
El cóndor, con censo propio en la Patagonia
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SAN CARLOS DE BARILOCHE.- El cóndor goza de buena salud en la Patagonia. Menos dispersos que hace un siglo, todavía es mucho lo que resta saber del señor de los Andes. Sin ir más lejos, ¿cuántos son? En el primer Censo Regional de Cóndores en Condoreras se constató que algo más de doscientos individuos habitan una región de cien kilómetros por ciento cincuenta, con centro en Bariloche.
"Por primera vez tenemos un registro cierto, con un margen mínimo de error", afirma satisfecho el veterinario Lorenzo Sympson, impulsor de la iniciativa.
Sympson alterna su trabajo en estancias de la zona con el turismo rural y la observación de aves, su gran pasión. En la última década ha centrado su atención en el cóndor, la más grande entre el medio millar de especies de aves de la Patagonia.
A lo largo de toda la cordillera de los Andes, desde Colombia hasta el extremo sur, el cóndor (Vultur gryphus) conserva su reinado en las elevaciones pedregosas. No migra, pero sus excursiones en busca de alimento -siempre animales muertos-, lo llevan a veces a doscientos kilómetros de su nido, ayudado por las enormes alas, cuya envergadura puede alcanzar los tres metros.
Los incas le rindieron culto; luego, la llegada de otras culturas le complicaron también a él la existencia.
Como todo animal silvestre, ha sentido el impacto del avance del hombre sobre su territorio; en la Patagonia, las enormes estancias ovinas pusieron a su disposición abundante alimento. "A fines del siglo pasado, se los encontraba hasta en la costa atlántica", refiere Sympson. Hoy se los ve en las sierras de Córdoba, en San Luis y sobre la cordillera, donde prefieren el ecotono: la zona de transición entre la montaña y la estepa.
Sobre su población sólo hay estimaciones. Sympson comprendió que la única manera de saberlo con certeza era observándolos a un mismo tiempo: posados en las condoreras.
"Anidan en cuevas en la montaña sólo para tener y cuidar a las crías; pero viven principalmente en las condoreras, posaderos comunitarios en paredes de piedra", explica. Allí aguardan la salida del sol para ir en busca de comida.
Como coordinador de ornitología de la Sociedad Naturalista Andino-Patagónica (SNAP), Sympson impulsó la realización del censo en 24 condoreras dispersas en campos privados o en terrenos del Parque Nacional Nahuel Huapi.
"Los cóndores son animales diurnos, que regresan al anochecer a su posadero. Elegimos contarlos una noche y rehacer el recuento por la madrugada -refiere Sympson-. El mal tiempo en la cordillera hizo que la mayoría de los animales buscara la estepa. Hubo condoreras usualmente poco visitadas donde esa noche durmieron 51 animales."
En total, se relevaron 223 aves. La cifra en sí dice poco, pero el censo es un punto de partida. El objetivo es saber cuál es la situación del cóndor andino. El próximo será en julio.
Cómo se hizo
- 42 voluntarios: intervinieron guías de turismo, guardaparques, gente de las estancias y del INTA, estudiantes de la Universidad del Comahue y egresados de la Universidad de Santa Cruz, en California; colaboraron la entidad Piuke y el Proyecto Cóndor, que estudia el comportamiento de las aves mediante satélites.
- Extensión: abarcó un área de 15.000 kilómetros cuadrados en Neuquén y Río Negro.
- Cantidad: se contabilizaron 223 ejemplares silvestres en 24 condoreras. Una vez contaron 104 sobrevolando una matanza de ovejas en la estancia San Ramón. Se realizarán otros censos para compararlos.
- La especie: el Vultur gryphus habita desde Colombia hasta Tierra del Fuego. Vuelan en círculos. La especie no está amenazada, pero quedan pocos especímenes.





