
El contracarril de Pueyrredón llegará hasta la avenida Belgrano
Comienza la segunda etapa de la prueba que convirtió esa arteria en doble mano
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Satisfecho con la reducción de tiempos de viaje y de vehículos pasantes logrados sobre la avenida Pueyrredón desde que funciona la doble mano entre Libertador y Córdoba, el gobierno porteño planifica extender antes de fines de este mes los recientes contracarriles hasta la avenida Belgrano.
No obstante, el esquema no será exactamente igual al que hoy existe, pues entre Córdoba y Bartolomé Mitre habrá carriles exclusivos para colectivos y taxis, en ambos sentidos.
Hoy, ya hay dos carriles preferenciales para el transporte público, en sentido Norte-Sur (de Barrio Norte a Once, el único que tiene actualmente la avenida), habilitados de 8 a 20.
En el futuro, no sólo se mantendrán estas vías especiales, sino que los autos particulares tampoco podrán circular en ese horario por los contracarriles para ir de Sur a Norte (desde Boedo hacia Barrio Norte). La prohibición también correrá para los taxis vacíos, que sí tendrán permitido entrar en las vías preferenciales para circular de Norte a Sur.
Con estos cambios, el director general de Tránsito de la ciudad, Guillermo Krantzer, estima que los tiempos de viaje se reducirán entre un 30 y un 40%, o sea, unos cinco o seis minutos, para los autos que vayan desde la avenida Belgrano hasta Libertador, por Pueyrredón. En el sentido contrario, la disminución podría alcanzar al 10 por ciento.
Hasta el momento, según informaron a LA NACION Krantzer y el ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chain, el funcionamiento de la primera etapa de la doble mano sobre Pueyrredón muestra resultados más que alentadores para continuar con el proyecto de reordenamiento del tránsito en el eje Pueyrredón-Entre Ríos.
Según relató Krantzer, al cumplirse un mes y medio de la instalación de los contracarriles y un mes de complementar el esquema con el cambio de mano de Ecuador, se pudo confirmar que quienes viajan desde el Sur hacia el Norte tardan tres minutos y medio menos en unir Córdoba con el Bajo.
Reducciones
Para el transporte público, esto implica una reducción del 33% en el tiempo de recorrido; para los autos particulares, equivale a 40% menos.
En el sentido contrario, desde Libertador rumbo a Once, pese a haber perdido Pueyrredón dos carriles, hubo también una leve disminución, de alrededor del 3% para los colectivos (15 segundos) y del 7% para vehículos particulares (30 segundos).
La ecuación no es contradictoria, ya que, como se recordará, paralelamente a la instrumentación de los contracarriles en Pueyrredón, el gobierno porteño cambió el sentido de las calles Azcuénaga y Anchorena (en su primer tramo) y Ecuador, como alternativas para poder viajar hacia el Sur.
"Estamos muy satisfechos. La realidad se comportó exactamente igual a las modelaciones digitales previas. El tránsito fluye más calmo, pero va más rápido. Al quedar sólo tres o dos carriles en el mismo sentido, hay menos fricción, menos adelantamientos y cruces", describió el ministro Chain.
El funcionario sostuvo que, aparte de la reducción en los tiempos de viaje, se registró también una merma en el volumen de tránsito, tanto en Pueyrredón como en Larrea, una de las calles que quedaron libres de colectivos, ya que ahora circulan por la avenida.
Krantzer detalló: "Por Pueyrredón pasan 700 vehículos menos por hora por cuadra; bajó de 1800 a 1100. Por Larrea pasan 320 vehículos menos por hora por cuadra; bajó de 820 a 500".
Ambos colaboradores de Mauricio Macri destacaron, además, otra consecuencia: una mejora de las condiciones ambientales. Sobre la calle Larrea, la que tenía los niveles de ruido más altos cuando todavía circulaban los colectivos que ahora se desvían por los contracarriles en Pueyrredón, el gobierno porteño constató una disminución de 4 decibeles que -según argumentan- es perceptible, y un alivio en los ocho metros de ancho de la arteria. Y estima que este beneficio se repetirá a lo largo de Larrea cuando, a fines de mes, se extienda la doble mano.
En tanto, sobre la avenida, el ruido aumentó un decibel, imperceptible por los 18 metros de ancho de Pueyrredón, según Chain.
El vecino Carlos Correch pareció darles la razón a las autoridades. "Ahora podemos dormir tranquilos. Por Larrea pasaban tres líneas de ómnibus (41, 61 y 118) y decenas de ambulancias, que atronaban con sus sirenas. Considero el cambio sumamante favorable. Los vecinos de Pueyrredón quieren sacarse de encima el problema y devolvérselo a los que hasta ahora lo padecieron, pero de forma mucho más grave de lo que les toca a ellos. Deberían tratar de dialogar con nosotros", indicó.
Un grupo de frentistas de Pueyrredón realizó varios cortes de tránsito sobre la avenida para protestar por el cambio que, según sostienen, provoca más contaminación y más accidentes.
Entre ellos figura Nelson Durisotti: "Desde la implementación de la doble mano, se ha producido una innumerable cantidad de accidentes de tránsito, que hasta hoy dejaron un saldo de 14 heridos, entre los que hay cuatro menores, y una persona muerta. Los tiempos de recorrido en dirección Norte-Sur se han incrementado. La improvisación en varias esquinas, mal señalizadas y sin ángulo de giro suficiente, es notoria. Es imprescindible revisar la medida".




