
El doble crimen de Santiago
Se recuperó la mujer apuñalada y acusó al novio de su hija
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SANTIAGO DEL ESTERO.- Marcelina Visgarra de Curi, esposa del empresario que fue asesinado hace una semana, al igual que su hija, en una lujosa casa de la capital santiagueña, señaló al novio de la chica, José de Yebra Uñates ("Pichi"), como quien los atacó a puñaladas, aunque todavía ignora que sus familiares murieron.
La mujer se recuperó de manera milagrosa y anteayer, por autorización del personal médico que la asiste en el Hospital Regional Ramón Carrillo, donde se recupera de las graves heridas de arma blanca que sufrió el sábado de la semana pasada, dio testimonio ante el juez Ramón Tarchini Saavedra y fue contundente: "«Pichi» hizo todo; estaba sacado, enloquecido".
Trascendió además que las pruebas de parafina que el magistrado ordenó a Carlos Curi, esposo de la mujer, y a Carolina de Curi, hija de ambos, a Visgarra y a la empleada doméstica Beatriz Gerez, dieron negativas. Sólo resultó positiva la prueba realizada a Yebra Uñates, con lo que se descarta una de las hipótesis del defensor, Diego Lindow, quien había planteado un enfrentamiento entre Carlos Curi y su defendido.
Desde anteayer, los Curi cuentan con el asesoramiento del penalista Salama Rietti, quien en diálogo con LA NACION adelantó que el testimonio de Visgarra fue contundente y que despeja todo tipo de hipótesis. "Una vez abierta la prueba, vamos a pedir el procesamiento del imputado Yebra Uñates bajo la misma calificación que tiene ahora", destacó Rietti.
El juez Tarchini Saavedra imputó al ex novio de Carolina Curi por doble homicidio calificado, agravado por ensañamiento y alevosía, y homicidio en grado de tentativa.
El asesinato en la casa de la familia Curi provocó una verdadera conmoción en la provincia. Todo indica que Yebra Uñates es el único responsable de las muertes y de herir gravemente a Visgarra de Curi.
"Violento y posesivo"
Carolina le habría puesto fin a la relación con el ahora acusado y esto habría desatado la furia del joven, quien, según el entorno familiar, tenía un carácter violento y posesivo.
"Los cuatro quedaron cenando y yo me fui a dormir pasadas las 22.30, con la promesa de levantar la mesa al otro día", dijo la empleada doméstica.
Según la investigación, habría sido después de la cena cuando Carolina cortó la relación. Yebra Uñates se habría marchado y más tarde habría hablado por teléfono con Carolina para después volver a la casa. Una vez dentro de la casa, la habría asesinado ahorcándola con una soga de seis milímetros.
Luego se habría trasladado a la habitación de Carlos Curi y lo habría asesinado de diez puñaladas con un cuchillo de cocina. Lo mismo habría intentado hacer con la esposa de éste, quien, si bien recibió varias puñaladas, llegó a despertar a la empleada, que salió en busca de ayuda a la calle. En ese momento, personal policial que transitaba por el lugar ingresó en la casa, donde se encontró con un escenario bañado en sangre y con Yebra Uñates encerrado en una de las habitaciones.
El imputado se recupera. Tiene dos disparos de bala en la cabeza y un tercero que sería de una posta de goma. LA NACION intentó comunicarse con la familia de Yebra Uñates, pero sólo dijeron: "No vamos a decir nada; estamos todos conmocionados".





