
El colegio Nightingale llora la pérdida de sus dos alumnos
Habían fallecido en el accidente de Areco
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El colegio Florence Nightingale, en el Bajo Acassuso, está cerrado por duelo y el silencio es total en los alrededores de la institución. Puertas adentro, los profesores y las autoridades, angustiados, discuten cómo seguirán en pie luego de la terrible noticia: dos de las siete víctimas del trágico accidente ocurrido anteayer en San Antonio de Areco iban a este colegio. Preocupados, algunos incluso consideran que será lo mejor solicitar asesoramiento externo para lograr superar tan difícil momento.
Ayer se celebró una multitudinaria misa en la parroquia Santa Rita, de Boulogne, y el viernes habrá un nuevo oficio religioso en el colegio.
Anteayer, a las 15.30, un choque frontal entre un Chevrolet Vectra y un Volkswagen Gol Country, en el kilómetro 124 de la ruta nacional 8, a la altura de la localidad bonaerense de Duggan, del partido de San Antonio de Areco, dejó un saldo de siete personas muertas -entre ellas, tres menores- y un herido grave.
Y, como ya se sabe, dos de esos niños, de 8 y 13 años, de apellido Hyland, eran alumnos del Nightingale. Como ellos, también fallecieron su madre, María Virginia Jorgensen, y la pareja de ella, Ernesto Pavlovsky, de 52 años.
Pocas horas más tarde, el colegio se enteró de la terrible noticia a través de la propia familia. Mediante una cadena telefónica informaron a los padres de los más de 400 alumnos que el colegio cerraría sus puertas por duelo. Ayer, el silencio en las cercanías del colegio era abrumador.
"Es una familia muy querida por todos nosotros. Es un impacto muy fuerte", expresó a LA NACION, consternada, Marita Di Cocco, directora de la institución. Es que, según explicó Di Cocco, los niños concurrían al colegio desde el jardín de infantes y eran muy estimados por todos.
Desde la institución comentaron estar conmocionados por la dramática noticia y por el terrible momento que están pasando los familiares de las víctimas. Desacostumbradas a este tipo de episodios, las autoridades confirmaron que están pensando en buscar ayuda externa para atravesar este doloroso momento. "Estamos todos reunidos y llorando. Los maestros están destrozados. Posiblemente recibamos asistencia", afirmó Di Cocco.
De los chicos, dijo la directora: "Eran dos angelitos. El más chico era el personaje que se hacía notar entre todos los alumnos; estaba muy presente siempre por sus anécdotas".
Además de las víctimas -la madre y los dos niños-, la familia está compuesta por una hermana de 17 años, que concurre a la institución y que este año se gradúa, que no había participado del viaje. Allegados comentaron que la joven está ahora acompañada por familiares.
El padre de los dos niños fallecidos y de la hija mayor es Dicky Hyland, muy reconocido en la comunidad de San Isidro y la zona norte del Gran Buenos Aires, actualmente de viaje en Estados Unidos.
Dicky Hyland es uno de los seis hijos de Harold Hyland, fundador y presidente de la tradicional inmobiliaria de la zona que lleva su nombre.
El sentimiento de pesar y de dolor se sentía ayer también en la sede que la inmobiliaria tiene en Martínez, donde los teléfonos no paraban de sonar por la mañana, cuando LA NACION pasó por allí, sin que nadie aceptara hablar del triste episodio.
La pérdida de María Virginia Jorgensen y de sus dos hijos fue muy sentida entre la comunidad de zona norte porque son una familia tradicional y conocida por todos.




