hitchcock, cuyo único interés es la presencia de Cybill Shepperd", manifestó.
"¡Qué gran cinemateca es la televisión!", dijo el escritor, quien se confesó un ferviente seguidor de la cadena franco-alemana Arte .





