
El cóndor andino vuelve a volar sobre el océano Atlántico
Liberaron cinco pichones en las sierras de Pailemán, a 50 kilómetros del mar
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SIERRAS DE PAILEMAN, Río Negro.- La comunidad de Viedma y sus alrededores vivió una gran fiesta esta semana cuando cinco pichones de cóndor incubados y criados artificialmente fueron liberados en las sierras de Pailemán, provincia de Río Negro, en lo que consideran un hecho histórico tras 170 años de la desaparición de las aves en el lugar.
En un paraje inhóspito y árido de la Patagonia, a 200 kilómetros de Viedma y a 50 del mar, la Fundación Bioandina y el Zoo de Buenos Aires llevaron adelante la experiencia, la última etapa de un proyecto para que vuelvan los cóndores al mar.
"Es el final de una historia de 12 años de trabajo. Pero se trata de un proceso mucho más largo", cuenta Luis Jacome, biólogo y director del proyecto.
Es porque a mediados del siglo XIX, naturalistas como Charles Darwin, Enrique Hudson y el Perito Moreno avistaban cóndores en la costa atlántica patagónica y al sur de Buenos Aires, donde hasta esta semana, la especie se encontraba extinta.
Antes de su desaparición, la comunidad mapuche los consideraba símbolos importantes de su cultura, mensajeros de Dios que acercan su enseñanza desde las alturas. Por eso los honraban, y por eso la ceremonia de la liberación comenzó con una rogativa (agradecimiento a Dios) por haber devuelto a los cóndores a Pailemán, que significa "cóndor en paz" en lengua mapuche.
Ceremonia de liberación
Manuel Cayu, un mapuche de 70 años, subió la sierra donde está el refugio construido por los expertos en que se encontraban los pichones. Ante la mirada de unas 400 personas, se arrodilló sobre la tierra, entrelazó sus manos y comenzó la rogativa en su lengua original. Luego extendió los brazos y agradeció a Dios poder estar ahí para ver cómo los cóndores volarían por primera vez, y agradeció el año nuevo que les brinda, el viento, la lluvia, las frutas. El viento menguó para que los presentes pudieran escucharlo. Al finalizar, gritó el nombre de Dios y besó la tierra.
Acompañado por los cuatro hijos de la familia Botana, dueños de las tierras donde se produjo la liberación de los cóndores, tomaron algunas plumas de las aves y las soltaron al viento, que se encargó de dispersarlas por las rocas de la sierra.
Cumplida la ceremonia, abrieron la puerta del refugio.
A los pocos segundos se asomó Guaytamari, la más pequeña. Desplegó sus alas y se dejó llevar por el viento, primero planeando y después volando. El resto de las aves se animó de a poco.
Primero salieron dos. Daba la impresión de que les costaba volar, y que estaban al estudio de la geografía que, de allí en más, se transformaría en el hogar. Y no se alejaron demasiado de la plataforma.
La pareja restante fue más tímida, pero finalmente cada uno abrió sus alas y volaron en círculos aprovechando una nueva ráfaga de viento.
Los integrantes del proyecto estaban apostados en diferentes puntos de las sierras para poder seguir los movimientos de los cóndores, que llevan bandas alares, transmisores de radio y de satélite para el estudio de su comportamiento.
Era la primera vez que Manuel veía volar a los cóndores. Ahora tiene la esperanza de que esta liberación sea un aporte para volver las raíces y unir a su comunidad con la naturaleza.
Programa binacional
Los cóndores volaron por primera vez en libertad gracias al Programa Binacional de Conservación del Cóndor Andino, que realizan en conjunto desde 1991 investigadores de Chile y la Argentina.
Por medio del programa ya se liberaron en los cuatro años últimos otros 30 cóndores en las provincias de Catamarca, San Luis y Salta. También liberaron aves en Venezuela y Chile.
Trabajaron con el apoyo y la asistencia tecnológica de expertos europeos y norteamericanos.
Los cóndores nacieron de huevos aportados por los zoológicos de Chaco, Hurlingham, La Plata y Mendoza. Fueron criados con títeres que simulan ser sus padres y a partir de los siete meses ingresaron en el programa de liberación.
El proyecto, que intenta repoblar zonas donde el cóndor está extinto, incluyó una campaña de concientización, ya que existe la creencia de que el cóndor se lleva a animales vivos cuando en realidad se alimenta de animales muertos.
"Queremos que esto sirva como símbolo de respeto y veneración por la vida", dijo Luis Jacome, director del proyecto.
"A partir de las áreas protegidas con la liberación y la investigación que estamos haciendo, estos cóndores atraerán a muchos más", se esperanzó.
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